Gastronomía

Los bodegueros sorprenderán con variedades ibéricas y minoritarias

El tempranillo blanco se abre camino poco a poco hacia la explotación comercial

Los viñedos españoles siguen guardando pequeños secretos. A pesar de la complejidad del mercado del vino, donde conviven alrededor de 70 denominaciones de origen distintas con otras variedades propias del país y algunas internacionales, todavía existen en nuestros campos variedades minoritarias susceptibles de ser utilizadas para hacer vino.

En La Rioja se está desarrollando una de las experiencias más innovadoras en este sentido. Según explica el enólogo de la bodega institucional La Grajera, Juan Bautista Chávarri, la Consejería de Agricultura de La Rioja ha puesto en marcha varios programas para la recuperación de variedades y material vegetal que aún no se explotan comercialmente.

Hasta la fecha, han sido catalogadas siete nuevas variedades: maturano, maturana blanca, monastel, graciano, mazuelo, turruntés y tempranillo blanco. De todas ellas, la que ha tenido un avance más rápido hacia la explotación comercial ha sido el tempranillo blanco, pero ello se debe fundamentalmente a su versatilidad y sus cualidades organolépticas. "Si recoges pronto la uva, cuando la maduración es temprana, te da un aroma muy floral, muy afrutado, también te da mucha acidez. Si lo recoges un poco más tarde te da más grado, aromas a fruta más madura y una sensación más aterciopelada en boca", asegura Chávarri, quien resalta que esta variedad permite multitud de opciones al jugar con el pH, la acidez y el grado alcohólico.

La historia de esta variedad es fruto de las casualidades. "El tempranillo blanco tiene algo especial. Todos le tenemos un poco de cariño", afirma el enólogo de La Grajera. Explica que esta variedad procede de una mutación natural y que los servicios técnicos de la consejería consiguieron un sarmiento de la misma gracias a que a un agricultor le llamó la atención.

Chávarri asegura que el tempranillo es un emblema de la región vinícola de La Rioja y reafirma su deseo de que su homólogo blanco se convierta también en un icono. Por eso, ha sido uno de los vinos servidos en el VII Foro Mundial del Vino que se ha celebrado en el Riojaforum de Logroño, a la orilla del Ebro, del 12 al 14 de mayo. Este año los organizadores del evento han querido dar una relevancia especial a las variedades de uva peninsulares a las que hasta la fecha no se les ha prestado mucha atención.

Así, el supervisor científico del Instituto de Agricultura Agraria de Portugal, José Eduardo Eiras, que participó como ponente, resaltó que la "erosión genética" de los campos de España y Portugal se explica por el éxito comercial de variedades como el tempranillo y la acción de enfermedades como la filoxera. Por su parte, el director de la empresa Biópolis, Daniel Ramón, vaticinó que la ingeniería genética, entendida como la selección de cualidades de la uva que potenciarán ciertas características del vino, será utilizada en el futuro en la elaboración de los mismos.

Experiencias

Los trabajos académicos que fueron expuestos en el congreso muestran que las variedades minoritarias comienzan a estudiarse con vistas a su explotación comercial. Es el caso del albarín blanco y el godello de Asturias, la tinta sabater y la blanca quigat procedentes de las Islas Baleares, y la variedad tinta bruñal, de la denominación de origen castellanoleonesa de Arribes.

Existen algunas variedades minoritarias que ya forman parte de la oferta de vinos española, algunas de ellas mezcladas con otras, como la tinta canaria bastardo negro. Algunas uvas se dejaron de cultivar hace décadas y comienzan ahora a resurgir, como la rayada melonera o el moscatel de grano menudo, con las que se están creando nuevos vinos en la Comunidad de Madrid.

El vino español, un desconocido en EE UU

La tarea pendiente de los vinos españoles en Estados Unidos es romper la barrera del desconocimiento. El director general de la Fundación Observatorio Español del Mercado del Vino, Rafael del Rey, explicó en el Foro Internacional del Vino que este imponente mercado -309 millones de personas, de las cuales el 34% bebe vino regularmente- no conoce de manera suficiente las cualidades de los vinos españoles.

El responsable del Equipo de Bebidas Alcohólicas de Nielsen, Danny Brager, destacó las oportunidades en el mercado de Estados Unidos para las bodegas españolas, sobre todo en lo que se refiere a restaurantes de comida no americana y entre la población hispana. Añadió que en 2007 y 2008 las ventas de vino en valor crecieron más del 6%, y aseguró que España ocupa el séptimo lugar en el ranking de países vendedores a EE UU.

Las cifras

70 denominaciones de origen de vino son las que se reparten el mapa vitivinícola de España.

1.200 bodegas están ubicadas en La Rioja, que cuenta con 18.000 agricultores dedicados a esta actividad.

15% del PIB de La Rioja procede del vino. La región vende 360 millones de botellas anuales.