Analizará la capacidad de adaptación a la futura norma de solvencia

Ordóñez somete a la banca a nuevas pruebas de resistencia de capital

El Banco de España remitió, hace tres semanas, a siete entidades financieras un escrito en el que les anunciaba que habían sido elegidas para analizar el impacto cuantitativo que pueden tener los nuevos requisitos de capital que se están barajando aplicar una vez que se apruebe Basilea III.

Ordóñez somete a la banca a nuevas pruebas de resistencia de capital
Ordóñez somete a la banca a nuevas pruebas de resistencia de capital

No es la primera vez ni será la última. Tras la crisis financiera iniciada en agosto de 2007, en la que saltaron todas las alarmas sin que los supervisores percibieran lo que se venía encima, los bancos centrales de los diferentes países están trabajando para evitar que se puedan repetir los errores que desembocaron en el desplome del sistema financiero internacional. Ahora la recomendación viene del Comité de Supervisión Bancaria de Basilea, que preside Jaime Caruana.

Este organismo pidió el 17 de diciembre a todos los bancos centrales que realicen en sus respectivos sistemas financieros prueba de estrés (conocidas por la banca por su nombre en inglés, stress test) para conocer el impacto real que tendrá sobre las entidades financieras unos nuevos requisitos de capital según está previsto en Basilea III, y cuya aplicación se espera que se lleve a cabo en 2012.

Todos los supervisores internacionales están de acuerdo en incrementar a la banca las necesidades de capital para evitar que se repitan episodios como los que se produjeron en 2007 y 2008, principalmente.

La idea que se baraja es pedir un core capital, o núcleo de capital compuesto por capital y reservas sólo, del 8% como mínimo, requisito que hasta ahora no era necesario alcanzar. De hecho, hasta hace dos años el core capital de la banca española se situaba entre el 5% y el 6% de media.

En estos momentos, y tras las millonarias inyecciones de capital que han tenido que aportar los gobiernos y accionistas a un gran número de entidades financieras europeas y estadounidenses, este porcentaje se eleva incluso por encima del 8% en bancos de varios países, aunque este índice caerá progresivamente a medida que se vayan devolviendo las ayudas.

Los nuevos requisitos de capital variarán, según los expertos, en función del nivel de riesgo asumido por cada entidad y, por lo tanto, según su principal actividad, banca de inversión o banca comercial.

El Banco de España trasladó, hace tres semanas, la petición de nuevos análisis de fortaleza a siete entidades financieras de distintos tamaños. El objetivo es entregar dichas pruebas en abril y así en mayo poder tener listas las conclusiones, que no serán públicas.

Entre las entidades elegidas están Santander, BBVA, Sabadell, Caja Madrid, Banco Pastor y La Caixa.

Con este análisis se comprueba la salud de la banca de un país, la calidad de su capital y las necesidades de aumentar su capital que repercute directamente en su solvencia.

El director general del Banco de Pagos Internacionales (BIS) aseguró el pasado 9 de febrero que los bancos debían tener suficientes activos líquidos para sobrevivir una pérdida temporal de acceso a la financiación. Recomendó que estas necesidades pudieran cubrir un mes.

Al margen del FROB

Fuera de este análisis quedan todas las cajas que estén en proceso de fusión o que pidan ayudas al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), ya que sus necesidades de capital ahora serán muy diferentes a las que obtengan una vez finalizada su reestructuración. En España, esta prueba coincide con la concentración del sector de cajas y con la mayor tasa de mora en 13 años, que seguirá subiendo en 2010 con una segunda oleada de impagos.

Basilea III podría costar 139.000 millones a los bancos europeos

La nueva normativa sobre capital bancario supondrá una conmoción para el sector financiero y podría forzar a las entidades europeas a recaudar más fondos y limitar las rentabilidades de las inversiones, los dividendos y los salarios durante los dos próximos años al menos, de acuerdo analistas y fuentes del sector.

El impacto de las propuestas, denominadas Basilea III, ha sido subestimado por los inversores y los bancos, según analistas.

La normativa podría rebajar los ratios Tier 1 -una medida de la solvencia del banco- de Lloyds Banking Group y Crédit Agricole hasta el 4%; obligará a Barclays a tapar un agujero de 17.000 millones de libras y dañará a HSBC y BNP Paribas más que a otras firmas.

Los analistas de Credit Suisse consideran que los cambios derivados de Basilea III podrían tener un coste para el sector de 139.000 millones de euros y reducirán el ratio Tier 1, en los próximos tres años, desde el 9,6% actual hasta el 8,1%.

La Caixa batalla para preservar su cartera de participadas

Una de las principales reformas de la futura regulación internacional de solvencia bancaria es la referida al aumento del consumo de capital por parte de las participaciones industriales.

La Caixa, que es la entidad española con una mayor cartera de participadas (a través de su holding Criteria) sería la gran perjudicada con la nueva normativa. Su director general, Juan María Nin, explicó, durante la reciente presentación anual de resultados, que la entidad está tratando de influir en diversos foros internacionales para que Basilea III no penalice en exceso estas inversiones.

El directivo argumentó que la entrada de La Caixa en el capital de grandes compañías industriales españolas no puede considerarse como una inversión financiera, y por lo tanto arriesgada, sino como una contribución al desarrollo de estas empresas.

Nin ha advertido que el efecto perverso de Basilea III podría ser una restricción del crédito a familias y a pymes.