El negocio del fútbol

El Arsenal gana al FC Barcelona el partido de la gestión empresarial

La cuenta de resultados y el balance del club inglés están más saneados

Imagen del partido que disputaron Barça y Valencia
Imagen del partido que disputaron Barça y Valencia

El partido que disputarán mañana el FC Barcelona y el Arsenal será, con permiso del Bayern de Múnich y el Manchester United, el más interesante de todos los cuartos de final de la Champions. El estado de forma del Arsenal y el peligroso fútbol de toque que propone su entrenador, Arsène Wenger, le convierten en un rival peligroso para el heptacampeón. En el terreno financiero, sin embargo, el equipo inglés es un contendiente incluso más temible. La entidad es uno de los mejores exponentes de gestión económica en la industria del fútbol, según el profesor de Economía de la Universidad de Barcelona José María Gay de Liébana.

El club opera desde un holding llamado Arsenal Holdings PLC en el que se engloban sus inversiones inmobiliarias, además del negocio puramente futbolístico. Desde 2000, la entidad ha ido incrementando su facturación de forma sostenida, hasta estabilizarse en los 200 millones. En la temporada 2006/2007 inauguró su nuevo campo de juego, el Emirates Stadium, lo que le ha permitido impulsar el negocio con inversiones relacionadas con el antiguo Highbury. Gay de Liébana, sin embargo, advierte que los ingresos han registrado un cierto estancamiento en los últimos ejercicios, lo cual hace más necesaria la consecución de un título como la Liga de Campeones. El Barça, por su parte, ha logrado casi cuadruplicar sus ingresos esta década, y eso, que aún no ha recogido todos los beneficios de su exitosa pasada campaña.

El equipo catalán obtiene más dinero tanto por retransmisiones y competiciones deportivas como por marketing. El Arsenal, sin embargo, vence en la facturación procedente de los socios y, sobre todo, en el capítulo "otros", que incluye el negocio inmobiliario.

El club español presenta, además, unos gastos de explotación mayores (361 millones frente a 323 millones), con unos costes de personal mucho más elevados (un 74% de los ingresos) que en el Arsenal (un 41%), lo que deja el resultado de explotación en cinco millones, frente a los 45 millones de su rival. El peaje de la deuda impone unos resultados financieros negativos de 14 millones en el Barça y de 20 millones en el Arsenal, lo que desemboca en un resultado ordinario que se salda con signo negativo en el club español y positivo en el inglés.

A estas partidas hay que añadirles unos mayores resultados extraordinarios del Arsenal, hasta llegar a un beneficio neto de 41 millones (el 15,9% de la cifra de negocios), frente a los siete del Barça, que apenas gana el 2% de lo que factura. El cash flow -suma de beneficio neto más amortizaciones- generado por el Barça se cifra en 69 millones, por 83 millones en el Arsenal. Este flujo de caja da al Barça una tasa de cobertura de la deuda del 14,1%, frente al 11,1% de su contrincante. El Barça, además, presenta un superávit neto de 6,7 millones para 20,8 millones de recursos propios, lo que proporciona una rentabilidad financiera del 32,2%, frente al 18,1% del Arsenal. Es decir, la entidad barcelonesa es más rentable comparativamente para sus inversores.

El Arsenal, eso sí, bate por goleada al Barça -e incluso al Real Madrid- en activos fijos totales, al que casi dobla. En esta partida se incluye el inmovilizado inmaterial deportivo, que incluye el estadio, campos de entrenamiento, solares... y los jugadores, cuyo coste se va amortizando mientras dura el contrato. No obstante, en este capítulo, Gay de Liébana hace una salvedad, ya que los futbolistas de la cantera, como Messi, no se computan según la normativa contable, "lo cual le otorga un plus de valor intangible no registrado y, a la par, plusvalías potenciales en teoría". El Barça, por cierto, gasta más en fichajes, ya que cuenta con una inversión neta 123 millones, frente a 80 millones del Arsenal, que confía más en jugadores jóvenes de más recorrido.

Ambas entidades han acometido fuertes inversiones en las últimas temporadas (de 978 millones en el caso de los gunners y de 570 millones en el del Barça). Pese a la diferencia en las cifras, la entidad londinense cuenta con mucha mayor robustez, dado que diversifica más sus fuentes de financiación. Cuenta con recursos propios de 228 millones, mientras que el Barcelona apenas tiene 21 millones, el 4,1% del pasivo, con lo que el 95,9% de su financiación es deuda.

El Barça, por contra, gana en rentabilidad de las inversiones: por cada 100 euros invertidos se ingresan 72. En el Arsenal el efecto Emirates Stadium provoca que por cada 100 euros de inversión se facturen solamente 38. El Arsenal, además, presenta un reparto más equilibrado entre deuda a corto y a largo plazo (el 70,5% de los pasivos del equipo es a corto, frente al 37,7% del Arsenal, que muestra más equilibrio a la hora de manejar su deuda). Además, el coeficiente de endeudamiento del F. C. Barcelona es muy elevado, con una tasa del 23,5. Es decir, por cada euro de fondos propios, el Barça maneja 23,5 euros de deuda. Por su parte, los gunners presentan un coeficiente de 3,3. La solvencia del Arsenal también es mucho mayor: cuenta con 1,3 euros de activos por cada euro que debe, frente a los 1,03 euros del Barcelona, que necesita más capitalización.

Los números, no obstante, se quedan en los despachos. En el césped, ni Messi ni Cesc Fábregas piensan en contabilidad, precisamente.

Un ejemplo inmobiliario

El devenir empresarial del Arsenal cambió de rumbo con la inauguración en verano de 2006 del Emirates Stadium, con capacidad para más de 60.000 espectadores y que sustituyó a Highbury, inaugurado en 1913. El proyecto, valorado en unos 390 millones de libras esterlinas (434,1 millones de euros al cambio actual) ha permitido a la entidad incrementar exponencialmente su negocio en los ingresos por abonados y servicios relacionados.

El club, además, tuvo la suerte de hacer el cambio más de un año antes de que estallase la burbuja financiera, por lo que ha podido sacar adelante un proyecto inmobiliario en los solares del antiguo Highbury, además de los negocios en los anexos del nuevo estadio, lo que permite contar con un alto volumen de activo circulante o corriente, 380 millones, más del doble que el del Barça.

La entidad ha promovido bloques de viviendas en los solares del antiguo recinto, que se encuadraba en una zona residencial en el norte de Londres. El club gunner, con 198 millones, concentra en stock inmobiliario gran parte de su activo corriente. De esta cifra, 65 millones son cuentas a cobrar sobre deudores, además de una tesorería abundante de 117 millones.