Caprichos

Ferrari potencia su programa para crear modelos únicos

Algunos clientes no tienen bastante con la personalización al detalle de sus deportivos y optan por encargar el coche de sus sueños

En los años cincuenta y sesenta era frecuente que determinados propietarios encargaran a los carroceros trajes especiales para sus coches, para distinguirse del resto o simplemente para sustituir una carrocería dañada. En los últimos años parece que esta moda ha renacido, y han sido varios los coleccionistas que han encargado carrocerías únicas. Para algunos fanáticos de la marca italiana, el simple hecho de unir su nombre a un Ferrari muy especial puede ser una satisfacción impagable. Pensarán también que, cuando ellos hayan muerto, su creación seguirá rodando por el mundo, quizá como único testimonio de su paso por la vida.

En los últimos años, quien quería un Ferrari único debía acudir a Pininfarina o a otro carrocero (ver información inferior), pero ahora es Ferrari la que atiende este tipo de pedidos a través de su nuevo programa de proyectos especiales (aunque luego la propia Ferrari recurra a Pininfarina). Suponemos que no admiten cualquier proyecto si éste es disparatado y negativo para la imagen de la marca; en el caso de la pintura exterior y acabados interiores, Ferrari deja a sus clientes que elijan entre la amplia paleta de colores existente (sólo del rojo hay cuatro tonos), o incluso que propongan un tono fuera de catálogo. No obstante, si la combinación o el color es manifiestamente estridente o desafortunado, pueden negarse a fabricarlo.

En los últimos años la marca italiana se ha centrado en dar servicio a sus clientes más adinerados y exigentes, y prueba de ello fue la apertura de Ferrari Classiche en 2006, división dedicada a la restauración y certificación de modelos clásicos. Son departamentos en los que se pueden emitir facturas con muchos ceros sin que nadie se escandalice.

Desde los primeros bocetos al coche final pasaron 14 meses

La solvencia económica es una condición que Edward Walson cumple plenamente como heredero de John Walson, inventor de la televisión por cable. Además, la inspiración para crear su coche le llegó desde el mundo audiovisual. En el episodio dirigido por Fellini Toby Dammit, para la película Historias extraordinarias (1968), aparece un Ferrari dorado con carrocería especial Fantuzzi, creada especialmente para la película (foto inferior derecha), y Walson pensó en una reinterpretación de ese automóvil. "Siempre he soñado con diseñar deportivos, y cuando vi la película pensé: algún día tendré mi Ferrari".

El resultado final es un coche basado en el cupé 599, y su mecánica 6.0 V12 de 620 CV permanece inalterada. Gracias al uso masivo de la fibra de carbono, el peso es 20 kilos inferior al biplaza del que deriva. Por supuesto, cumple con todos los requisitos legales y se puede matricular y utilizar por carreteras abiertas al tráfico.

Gran parte de su encanto reside en que es el único 599 descapotable, al menos de momento. Quién sabe si en Ferrari deciden aprovechar el desarrollo técnico sufragado por Walson y lanzar un 599 cabrio… No obstante la carrocería del P540 Superfast es muy diferente de lo que sería un 599 Spyder, con muchos rasgos de inspiración retro y una llamativa pintura dorada. Incluso su nombre, Superfast, ha sido tomado de los Ferrari más caros y exclusivos de los años sesenta. Cuando le entregaron su coche hace dos meses, Walson declaró: "Es el regalo de Navidad más especial de toda mi vida".

Más 'cavallinos' por encargo

FERRARI GG 50 (2005). Lo diseñó Giorgetto Giugiaro para conmemorar sus 50 años en el mundo del diseño y darse un capricho. Fue presentado en el Salón de Tokio y utiliza la base del 612 Scaglietti. Además del exterior, también es especial el cuadro de instrumentos. Su propietario lo utiliza con frecuencia.

FERRARI 575 GTZ (2006). Fue encargado por el coleccionista japonés Yoshiyuri Hayashi a Carrozzeria Zagato, y toma como base un 575 M. En su carrocería se pueden ver los rasgos típicos de los Zagato clásicos, como el techo abombado. La pintura en dos colores también remite a los deportivos clásicos.

FERRARI P4/5 (2006). El neoyorquino Michael Glickenhaus es el propietario de uno de los tres Ferrari P4 de competición (1967) que se fabricaron, y se le ocurrió transformar un Ferrari Enzo (600.000 euros) en una especie de P4 actual. Encargó el proyecto a Pininfarina, y tras pagar 3,5 millones recibió esta joya.

FERRARI 612 K (2006). Otro coleccionista neoyorquino, Peter Kalikow, pidió a Pininfarina un coche basado en el 612 pero con una carrocería sutilmente modificada, y que fuese reconocido ¢por sólo un 10% de los aficionados a la marca¢. El resultado es aún más elegante que el modelo de serie.