Impacto fiscal de la crisis inmobiliaria

La recaudación ligada al ladrillo retrocedió diez años en 2009

El impuesto de transmisiones patrimoniales, que grava la compra de vivienda de segunda mano, cayó en 2009 a niveles de 1999 en la Comunidad de Madrid y Cataluña. Los primeros datos de 2010 indican una clara mejoría, aunque las cifras se encuentran a años luz de las registradas durante el boom inmobiliario. Los ingresos tributarios vuelven a subir en el primer trimestre tras caer tres años seguidos

La debacle en la recaudación del impuesto de transmisiones patrimoniales no tiene precedentes. La Comunidad de Madrid ingresó en 2009 por este tributo 840 millones de euros, cuando sólo tres años atrás obtenía 2.000 millones de euros. Supone un descenso del 59%. La situación en Cataluña es similar. En 2009, el impuesto de transmisiones reportó a Cataluña 676 millones, muy lejos de los 2.190 millones que ingresó en 2006, un 69% menos.

Una tendencia que se repite en todas las comunidades, aunque no con tanta virulencia como en Madrid y Cataluña. De hecho, en ambos territorios, el desplome es tan notable que, en números absolutos, los ingresos autonómicos por transmisiones patrimoniales han retrocedido diez años, al nivel de 1999.

Por aquel entonces, tanto Madrid como Cataluña, las dos principales economías de España, mantenían un gravamen del 6% y lo subieron a su nivel actual del 7% en 2001. El aumento impositivo no es casual, ya que las comunidades optaron por equiparar el tributo que se paga por la compra de una vivienda de segunda mano al mismo nivel del gravamen del IVA reducido del 7%, que se aplica en las ventas de pisos de nueva construcción. La crisis pone al descubierto una excesiva dependencia de los tributos vinculados al sector de la construcción. Así, el fin del boom del ladrillo ha golpeado con dureza las arcas públicas y explica, en buena parte, que el déficit fiscal ascienda al 11,2% del PIB, el nivel más alto de la historia.

Andalucía y Cantabria ya han decidido elevar al 8% el impuesto sobre transmisiones patrimoniales para equipararlo al IVA

Por otra parte, el impuesto de actos jurídicos documentados, que grava con un 1% los trámites de escritura de una vivienda y otros actos notariales, también ha sufrido un fuerte descenso. Cataluña y Madrid llegaron a ingresar en 2006 en torno a 1.500 millones de euros y, ahora, recaudan menos de la mitad por este concepto. Dentro de los impuestos totalmente cedidos, el de transmisiones patrimoniales es, con diferencia, el más rentable para las comunidades autónomas. En la liquidación del sistema de financiación de 2008, último año del que existen datos, las comunidades recaudaron 4.000 millones, un nivel sólo superado por el IVA y el IRPF.

Adiós a la gallina de los huevos de oro

Con la crisis del sector constructor se esfumaron cuantiosos ingresos públicos. Los datos del Ministerio de Vivienda permiten comprender el porqué de la caída de la recaudación por transmisiones. Así, en la Comunidad de Madrid se vendieron 28.041 viviendas de segunda mano en 2009, cuando en los años 2004, 2005 y 2006 esa cifra se alcanzaba en apenas cuatro meses. Lo mismo sucedió en Cataluña y la mayor parte de territorios.

En cualquier caso, los datos del primer trimestre de 2010 ofrecen algo de luz ante tanta incertidumbre. Cataluña y Madrid -las dos únicas comunidades que ya han ofrecido datos- han incrementado un 25% y un 40% respectivamente la recaudación por el impuesto de transmisiones patrimoniales. Se trata del primer avance en tres años. El dato sugiere que algo se empieza a mover en el mercado inmobilario. La subida del IVA en julio y la eliminación de la deducción por compra de vivienda a partir de 2011 parecen que reavivan una demanda que hasta ahora huía de todo lo que olía a ladrillo.

