Según un analista

La burbuja inmobiliaria china estallará en 2012

El año 2012 no sólo marca el fin del mundo según el calendario maya y los gurús de Hollywood, sino también el del estallido de la burbuja inmobiliaria china, en opinión de uno de los analistas más brillantes de Asia, Andy Xie.

Trabajadores de la construcción en Shanghai
Trabajadores de la construcción en Shanghai

"Cuando vuelva la inflación, el gobierno chino se verá forzado a subir los tipos de interés. Cuando los préstamos se encarezcan, el precio de la vivienda en los niveles de hoy no será sostenible y se producirá una marcada corrección. Mi intuición es que eso sucederá en 2012", señaló Xie en un encuentro con periodistas en Pekín.

Su teoría está apoyada en las fluctuaciones demográficas de la historia reciente de China: en la década de 1950, el presidente Mao Zedong pidió al pueblo tener más hijos para reforzar la población y "las 'madres heroínas' con diez hijos incluso podían encontrarse con Mao", rememoró el economista.

En los años 70, la generación de ese "baby boom" estaba en la adolescencia, y el resultado fue la Revolución Cultural; en los 90 entraron en el mercado laboral y ayudaron a mantener la inflación y los salarios bajos, explicó.

"Ahora que están abandonando el sector laboral, los salarios empezarán a subir, y con ellos, la inflación", vaticinó Xie.

Para quienes ponen en duda la existencia de la burbuja, entre ellos los funcionarios, Xie recomienda "ir a visitar todos los apartamentos vacíos que hay en cada provincia china".

En efecto, la tendencia sigue siendo al alza, a la luz de los datos publicados hoy por el Buró Nacional de Estadísticas: en marzo la vivienda subió un 11,7 por ciento en las principales ciudades del país a pesar de las políticas del gobierno para frenar el auge de precios.

Las cifras más escandalosas las registra la isla meridional china de Hainan, con récords de un 64,8 por ciento de alza para la vivienda nueva en Haikou, la capital, y de un 50,4 por ciento para la de segunda mano en marzo, después de que en diciembre el gobierno local decidiera convertir la isla en un centro turístico internacional.

El sector inmobiliario chino vive una burbuja sin precedentes después de que Pekín flexibilizara la concesión de créditos el año pasado para hacer frente a la crisis, con subidas históricas de precios como el 30 por ciento del pasado enero.

El precio de la vivienda china es 27 veces superior al de los ingresos medios de los ciudadanos del país, cinco veces más que la media mundial; la renta per cápita anual en China es de unos 1.500 dólares en las zonas urbanas, mientras que el metro cuadrado en Pekín supera los 3.000 dólares.

Al mismo tiempo, el Ministerio de Finanzas publicó hoy los beneficios por venta de terrenos en 2009, que aumentaron un 43,2 por ciento hasta los 208.000 millones de dólares (153.000 millones de euros), como efecto de las políticas gubernamentales para estimular la economía frente a la crisis.

Las comisiones por estas transferencias son la principal fuente de ingresos de los gobiernos locales de China, que también son los principales beneficiados por la burbuja inmobiliaria, después de que el precio de la vivienda se duplicara en 2009, a pesar de la crisis.

Según Andy Xie, "la propiedad en China es un negocio del gobierno. Muchas promotoras inmobiliarias son propiedad de los gobiernos locales. La propiedad es la más importante fuente de ingresos del gobierno", explicó en su conferencia.

"El gobierno está atrapado en un círculo vicioso. Los precios de la propiedad suben, lo que significa que las promotoras piden más tierra para construir. Para afrontar la demanda, los gobiernos locales tienen que expropiar a los residentes. Y los residentes piden una compensación alta para comprar una nueva vivienda".

Como consecuencia de estas compensaciones, el gobierno se encuentra endeudado de forma masiva, por lo que necesita vender la tierra a precios muy altos para recupera sus costes, hasta que el círculo finalice en dos años, concluye Xie.