Viajes

Los renos se quedan con Laponia

Aventura, naturaleza y un poco de paz son los atractivos de la región más septentrional de Finlandia.

Laponia sigue contando con el encanto de la naturaleza virgen y la tierra inexplorada. De hecho, los datos más recientes muestran que cada lapón comparte un kilómetro cuadrado de tierra con dos renos, de donde nace el protagonismo de este animal en todos los aspectos de su estilo de vida. Su carne es el plato típico de la zona, su piel se utiliza en la fabricación de prendas de abrigo y zapatos y el medio de transporte más tradicional, hasta la imposición de la moto de nieve, fue el trineo tirado por renos, un medio de locomoción que podía alcanzar hasta los 60 kilómetros por hora.

La región de Kuusamo, situada en la Laponia finlandesa a 60 kilómetros del Círculo Polar Ártico, se ha convertido en una reserva natural para estos animales gracias a sus lagos, sus densos bosques y los parques naturales de Oulanka y Paanjärvi. Tiene la magia de un lugar recóndito y esta siingularidad no deja de hacer gracia a sus habitantes. "Somos el secreto mejor guardado del mundo", ironizan los lugareños.

Siete meses de invierno, de octubre a mediados de mayo, aseguran que en temporada alta, de febrero a abril, un manto de nieve de un metro de espesor cubra la totalidad de la región, que cuenta con siete estaciones de esquí y 28 pistas. Ruka, el centro más destacado, lleva operando desde los años setenta y, en un país marcado por la nieve, ha alcanzado notoriedad como escuela de esquí para los niños finlandeses.

No obstante, el gran valor añadido de la región de Kuusamo reside en que, además de su oferta deportiva, ha preservado un marcado carácter rural, que se materializa en la cordialidad de sus gentes y el apego a las costumbres. Los centros de ocio de la zona ofrecen la posibilidad de participar en rutas de trineo tirado por renos, así como una visita a una granja de cría de estos animales. Los que buscan tranquilidad deben saber que la zona está habilitada para visitar el bosque mientras se practica el esquí de fondo.

Para los amantes del riesgo siempre existe la posibilidad de alquilar una moto de nieve y los admiradores de Kimi Raikonnen pueden imitar sus primeros pasos en la pista de kart sobre hielo.

El amor por lo natural también se nota en la oferta gastronómica. Además de la carne de reno, el salmón asado junto al fuego es el plato estrella, siempre acompañado de otros productos de la tierra, como la confitura de moras anaranjadas (lakkahillo), la torta de queso (leipajusto) y los rosquillas (munkkis).

Unos minutos antes del atardecer, el sol tiñe de azul la laderas y las copas de los pinos nevados. La aventura se acaba, pero no las sorpresas. Una buena opción para la caída de noche es la sauna salvaje, para después asar salchichas alrededor del fuego de un kota, la cabaña de tejado puntiagudo típica de la zona. Si la noche es clara, las temperaturas son lo suficientemente frías y la suerte está de tu parte, la aurora boreal prenderá sobre la medianoche.