Análisis

Qué apostamos a que España está aún en recesión

Los datos de comportamiento del comercio minorista en enero acrecientan la duda sobre la recuperación económica en España. Es llamativo observar que el nivel de gasto en consumo en el comercio minorista es ahora inferior al de 2005, y que sólo la rúbrica de equipamiento personal supera ampliamente tales niveles. Pero lo es más observar como los datos de enero apuntan a que España sigue inmersa, por octavo trimestre consecutivo, en recesión. Cuesta mucho creer lo contrario si a esta estadística publicada por el INE añadimos el comportamiento del crédito nuevo concedido por el sistema financiero a los agentes residentes en enero, con descensos muy abultados tanto para empresas como para familias, según reveló esta misma semana el Banco de España. O añadimos también el primer balance de la producción industrial de enero de este año, que ha quebrado la tendencia de ligera mejoría de la segunda mitad de 2009, sobre todo en producción de bienes de equipo.

En concreto el índice de producción industrial de enero descendió un 4,6% interanual, cuando en diciembre el descenso había sido sólo de 1,5% (en tasas corregidas de efectos estacionales el descenso es del 2,5%, frente al 1,4% de diciembre). Todos los índices parciales descienden más que en diciembre, con una caída muy fuerte en la producción de bienes de consumo duradero y en bienes de quipo, lo que da a entender que el reequipamiento de las empresas iniciado en noviembre y diciembre podría haberse frenado.

Por lo que se refiere al índice de comercio minorista, el descenso del 4,5% nominal se limita al 2,8% corregido de efectos del calendario. El descenso es generalizado en todos los modos de distribución y en todos los tipos de productos, provocando una notable recaída del consumo de los hogares en enero respecto a diciembre. La caída interanual tiene una explicación lógica en el descenso del empleo y de la renta disponible neta de los agentes económicos.

En las grandes superficies los ajustes de consumo son del 2,6%, concentrados fundamentalmente en la alimentación, con caídas interanuales del 8%. No se han reconstituido aún los niveles de confianza de los hogares, y no lo harán mientras prosiga la sangría del empleo. æscaron;nicamente las tasas de ahorro seguirán registrando nuevos avances, más por temor que por previsión de largo plazo.