Moda

El diseño joven español aúna calidad y precio

Una nueva hornada de joyeros gana posiciones en un nicho de mercado entre la bisutería y las piezas de alta gama

Hijos de las perlas mallorquinas, la filigrana cordobesa y del art nouveau catalán aplicado a la joyería, la nueva generación de orfebres españoles ha irrumpido con ideas de negocio muy claras en el mercado español. Desde el punto de vista artístico, son los herederos de nombres como Joaquín Berao, Amador Braojos o Chus Burés y, en el ámbito empresarial, son la versión en pequeñito de firmas como Carrera y Carrera, Tous, Aguilar de Dios o Bagués-Mas Riera, que hoy son marcas de renombre internacional.

Ya fuera gracias al impulso familiar o a las ganas de buscarse la vida, las jóvenes promesas buscaron en el extranjero una formación que no encontraron en España, como explica Natalia Arambarri, de A&N Arambarri. "Empecé a trabajar por mi madre, que tiene un taller y una tienda de joyería. Estaba en la típica época en que no sabía qué hacer con mi vida y me gustó tanto este mundo que me marché a Londres a hacer un curso sobre joyería", dice la diseñadora.

Otros autores se dejaron seducir por la vertiente más artística de esta actividad. "Es un trabajo creativo que engloba todo lo que me interesa: el arte, las formas, las personas y el uso que dan a los objetos", explica Helena Rohner, que diseña una marca de joyas que lleva el mismo nombre.

Casi todos han visto en el mercado español -un lugar donde a las mujeres les gusta vestirse con "una elegancia sutil", según Mónica Vinader- un nicho de mercado entre la bisutería y las piezas de alta gama. Vinader ha creado, junto a su hermana, una cadena de tiendas con sede en Reino Unido en la que vende sus propios diseños y que cuenta con dos tiendas en España, ubicadas en Madrid y Sevilla. Pendiente de la apertura de su tercer punto de venta español en San Sebastián, asegura que el éxito de su empresa radica en que vende "productos de lujo a precios asequibles". Así, la diseñadora, que fue premiada como Marca de Joyería del Año en Reino Unido en 2009, se ha especializado en la técnica del vermeil (plata de ley recubierta de oro), que abarata el precio de la pieza, pero reniega del uso de materiales menos glamourosos, como el vidrio y el plástico.

Lucía Canabal, artista coruñesa, define a los destinatarios de estas joyas, piezas de autor que no alcanzan precios desorbitantes, como "mujeres independientes económicamente, profesionales, que se adaptan a los cambios y que aprecian el diseño". No obstante, a pesar de que es el perfil de sus principales compradoras, su espíritu emprendedor le ha llevado a ampliar horizontes y crear dos líneas más de joyas, una para hombres y otra para niños. Según Canabal, las piezas para los más pequeños han funcionado especialmente bien en el mercado, ya que tienen una imagen moderna "muy alejada de las tradicionales medallas de oro", hasta hace poco casi la única opción para regalar. "La gente busca joyas con más diseño, más joviales y más chic", sentencia la diseñadora.

Joyeros de renombre asaltan los mercados internacionales

Las exportaciones de joyas españolas alcanzaron en 2007 los 412 millones de euros, según los datos de la Asociación de Fabricantes de Joyas (Joyex), lo que da muestra del vigor del sector y del posicionamiento que han logrado las marcas y los autores españoles en los mercados extranjeros.

Este sector está compuesto por más de 4.000 empresas, entre las que destacan las pymes y los talleres, y su volumen de negocio anual supera los 1.600 millones de euros.

Respecto al mercado español, destaca por encima de todo la especialización regional, como demuestra la concentración de empresas de pequeña joyería en Córdoba y de artistas art nouveau en Cataluña.