Bruselas vigilará la presión fiscal

Los 27 pactan las bases de un gobierno económico europeo

La cumbre de primavera de la UE sentó el viernes los cimientos de lo que podría llegar a ser un gobierno económico del club. Bruselas podrá amonestar a los socios en áreas tan sensibles para la soberanía nacional como los impuestos o el mercado laboral.

Al término de la cumbre, el presidente del Gobierno y presidente de turno de la UE, José Luis Rodríguez Zapatero, calificó de "salto trascendental" los nuevos mecanismos de coordinación económica pactados en Bruselas.

El nuevo marco reforzado de vigilancia aspira a crear un gobierno económico europeo que permita a la UE cumplir los objetivos de la Estrategia 2020 (tasa del empleo del 75% e inversión en I+D del 3% del PIB) pactados también en el viernes.

Y también que ayude a evitar la repetición de crisis como la de Grecia, país que en la primera jornada de la cumbre, el jueves, obtuvo la promesa de préstamos bilaterales pero sólo como complemento a un rescate del FMI.

La canciller alemana, Angela Merkel, cree que el nuevo marco deberá incluir también una reforma del Pacto de Estabilidad para penalizar a países como Grecia antes de que se queden sin margen de maniobra. De momento, el acuerdo del viernes emplaza a la Comisión Europea a utilizar los poderes que le confiere el Tratado de Lisboa para estrechar la vigilancia sobre la situación económica de los diferentes socios.

Bruselas podrá pedir explicaciones a las capitales europeas sobre asuntos hasta ahora considerados tabú a nivel comunitario, como la presión fiscal la regulación de los mercados laborales.

Y la CE podrá emitir recomendaciones directamente, sin consultar al consejo de ministros de Economía de la UE, para que un país ajuste sus parámetros internos (desde la inversión en I+D hasta el estímulo del consumo interno) a las prioridades del conjunto de la Unión.

Las conclusiones suscritas por los 27 países de la UE también subrayan por primera vez la necesidad de vigilar la competitividad y las balanzas comerciales.

Hasta ahora, Bruselas se centraba en la situación presupuestaria (déficit y deuda publica), pero la crisis ha puesto de manifiesto que la fortaleza aparente de unas cuentas públicas puede desmoronarse cuando golpea una crisis como la actual.

El nuevo ámbito de vigilancia colocó de inmediato a países como España o Irlanda en el punto de mira, aunque las conclusiones finales suavizaron muchísimo el tono. Zapatero, de todos modos, aceptó el envite. Y aunque admitió la pérdida de competitividad relativa de España desde el inicio de la zona euro, precisó que es uno de los pocos países del club que "ha aumentado su cuota de mercado internacional".

G-20

El Consejo Europeo confió el viernes la tarea de preparar la posición europea para la próxima cumbre del G-20 al presidente del Gobierno español y al del Consejo, Herman Van Rompuy.

La cita es en Toronto, en junio, para continuar negociando la regulación mundial de los mercados financieros.

Fuentes del Gobierno español creen que la presencia española en el G-20 se ha consolidado.