Cine

Alicia en el país de Tim Burton

El director ofrece una visión en 3-D y con toda su imaginería "naíf y siniestra" del clásico de Lewis Carroll

La última película de Tim Burton, Alicia en el País de las Maravillas, se estrenó el viernes por fin en España, uno de los países más rezagados a los que ha llegado el último producto de la fábrica de sueños Disney. El fantástico viaje de Alicia, que ha cautivado a generaciones y generaciones de niños y adultos de todo el mundo, ha atrapado al primer freak de Hollywood, y éste a su vez le ha impreso su marca en tres dimensiones.

"Parece que lo que hizo Lewis Carroll es bastante aleatorio. Pero, al mismo tiempo, no lo es. Hay algo verdaderamente profundo en esta historia. ¿Las cosas suceden al azar o en realidad no lo hacen?", señala en una entrevista para Disney un Burton fascinado por la Alicia del clásico infantil, y su contenido surrealista y aparentemente absurdo: "¿Te gustan los extraños cambios de tamaño? Donde tienes animales que hablan, hay otros que no lo hacen". El universo oscuro y gótico de Burton evoluciona a la gama más colorida y chalada de Alicia en el País de las Maravillas. Un submundo delirante y conformado por personajes singulares. Cada uno con su propia extrañeza.

Y como todo lo que lleva impreso el sello Burton, la película tiene el toque de oro made in Hollywood. Hasta la fecha, las cifras de recaudación no defraudan. 781 millones de dólares cosechados en todo el mundo, y más de 300 millones en Europa. La película además ha sido la más taquillera del tándem conformado por Burton y su actor fetiche, Johnny Depp.

"A diferencia de otros grandes, ha generado una marca, no sólo un producto"

"Nunca he visto a nadie tan inadaptado adaptarse tan bien. A su manera", dice Johnny Depp para describir a su amigo, en el prólogo del libro Tim Burton por Tim Burton. La frase encaja a la perfección con el estilo característico y personal de Burton. Una estética que acostumbra a traspasar con creces las fronteras de las pantallas. Porque este "tipo peculiar; en sí mismo un personaje y con un halo de misterio", como le define Manuel Sicilia, ganador de un Goya por El lince perdido y nominado al Oscar como coproductor del corto de animación La dama y la muerte, no produce sólo películas.

Burton ha generado un sello propio que extiende sus tentáculos más allá del cine. "Lo difícil es crear una marca y no sólo un producto. Es lo que le diferencia de otros grandes como Spielberg". Y lo hace gracias al diseño, su gran apuesta, como señala Sicilia. "Se ve desde su primer corto, Victor", termina.

Estética gótica, moda inspirada en Alicia... Pero sobre todo, animación. Burton "ha hecho cosas muy buenas y también algo de daño porque su estilo es tan marcado, tan reconocible, que durante un tiempo no pararon de salir producciones tratando de imitarle", señala Sicilia.

La peculiaridad de Burton radica en "moverse en un universo muy personal, desde una perspectiva naíf y siniestra", explica Juan Caballero, profesor de Historia del Cine en Escac. "Remite a la iconografía infantil desde una óptica un tanto perversa para generar inquietud y atracción en el espectador". Esa seducción explica tal vez por qué esta Alicia, además de estar en el País de las Maravillas, posee el toque Midas al estilo Burton.

Lo 'freaky' se transforma en arte

Normal es una palabra que aterra a Burton, según él mismo explica en un vídeo expuesto en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, MoMA, que le dedica una exposición hasta el 26 de abril.

Timothy Walter Burton nació en Burbank, California, hace casi 52 años, en un aburrido barrio de trabajadores de clase media. El pequeño Burton creció introvertido y aborreciendo la supuesta normalidad de un vecindario que le ahogaba y del que no se sentía parte. Su infancia, que se desarrolló admirando a Vincent Price y Edgar Allan Poe, conformó la personalidad de un tipo peculiar, como a él mismo le gusta definirse.

En sus primeros pasos como dibujante en Disney antes de dirigir a personas de carne y hueso, Burton era capaz de enclaustrarse en un armario y pasar en él un largo tiempo encerrado. Sentarse sobre la mesa, o debajo de ella, o sacarse las muelas del juicio y salpicar de sangre todo a su alrededor, era la clase de cosas con las que el creador a veces asombraba a los que le rodeaban.

Sin embargo, sus extravagancias no consiguieron ensombrecer su peculiar talento, que no pasó inadvertido. El creador plasmaba en dibujos las imágenes de un mundo singular de monstruos inadaptados. Unos diseños desbordantes de imaginación que con el tiempo darían vida a personajes como Beetlejuice o Eduardo Manostijeras, y que acabarían generando un estilo propio y perfectamente reconocible en producciones como La novia cadáver.

Un universo con cabida en un Hollywood que ha sabido traducir en mucho dinero.

Pesadilla antes de Navidad, Charlie y la fábrica de chocolate, Batman, Mars Attacks, Ed Wood o Sweeney Todd son películas ya míticas que sin duda han influido a toda una generación de jóvenes artistas.