Cinco Sentidos

Cumpleaños en busca del más difícil todavía

Las fiestas infantiles se complican con una oferta de ocio similar a la de las celebraciones adultas, creando tanto un nicho de negocio como una fuente de presión social en los pequeños.

No está claro si esta es una buena época para ser niño. Efectivamente, a casi ningún chaval español le faltan caprichos, pero los propios padres que los proporcionan se quejan después de que ellos se entretenían con mucho menos. En un universo infantil cada vez más complicado, la imagen cobra un protagonismo creciente y los cumpleaños son la fiesta que sirve como proyección por antonomasia. Es más: son esos mismos padres que añoran la sencillez quienes se enredan en una competición por ofrecer festejos cada vez más originales, complicados y caros.

"No sé cómo será la situación fuera, pero en Madrid los padres son muy puntillosos. Se ha llegado al punto de que cada familia asiste a un par de cumpleaños al mes, tienen ya callo de ver espectáculos de animación, y se vuelven muy exigentes", explica Manuel Menéndez, de la empresa ¡A Divertirse! Company. Ofrecen animaciones de todo tipo: magos, payasos, cuentacuentos... "Antes, sólo en casas de cierto nivel, pero ahora para cualquiera: familias de inmigrantes, gente en viviendas muy modestas..."

Su empresa ofrece todos los servicios necesarios, como meriendas, decoración, lluvia de globos, parques de bolas... siempre para grupos bastantes grandes, pues otra de las características de estas celebraciones es que ya no se limitan al grupo de amigos del niño, sino que se extienden a la clase completa.

"En realidad, el cumpleaños se ha convertido en una herramienta más de la familia para aumentar el capital social de los hijos, lo mismo que entrar en un club o hacer equitación. Y si hay que descartar a alguien, se hace por clases sociales, o invitando no a los niños que su hijo prefiera, sino a los que tengan los padres con los que ellos quieran relacionarse", explica Lourdes Gaitán, socióloga de la infancia e integrante del grupo especializado en la infancia del Colegio de Politólogos y Sociólogos de Madrid.

Narcisismo positivo

El cumpleaños en sí es una celebración que guarda funciones concretas en el desarrollo del niño. Para Myriam Fernández Nevado, socióloga y mediadora especializada en la infancia, "existe un deseo narcisista de reconocimiento que satisface el cumpleaños, y que es positivo". Sin embargo, la progresiva complicación de las fiestas y la necesidad de hacerlas más originales se convierte en una fuente de ansiedad para los niños. "Son los padres los que se preocupan por el tema, y los que transmiten su ansiedad a los niños. Desde 2004 en particular hemos observado un repunte claro de la ansiedad infantil en nuestra consulta", señala Fernández Nevado.

La idea de que los progenitores son quienes enredan la celebración es compartida por todos los expertos. José Miguel Marina, catedrático de Filosofía Política en la Universidad Complutense y experto en el tema del consumo infantil insiste en que "los niños son consumidores vicarios, que no toman decisiones por sí mismos". Y, según la opinión de Myriam Fernández Nevado, "los niños han perdido esferas de decisión. Lo que se les da es una transferencia de lo que desean sus padres. Cuando se les pide su opinión, es con preguntas dirigidas, no abiertas, dándoles ya las posibles respuestas de acuerdo a lo que quieren los padres".

Porque Lourdes Gaitán insiste en que las celebraciones más sencillas siguen siendo apreciadas por los pequeños. "Ellos valoran que se les deje participar en la organización, o que puedan hacerlo con otros amiguitos, lo que reduce los gastos". Y Fernández Nevado insiste en que "la oferta variada no hace niños más felices. Lo que prefieren casi siempre es el contexto normal de relación con otros niños, antes que actividades más artificiales".

Los casos de pequeños que exigen una fiesta de envergadura son muy escasos, y pueden resolverse con una comunicación adecuada. "El colchón económico no debe ser un sustituto del emocional. No es buena idea que un niño viva en la idea de que puede permitirse gastos que no corresponden a los ingresos de su familia, explicarle algo así forma parte de la educación", explica Lourdes Gaitán.

En realidad, el proceso de complicación de estas reuniones forma parte de la integración cada vez más veloz de los menores en el mundo del consumo. "El mercado busca adultizar a los niños, procura que tengan deseos y preferencias en objetos que antes no les preocupaban", comenta José Miguel Marina, que cree también que el crecimiento de los cumpleaños responde a otro mal contemporáneo: "La necesidad de rellenar el tiempo como una obligación, sin disfrutar del tiempo libre vacío, improvisado, que no suponga consumir".

Manuel Menéndez recuerda, por otra parte, que en otros ámbitos también ha crecido el gasto: "Por ejemplo, diría que el 70% de las comuniones incluyen hoy la contratación de animadores profesionales. Y nos han llegado a llamar para ofrecer un espectáculo de tres horas en un funeral, para animar a la familia".

Sesión de maquillaje, ponis, esquí, karts...

Las propuestas para celebrar cumpleaños infantiles en una ciudad como Madrid son incontables, ante la creciente demanda de los padres de encontrar propuestas originales con las que sorprender. Las piscinas de bolas, en este contexto, se han convertido en una opción muy pasada de moda. La Pelu de Peluka, por ejemplo, propone "una fiesta privada y exclusiva para niñas muy coquetas y presumidas", incluyendo en sus "dos horas y media de glamour" actividades como una sesión de maquillaje y otra de manicura. En fin de semana, el grupo mínimo es de 15 niñas y el precio asciende a 350 euros.

Por su parte, Hípica Villaviciosa ofrece la posibilidad de compartir un rato con ponis, montar en una calesa tirada por ellos o incluso desplazar a los animales hasta el propio hogar. Hasta quince niños cuesta 150 euros la jornada, y diez euros más por invitado adicional. La merienda va aparte, aunque se ofrece un catering.

Snow Zone, el parque de nieve en el centro comercial Xanadú de Arroyomolinos, también ofrece fiestas en las que los chavales pueden disfrutar de la pista más pequeña. Incluye un menú infantil de un burguer por 15 euros por invitado, diez como mínimo.

En el Carlos Sainz Center, la oferta más económica con carrera de karts incluida es de 28 euros por niño, incluyendo la merienda, y con un mínimo de diez invitados. También se puede festejar en el IndiPark del Atlético, con visita al estadio Vicente Calderón. La empresa Dibi Dibadi Dibú, que se presenta como "mánager de fiestas infantiles", oferta un toro mecánico, fiestas de la espuma o montar un futbolín humano.