Termina el montaje del ASFA digital

Renfe gasta 80 millones para dotar a 2.650 trenes de lo último en seguridad

La seguridad de los servicios convencionales de Renfe ha dado un salto de 40 años con la instalación del ASFA digital en 2.650 trenes por 80 millones. El esfuerzo ha venido acompañado por el despliegue de los equipos de tierra en 12.500 km de la red de Adif, y ha hecho caer el índice de siniestros a cotas nunca conseguidas.

Renfe acaba de completar la instalación en los 2.650 trenes que prestan servicios convencionales de una moderna tecnología de seguridad ferroviaria: el ASFA digital. El proyecto iniciado en 2006 con una inversión total de 80 millones, ha permitido a la compañía dar un salto en sus índices de siniestralidad que se han situado en las cotas más bajas de su historia.

Han quedado al margen de este proyecto los trenes de la red AVE y algunos cercanías que están equipados con sistemas interoperables ERTMS.

Según la información que maneja la operadora, en 2009 Renfe ha recibido una significativa recompensa a la introducción del ASFA digital al cumplir todos los objetivos anuales de seguridad en la circulación. El año pasado no se produjo ningún accidente grave imputable a la empresa, por lo que el índice de frecuencia de este tipo de sucesos (que se mide por millón de kilómetros realizados por tren) fue de 0,000. La cifra que se encuentra por debajo de la 'tasa de riesgo admisible' (número de sucesos por millón de kilómetros) establecida (0,005). El 'índice de accidentes de persona' fue 0,000, ya que no se registró ninguno.

El sistema eleva a nueve las señales que recibe el maquinista

El principal objetivo de Renfe es reducir el riesgo de accidente por fallo humano en un 60%. El ASFA Digital está diseñado para minimizar los posibles errores humanos en situaciones que exigen el frenado.

El Adif, la empresa pública propietaria de la infraestructura ferroviaria, ha gastado otros 70 millones en instalar las balizas del sistema en 12.500 km de vía convencional.

El sistema ASFA original, diseñado por Renfe y la empresa española Dimetronic, ha sido el principal soporte de seguridad en la red ferroviaria convencional durante los últimos 40 años. Su esquema básico consiste en equipar con dos balizas de advertencia previa a cada una de las señales de seguridad en una determinada línea férrea que marcan de forma imperativa cual debe ser el comportamiento de un tren que circula por dicha línea. La primera se instala a 300 metros de la señal y la segunda a cinco metros. Cuando el tren pasa por cada una de las balizas, el equipo de vía comprueba si la marcha se atiene a los parámetros fijados. Si no es así frena automáticamente el convoy. En el caso de que la circulación sea correcta la baliza envía al panel de control del maquinista del tren una información esquemática que indica o recuerda cuales son los parámetros de la señal asociada. El maquinista debe pulsar una palanca para confirmar que está al tanto de la orden que se le da. En caso contrario el sistema de seguridad bloquea automáticamente la marcha del tren.

La mejora que introduce el ASFA digital ha consistido en añadir una baliza más al sistema, situada 300 metros antes de la primera. Además el equipo de seguridad instalado a bordo ya no es un pulsador con reproductores de señales básicas, sino un auténtico ordenador de abordo.

En el nuevo sistema se elevan hasta nueve el tipo de informaciones de seguridad que recibe el maquinista durante la marcha. Las cinco primitivas son semáforo en amarillo que previene una próxima parada, semáforo en verde intermitente que obligaba a reducir la velocidad de 200 a 160 kilómetros por hora, semáforo en verde que indica vía libre, baliza previa y baliza de señal para advertir de la existencia de una señal imperativa.

Ahora se sumarán otras cuatro informaciones: baliza de paso a nivel protegido, anuncio de precaución, anuncio de parar y limitación temporal de velocidad. La incorporación del ordenador a bordo permite además que las órdenes que el sistema puede imponer automáticamente al tren sean más complejas, como una reducción paulatina de velocidad, y no sólo el bloqueo.

A punto las dos nuevas series de cajas negras

Las empresas Sepsa y Hassler tienen ya a punto las nuevas cajas negras con que estarán equipados los trenes de la flota de Renfe. El proyecto de su desarrollo e instalación supondrá una inversión de 4 millones de euros. La primera compañía ha desarrollado el prototipo que irá embarcado en los trenes de viajeros convencionales y en los convoyes de cercanías. El segundo en los modelos de la red AVE.

En estos momentos los equipos se encuentran en fase de validación. Las nuevas cajas negras aportarán una información mucho más rica que las actuales ya que permitirán conocer con detalle la actuación del maquinista al grabar conversaciones e imágenes dentro de la cabina. Fuentes de la compañía dijeron que uno de las mejores aportaciones que se conseguirán con estos instrumentos de seguridad tendrá que ver con la formación de la plantilla de maquinistas ya que permiten analizar los posibles fallos cometidos.

Prevenir fallos

Otra pieza de política de seguridad llevada a cabo por Renfe consiste en la puesta en marcha de una Oficina Técnica para la Gestión de los Riesgos por Fallo Humano. Este instrumento hará hincapié en las acciones formativas de la plantilla de la compañía.