El vehículo será semieléctrico

El nuevo coche de Opel potenciará a Figueruelas aunque no lo fabrique

General Motors tiene muy avanzado el desarrollo de un nuevo modelo, de menor tamaño que el Corsa, y que podría ser semieléctrico. El nuevo coche será una combinación entre el Agila y el Corsa, con una parte eléctrica, y, de momento, responde al nombre de Junior, según fuentes sindicales, aunque también se le conoce en la empresa por Mini.

Las fábricas de Figueruelas (Zaragoza) y de Eisenach (Alemania) son las dos aspirantes para fabricar este nuevo coche. Pero ninguna de las dos saldrá perdiendo y, en todo caso, la española es la que más tiene que ganar. Porque, en virtud de la relación entre ambas factorías, la "perdedora" vería compensada su exclusión con un incremento similar en la fabricación de corsas, para mantener el equilibrio productivo, según explicaron ayer fuentes sindicales.

El presidente de Opel, Nick Reilly, avanzó a este periódico el pasado martes durante el Salón del Automóvil de Ginebra los planes en la compañía de ampliar la gama con un nuevo coche por debajo del Corsa. Tras renovar la propiedad de Opel, GM fijó la relación productiva de su plataforma GSV en el 70% para Figueruelas y el 30% para Eisenach. A partir de 2013, con el nuevo Corsa, el porcentaje quedará en un 78% para la española y en un 22% para la alemana. Por tanto, si el Junior acabara desviándose a Eisenach, Figueruelas recibiría el equivalente aumento en corsas, y viceversa.

La parte eléctrica del Junior coloca en ventaja a la planta española. En Zaragoza está ubicado el Centro de Investigación de Recursos y Consumos Energéticos (Circe), cuyas investigaciones sobre las energías renovables y el coche eléctrico gozan de reconocimiento internacional. La decidida apuesta de la Consejería de Industria autonómica por las energías limpias, coincidentes con la dedicación ecológica que GM está aplicando a sus modelos, constituyen un privilegiado telón de fondo.

En todo caso, la planta zaragozana está viviendo momentos complicados, a cuenta de la negociación sobre la salida de 900 trabajadores y del convenio colectivo. La propuesta de la empresa sobre las bajas laborales choca con el escollo de las contrapartidas exigidas en el convenio y con el hecho de que el comité de empresa esté fracturado. Los partidarios de la negociación, eso sí, cuentan con una cómoda mayoría.

Figueruelas acaba de verse beneficiada por un nuevo pedido de 4.000 unidades del Corsa, que suavizará el ERE para 600 trabajadores hasta final de año. Este providencial encargo retrasará el ajuste hasta mayo, facilitando una tregua para que, en abril, pueda asimilarse la salida del primer contingente de 350 operarios exigido por la reestructuración.

José Juan Arceiz, presidente del comité de empresa, manifestó ayer a CincoDías que "las negociaciones están siendo duras, pero son muchas las cosas que están juego y debemos esforzarnos al máximo". La última concesión arrancada a la empresa ha sido el complemento salarial del 90% a partir del decimotercer mes de desempleo a los mayores de 58 años. Los sindicatos tratan de desvincular las cuestiones más urgentes (las primeras bajas de abril están ya a la vuelta de la esquina) de las contrapartidas en convenio.

El Gobierno aragonés se ha comprometido directamente en el tema de Figueruelas. Su objetivo es que se alcance cuanto antes un acuerdo entre empresa y trabajadores, para que puedan concentrarse todas las fuerzas en el futuro de la fábrica. El consejero de Industria, Arturo Aliaga, subraya que "nadie debería levantarse de la mesa sin dejar cerrado un acuerdo, como se hizo en aquellas jornadas maratonianas con Magna".

Paralelamente, el Ejecutivo autonómico ha trabajado de firme para encajar su aval de 200 millones en la complicada normativa europea. La próxima semana podría resultar decisiva, aunque en Figueruelas, por unos u otros temas, se llevan ya muchas con este calificativo.

Acuerdos y desacuerdos en el comité de empresa

Mientras la mayoría negociadora del comité de empresa de la planta de Figueruelas (integrada actualmente por UGT, CC OO USO y el sindicato de cuadros Acumagne) está logrando avances sustanciales sobre las condiciones para los afectados por las primeras 350 bajas laborales, en el tema del convenio las posturas están muy distanciadas.

La empresa estadounidense ha propuesto la congelación salarial hasta 2013, además de la supresión de diversos incentivos, y la eventual aplicación de sistemas productivos que pudieran alterar los turnos tradicionales. Frente a ello, el comité de empresa exige incrementos salariales que van desde el 1% al 1,5%, una contraoferta que la dirección considera desproporcionada.

La situación actual tiene la ventaja de que GM siempre creyó en el potencial de Figueruelas, mientras Magna pretendía potenciar Eisenach a toda costa. Además, la inesperada inyección de 1.900 millones de euros por parte de General Motors en Opel, que reduce la dependencia de las ayudas oficiales, contribuye a mejorar la situación. Los veteranos de Figueruelas aseguran que es normal que se parta de posturas muy distantes pero que, al final, se impondrá el acuerdo.