Entrevista con la cadena CNBC

Obama buscará en Nueva York apoyos para aumentar la regulación financiera

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, tratará mañana de ganar apoyos para la reforma del sistema financiero, con un discurso en Nueva York en el que defenderá que la economía, los consumidores e incluso el propio sector necesitan una mayor regulación.

"Tenemos que tener un sector financiero próspero y efectivo, porque parte del éxito de Estados Unidos se debe a que hemos construido un próspero sistema al que acudir cuando se tiene un sueño que financiar", aseguró hoy Obama en una entrevista con la cadena de información financiera CNBC.

En la víspera de su discurso en Nueva York, el presidente insistió en que, aún así, "hay que tener unas normas básicas que aseguren que los inversores, consumidores, accionistas y el conjunto de la economía están protegidos de salvajes juegos".

"Si lo hacemos, incluso será bueno para el sector financiero, ya que recuperará la confianza de la gente", explicó Obama, quien dijo que "la actitud de los ejecutivos de Wall Street no ha cambiado todo lo que desearía" y que tiene la sensación de que piensan: "Ahora que la crisis ha pasado, volvamos al trabajo como si nada".

El discurso de Obama mañana tendrá lugar en un enclave con mucha tradición presidencial, en la Universidad Cooper Union, donde habló en marzo de 2008 como candidato a la Presidencia.

Entonces Obama criticó la laxa regulación que permitió que gente de Enron y WorldCom "forzara normas, inflara ganancias, disfrazara pérdidas y cometiera fraude contable".

Ese centro universitario, con 151 años de historia, también fue escenario de memorables discursos de Abraham Lincoln y Theodore Roosevelt, cuando eran candidatos presidenciales, y de Woodrow Wilson y Bill Clinton, siendo ya presidentes.

Está previsto que con sus palabras, Obama trate de recabar apoyos para un conjunto de medidas reguladoras del sector financiero que los republicanos rechazan y que quiere que el Senado apruebe cuanto antes.

Con ellas pretende, entre otros objetivos, regular el mercado de derivados, crear una agencia de protección al consumidor, y dar al Gobierno la autoridad de desmantelar instituciones en precarias condiciones y que supongan una amenaza al entramado financiero.

La Casa Blanca recordó esta semana que han pasado ya "casi dos años de que la crisis estallara", lo que "ha destruido billones de dólares de riqueza de las familias".

"El presidente recordará a los estadounidenses lo que está en juego si no avanzamos en el cambio de las reglas del juego", explicó el lunes el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs.

En ese mismo sentido, Obama apuntó en su alocución de radio semanal que "cada día que pasa sin que actuemos, el sistema que llevó a los rescates se perpetúa, con las mismas brechas".

Los republicanos se oponen a esta regulación porque consideran, entre otras críticas, que las medidas serán un incentivo para que los bancos se relajen y confíen en que, ante una nueva situación de crisis, se volverán a repetir los históricos rescates protagonizados por la Administración.

Por ello, fuentes del Ejecutivo han indicado que la Administración quiere que los demócratas eliminen la propuesta de crear un fondo privado de 50.000 millones de dólares que, financiado por grandes instituciones financieras, serviría para cubrir los gastos relacionados con la quiebra de una empresa.

La última vez que Obama vino a dar un discurso a la Gran Manzana fue hace siete meses, justo frente a la sede de la Bolsa de Nueva York, y también lo hizo con Wall Street como protagonista de sus palabras.

En aquella ocasión pidió a las firmas financieras que colaboraran en el diseño de un nuevo marco regulador que ayudara a evitar derrumbes como el vivido en septiembre de 2008, cuando quebró Lehman Brothers y todo el sistema financiero tembló.