A fondo

Los problemas crecen en Marsans

El grupo mantenía hasta el lunes que la refinanciación estaba próxima.

Los problemas crecen en Marsans
Los problemas crecen en Marsans

La presentación de una demanda por parte de Orizonia, participada por las firmas de capital riesgo Carlyle y Vista Capital, contra Hotetur -la división hotelera del grupo Marsans- por impago de 40 millones de euros supone el último capítulo de la lenta agonía que viene padeciendo la compañía turística propiedad de Gerardo Díaz Ferrán y Gonzalo Pascual.

En medio de un proceso de refinanciación en el que Marsans se las está viendo y deseando para convencer a los bancos de su solvencia, es de muy poca ayuda que un competidor como Orizonia presente una demanda en un juzgado para reclamar una cantidad.

Marsans reconoce abiertamente la deuda y que las negociaciones entre ambas partes se venían produciendo desde hace "seis meses" de forma amistosa. Tanto Díaz Ferrán como Pascual parecen haberse sorprendido enormemente de que, al parecer, repentinamente, Orizonia haya decidido abandonar la vía amistosa y adentrarse en la jurídica. Pero es que 40 millones de euros no es poco dinero.

Lo cierto es que Marsans parece vivir al día. Los movimientos de la compañía en las últimas semanas dejan ver que se mueve un día sí y otro también en el filo de la refinanciación, la venta desesperada de activos para hacer caja (la filial de transportes Trapsa se deshizo hace semanas de dos concesiones en Madrid por 70 millones de euros) o el cierre de alguna empresa por embargo de un banco, como le sucedió con Air Comet. La aerolínea dejó de volar en diciembre pasado y el propio Díaz Ferrán ya ha dicho que las posibilidades de reflotarla son muy escasas.

Las últimas cuentas del grupo revelan reservas por parte de los auditores para formular una opinión fundada sobre la situación del grupo por el delicado momento que atraviesan algunas de las filiales. Según ha reconocido el propio Díaz Ferrán, se han desviado recursos ingentes de la caja de Marsans para intentar salvar a alguna de las empresas del grupo. Sólo en el caso de Air Comet, el empresario ha admitido que han sido 153 millones de euros los desviados hacia la aerolínea para intentar, fallidamente, reflotarla.

Marsans tiene en marcha una ronda de negociaciones con un sindicato de bancos para refinanciar unos 120 millones de euros de deuda y lograr una inyección adicional de otros 40 millones para poder mantener la actividad. En el pool de bancos hay entidades más proclives que otras a financiar al grupo turístico, pero está por ver en qué medida la aparición de un nuevo agujero de 40 millones de euros puede afectar al proceso de reestructuración de la deuda.

Refinanciación

La versión oficial del grupo turístico es que hasta el día de la presentación de la demanda -el pasado lunes- las negociaciones con la banca estaban a punto de dar sus frutos. Lo que pueda pasar a partir de ahora es difícil de pronosticar. ¿Qué futuro le espera a Marsans si no logra refinanciar los 120 millones de euros de deuda con los bancos? O se produce un giro radical a corto plazo en beneficio de Marsans o la posibilidad de que el grupo turístico se asome al precipicio gana enteros de forma considerable. Está por ver que el mercado vaya a ayudar, pues la recuperación del turismo (y de los ingresos) está por demostrarse. La ayuda tendrá que venir de otro sitio.