Por otra parte, falta por ver si las comunidades optarán por elevar el impuesto de transmisiones patrimoniales hasta el 8% para así equipararlo con el IVA reducido que grava la compra de vivienda nueva y que, a partir de julio, se situará en el 8%. Con la única excepción de Cantabria y Andalucía, ninguna otra comunidad ha anunciado una subida del gravamen del impuesto de transmisiones patrimoniales. Aun así, tampoco ningún Gobierno regional, salvo Galicia, ha declarado con contundencia su negativa a subir ese tributo. Cantabria ya aplica el tipo del 8% para la venta de inmuebles por encima de 300.000 euros y Andalucía, que aún no ha aprobado la ley, ha puesto el límite en 400.000 euros.

A partir de julio, los compradores de casas usadas pagarán menos impuestos que aquellos que adquieran un inmueble de nueva construcción. Sin embargo, no debe descartarse que algunos Gobiernos autonómicos opten por incluir en los Presupuestos de 2011 un aumento hasta el 8% del impuesto de transmisiones patrimoniales bajo el pretexto de no discriminar el sector de vivienda nueva.

Con la excepción de Canarias, que mantiene el impuesto en el 6,5% y Cantabria, el resto de comunidades aplican a día de hoy un gravamen del 7%. Las primeras en subirlo del 6% -nivel fijado por el Estado- al 7% fueron Madrid y Cataluña en 2001. Y, progresivamente, el resto de territorios adoptaron la misma decisión. Lo mismo sucedió con el impuesto de actos jurídicos documentados. El Gobierno central fijó el tipo en el 0,5%, pero permitió a las comunidades que lo aumentaran. Y todas recurrieron a esa posibilidad y lo subieron al 1%. Es decir, un incremento del 100%.

En cambio, en el impuesto de sucesiones y donaciones, se ha producido una competencia fiscal a la baja. Las herencias para descendientes y cónyuges prácticamente no tributan en la mayoría de comunidades autónomas. La última en rebajar el impuesto ha sido Cataluña que, junto a Extremadura, eran las comunidades donde resultaba más cara fiscalmente la herencia.

Con todo, aún existen diferencias notables entre heredar en un territorio u otro. Por ejemplo, para una herencia formada por una vivienda habitual de 520.000 euros, un apartamento de 370.000 euros, una cuenta corriente de 58.000 euros y un paquete de acciones bursátiles que ascienden a 50.000 euros, en Extremadura, se pagan 9.000 euros por el impuesto de sucesiones mientras que en Asturias no se debe abonar un euro, según los cálculos del Registro de Economistas Asesores Fiscales (REAF).

Añoranza del impuesto sobre el patrimonio

Cuando el Gobierno central decidió eliminar el impuesto sobre el patrimonio corría el año 2007, las arcas públicas registraban superávit y la economía crecía por encima del 3,5%. Si alguien hubiera vaticinado en ese momento que el déficit alcanzaría el 11,2% del PIB en sólo 24 meses lo hubieran tomado por loco.

Sin embargo, en sólo dos años, las arcas públicas han sufrido el mayor deterioro desde la llegada de la democracia. La vicepresidenta económica, Elena Salgado, ya ha apuntado que "quizás" fue un error suprimir el impuesto sobre el patrimonio, cuyos ingresos engrosaban las arcas autonómicas. Y, para más inri, el impuesto sobre el patrimonio fue de los pocos tributos que incrementó su recaudación en 2008, último año en que los contribuyentes pagaron este tributo. Subió un 46% y superó por primera vez los 2.000 millones. El Gobierno tiene previsto compensar en 2011 a las autonomías por la supresión del impuesto sobre el patrimonio.

A la expectativa

La nueva financiación autonómica permite a las comunidades autónomas modificar el número de tramos y los tipos en la escala autonómica del IRPF. De momento, ningún territorio se ha atrevido a hacer uso de esa nueva capacidad. En teoría, la nueva competencia podría derivar en importantes diferencias entre tributar por el IRPF en una región o en otra.