¿Por qué no han comparecido juntos?

El reencuentro este miércoles en La Moncloa entre el presidente del Gobierno y el líder de la oposición tenía un objetivo de fondo: que los mercados vieran en los políticos españoles gente lo suficientemente responsable como para tomar juntos las duras medidas que requiere la economía española para salir de la crisis. Una oportuna pregunta en la rueda de prensa posterior a la reunión desveló que ese imprescindible frente común sigue ausente.

La pregunta fue del periodista Federico Castaño a José Luis Rodríguez Zapatero: "¿Por qué no han comparecido juntos usted y Mariano Rajoy tras la reunión?". En la titubeante respuesta del presidente estuvo su claridad: "No hay precedentes". Y ahí está el problema. En que aún no se han convencido de que hay que tomar medidas sin precedentes. Los dos atriles instalados en la sala de prensa de La Moncloa a primera hora de la mañana habían desatado los comentarios sobre algo que es elemental: dar un mensaje de sumar y no de restar frente a la crisis.

Los mercados, "que tienen la mirada muy atenta en este proceso", como recordó Zapatero, leerían en positivo la comparecencia conjunta. Pero según explicó el presidente del Gobierno "nadie valoró la posibilidad" de que ambos líderes comparecieran juntos tras su reunión de dos horas y cuarto y después de 18 meses sin verse cara a cara.

Así seguimos. Los mercados han ignorado olímpicamente los dos "avances importantes" (cumplir plazos en la reestructuración de las cajas de ahorros, además de reformar en tres meses la ley que las regula, y la ayuda a Grecia en el marco europeo) y han dado un nuevo palo a la Bolsa española. Que Moody's ponga en revisión negativa el rating de Portugal ha podido mucho más que la escenificación de unidad desunida que representaron los dos líderes españoles.

Y no me extraña. Al "todos tenemos que tener claro el concurso de voluntades y el ámbito de responsabilidades" de un presidente del Gobierno con unas mejillas encendidas de colorete --el víspera se había comentado mucho su demacrado rostro en Bruselas--, respondió Rajoy con que "hay una alternativa dispuesta a asumir el reto cuando los españoles lo decidan". Mientras, los ciudadanos siguen esperando estadistas.

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