Pérdida de prestigio

Goldman se compromete ante sus accionistas a revitalizar su reputación

La demanda de la SEC por fraude, la investigación de la fiscalía y los titubeos de sus empleados ante el Congreso cuando fueron preguntados sobre la responsabilidad que tenían con sus clientes hace 10 días han sido un derechazo a la reputación de Goldman Sachs. El viernes, su consejero delegado, Lloyd Blankfein, se comprometió en la junta general de accionistas a reconstruirla. Para ello va a crear un comité encargado de establecer unos "estándares de operaciones".

Se trata de un órgano que va a reexaminar las actividades de la firma y supervisar que se adhieren a ésta. Blankfein admitió que se ha cuestionado el valor más importante de la entidad, "la forma en la que tratamos a nuestros clientes" y responder a esto se ha convertido en su prioridad. "Entendemos que hay una desconexión entre como vemos nuestra firma y como se percibe entre el público nuestro papel en el mercado".

Esta desconexión ha quedado patente tras la comparecencia de los responsables del banco ante el Congreso, donde se les acusó de conflicto de intereses con sus clientes, a quienes les venden productos en los que el propio banco deshace posiciones.

Pese a la situación, que Blankfein describió como dura y "decepcionante" los accionistas renovaron su confianza en él y no triunfó la moción de separarle del cargo de presidente. Blankfein dijo que no tiene previsto dimitir.