Literatura

El rey del terror defiende su trono a lo grande

Con 'La cúpula', Stephen King retorna a su mejor forma en más de mil páginas.

En los últimos años, la etiqueta de Stephen King como el escritor superventas de la literatura oscura ha declinado ante el empuje sobre todo de Stephanie Meyer. King no ha dudado en ser muy duro con esta rival: "La diferencia entre J. K. Rowling y ella es que Meyer no escribe un pimiento", ha llegado a decir. En los últimos meses, además, King ha dado un golpe sobre la mesa en forma de grueso volumen de más de mil páginas, La cúpula (Plaza & Janés), que le ha devuelto al número uno de ventas en Estados Unidos y ha supuesto un nuevo aldabonazo en su búsqueda de un lugar en la historia.

Porque, a estas alturas, King no es sólo un escritor popular; es obvio que pretende conseguir un puesto en los anales de la literatura estadounidense. El National Book Award que obtuvo en 2003 al conjunto de su carrera, y las frecuentes comparaciones con otros escritores de folletines que hoy forman parte del canon de la literatura en inglés -como Charles Dickens, Jack London o Raymond Chandler- impulsan esa expectativa.

Quizá el principal problema a la hora de juzgar su carrera está en la desmesura de su trabajo. Con 62 años y 350 millones de ejemplares vendidos en todo el mundo, King ha firmado 70 libros, casi dos al año, una proeza especialmente sorprendente cuando muchos de ellos son bastante gruesos. Por otra parte, su calidad es muy variable: tras un arranque que le convirtió en best seller permanente con menos de 30 años con Carrie, El misterio de Salem's Lot y El resplandor -todas ellas hoy poco menos que clásicos y cuyo prematuro éxito luego le pasó factura en lo personal en forma de politoxicomanía-, sus obras de los noventa y comienzos de los 2000 pasaron un tanto inadvertidas. Aunque parece haber recuperado la forma en los últimos tiempos, tanto con Duma Key (2008) como con esta La cúpula.

Pese a los repetidos rumores de que empleaba negros literarios, siempre se ha defendido argumentando que su vida no es mucho más que escribir, ir de vacaciones a Florida y seguir viviendo en un caserón de su Maine natal, donde también se sitúa la práctica totalidad de su producción. Aunque entre tanto también ha encontrado tiempo para dirigir alguna película como Maximum Overdrive, tocar en un grupo de rock amateur en el que también participa Matt Groening -el creador de Los Simpsons- o ser dueño de una emisora de radio local consagrada al rock, en la que ocasionalmente pincha. Ni siquiera el grave atropello que sufrió en 1999, cuando tuvo que ser operado en cinco ocasiones, consiguió detener del todo su literatura, aunque se rumoreara que meditó un retiro. Finalmente, superó el trance, según ha admitido, comprando la furgoneta que le dañó y destrozándola con un bate de béisbol.

En torno a La cúpula se generó bastante expectación meses antes de su publicación, debido a ese tamaño que remitía a obras significativas de décadas precedentes como It, Apocalipsis o Tommyknockers, o a los comentarios que otros autores que habían accedido al texto, como Dan Simmons, vertieron al respecto en la red. King, además, manifestó que era un proyecto que había arrancado en varias ocasiones desde hacía tres décadas, pero que no se había visto en disposición de terminar hasta ahora.

El relato se desarrolla en una pequeña localidad de Maine -cómo no-, que súbitamente queda aislada del resto del mundo por un misterioso campo de fuerza. Es posible comunicarse en ambas direcciones, pero no traspasarlo. El encierro da lugar a un experimento social similar al que King ya llevara a cabo en Apocalipsis: se constituye en Chester Mill un Gobierno provisional tiránico, que terminará por conducir al desastre. King ha admitido que su deseo era "reproducir a pequeña escala las consecuencias del fundamentalismo religioso y la incompetencia de George Bush y Dick Cheney", en una intencionalidad política inusual en la obra del autor, pese a que nunca haya ocultado que su ideología se encuentra "a la izquierda del centro".

El éxito de la obra en Estados Unidos ha sido el mayor para ningún libro de King en décadas, colocándose en el número uno en ventas en cuatro semanas desde la de su lanzamiento. Eso incluye una edición coleccionista de 25.000 ejemplares y otra de culto, firmada por el autor, de 1.500. Steven Spielberg ya ha comprado los derechos para realizar una miniserie el próximo año.

Otras figuras del miedo literario

ANNE RICE. Su serie vampírica, iniciada con Entrevista con el vampiro, dio arranque en los años ochenta a un género que hoy triunfa, el del romance sobrenatural. No está a la altura de talentos actualesmenos publicados en España, como Jack Ketchum, Thomas Ligotti o Tom Piccirilli.

CLIVE BARKER. Anunciado en los noventa como renovador, la excelencia de sus primeros relatos ­Los libros de sangre­ no se vio confirmada luego en novela. Entre los mejores españoles de este campo en la actualidad pueden citarse a Pilar Pedraza, Norberto Romero, Santiago Eximeno y Marc Soto.

DEAN R. KOONTZ. El único especialista en terror que se acercó en los ochenta a las ventas de King en Estados Unidos es, sin embargo, un escritor de menor talento y que en España ha sido publicado irregularmente. También es contemporáneo, y más recomendable, un amigo de King, Peter Straub.

STEPHANIE MEYER. La última incorporación y la más potente: las ventas de su serie de vampiros Crepúsculo, más de 100 millones de copias en todo el mundo, son superiores a las de cualquier éxito de Stephen King. Sin embargo, está por ver si conseguirá resultados similares con nuevas creaciones.

La cifra

350 millones de copias en casi un centenar de idiomas distintos se han vendido las novelas de Stephen King en sus 35 años de carrera literaria.