Protección en los hogares

El cerrojo clásico gana terreno en seguridad

Las ventas de candados y de puertas blindadas crecen alrededor de un 5%

El repunte del número de robos en domicilios en España y la percepción entre los ciudadanos de la existencia de una mayor inseguridad han revitalizado las ventas de material diseñado para la protección de los hogares.

Según datos de FAC Seguridad, una de las empresas más antiguas y emblemáticas en España y popular por su famoso candado FAC, reconoce que los españoles están comprando más cerrojos y candados para sus viviendas. En los últimos meses, las ventas revelan un incremento del 5% en la demanda de cerrojos para uso doméstico, y del 10% en el de candados. Estos últimos continúan siendo los preferidos de los clientes. El motivo es que son el producto más tradicional, conocido y económico, aseguraron en FAC.

Las cajas de seguridad también están de moda, a pesar de que su precio es mucho más elevado que el de un candado. Una caja de seguridad tiene un coste entre los 40 a los 300 euros. Las más baratas, de 40 euros, en su mayoría de fabricación asiática, cada vez tiene más adeptos por ser las más económicas, mientras que las de fabricación propia, que cuestan entre 150 y 300 euros, también han visto incrementada su demanda.

Puertas blindadas y antibalas

La empresa Atocha Seguridad coincide con FAC en que Madrid, junto a Barcelona, son las localidades que más solicitan este tipo de productos para sus viviendas.

Además de las medidas antes citadas, Atocha Seguridad indica que los ciudadanos también reclaman cada vez más puertas acorazadas de madera y acero para domicilios, y la vigilancia con sistemas de circuito cerrado de televisión. "En general, no ha habido una subida sustancial de la demanda en productos de seguridad, el sector acusó la crisis el pasado año, y nuestra empresa también", aseguró Juan Crespillo, director de seguridad de Atocha.

Sin embargo, añade que "la evolución de las ventas del primer trimestre de este año, está siendo ligeramente superior a las del año pasado", con un repunte del 5% en la demanda.

Las soluciones más novedosas pasan por las puertas acorazadas antibalas. "Este tipo de puertas se está solicitando sobre todo en chalets, para cortar el acceso a las zonas de dormitorio, impidiendo así los posibles "sustos" durante las horas de descanso, y "evitando distintos tipos de agresiones", asegura el director de seguridad de Atocha.

Los expertos coinciden en cuáles son los motivos de este repunte de la demanda. En FAC señalan que podría ser una respuesta ante un ambiente de "psicosis en el tema de la inseguridad ciudadana". Atocha Seguridad, por su parte, ha notado que, cada vez que ocurre un fenómeno que podría representar una amenaza para la seguridad de la población, se verifican repuntes en las ventas de los diversos mecanismos de defensa de hogares y comercios. Estas alzas en las ventas, por otro lado, no suelen durar más de un mes. El verano pasado, por ejemplo, cuando se registraron varios casos de bandas organizadas que asaltaban casas unifamiliares fue una de las épocas de más ventas.

Invertir en innovación para impulsar las ventas

Las empresas especializadas en vender productos y servicios de seguridad cada vez se esfuerzan por estar más a la vanguardia del mercado. Hoy se pueden encontrar no sólo los típicos candados y cerrojos para uso doméstico, sino mecanismos a control remoto, claves de seguridad electrónica, vigilancia por cámara de televisión con enlaces hacia la estación de policía más cercana ante cualquier emergencia, entre otras opciones.

Unos avances que no son de extrañar en la coyuntura actual. Según los últimos datos de la evolución de la criminalidad del Ministerio del Interior, desde 2008 ha habido un repunte en la tasa de robos con fuerza en vivienda, después de que este indicador hubiera venido registrando caídas desde 2002. No obstante, el informe indica que la preocupación por este tipo de incidentes ha disminuido en los últimos años. La tasa anual de criminalidad de 2009, medida por Interior, es la más baja que registra España en nueve años.