Las intensas nevadas disparan las partidas para limpiar las carreteras

Los fabricantes de sal ajustan la venta al exterior ante la fuerte demanda interna

El nuevo temporal de nieve en España se saldó ayer sin grandes incidentes en las comunicaciones gracias a la anticipación de las Administraciones para sacar las quitanieves y esparcir sal. La demanda de este producto se ha disparado, lo que ha obligado a los fabricantes a reducir sus exportaciones para dar respuesta a la fuerte demanda interna.

Una máquina quitanieves limpia una carretera a su paso por Roncesvalles (Navarra).
Una máquina quitanieves limpia una carretera a su paso por Roncesvalles (Navarra).

España fabrica cinco millones de toneladas de sal al año, según los datos de la Asociación Ibérica de Fabricantes de Sal (Afasal), patronal que engloba a 21 productores. De ese volumen, tan sólo medio millón se destina a eliminar el hielo de aceras y carreteras a lo largo del invierno. Los principales destinatarios de la producción de sal son la industria química, con casi un 50% del total (se utiliza en la fabricación de plásticos, jabones o detergentes, entre otros), la exportación, con un 22%, y la industria alimentaria, con un 7% (donde se emplea para salazones y en la elaboración de carnes o de piensos).

Esos porcentajes, sin embargo, han variado este año ante lo prolongado del invierno y la fuerte demanda procedente de ayuntamientos, comunidades y del Ministerio de Fomento. Así lo reconoce José Antonio Urbarrechena, director de la empresa Ibérica de Sales. La venta de sal para carreteras se ha disparado desde diciembre y ha obligado a esta compañía, uno de los mayores productores, a aumentar la fabricación para atender la mayor demanda en España y en otros países, como Reino Unido u Holanda.

"Se ha reforzado la plantilla y se ha elevado el ritmo de trabajo: cada día salen 500 camiones con 15.000 toneladas de sal y nuestra capacidad de producción está al límite", señala Urbarrechena, quien apunta que se han denegado peticiones de compra del exterior.

Un extremo confirmado desde Afasal, que señala que se han cubierto todas las necesidades internas y que incluso se han podido atender algunas exportaciones. "Los productores han echado mano de los stocks que tenían acumulados y eso les ha permitido afrontar el tirón de la demanda", confirman desde la patronal, cuyos 21 asociados registran unas ventas anuales de 150 millones de euros.

Las mismas fuentes aseguran que se han atendido peticiones de clientes tradicionales como EE UU o los países nórdicos, que utilizan la sal para carreteras y alimentos en salazón, pero se han rechazado algunas de otros, como Alemania, Reino Unido o Francia, desbordados por la crudeza del invierno en sus territorios. "Ante la falta de sal, las autoridades alemanas han decidido usar la poca disponible para limpiar la red principal de carreteras, mientras que en la secundaria sólo se puede circular con neumáticos de invierno", recalcan.

Un buen ejemplo del gran despliegue ante la llegada del temporal se produjo ayer en Madrid, con 6.600 operarios y 766 medios mecánicos en alerta permanente. Ante la previsión de nieve, el Ayuntamiento de Madrid comenzó a esparcir sal el domingo en puntos prioritarios del municipio, como los parques de bomberos, las comisarías de policía o centros docentes y estableció un punto de reparto para particulares por cada uno de los 21 distritos.

Apenas ocho cancelaciones de vuelos

La anticipación de las Administraciones y la escasa duración del temporal de nieve y viento impidieron que se produjeran ayer incidentes reseñables en el transporte. Los únicos destacables fueron la cancelación de ocho vuelos entre islas en Canarias, a causa del mal tiempo, y el desbordamiento del río Manilva por la localidad malagueña del mismo nombre, lo que provocó el corte de la Autovía del Mediterráneo (A-7) a su paso por la zona, así como la inundación de numerosos sótanos y el desalojo de varios colegios del municipio.

Pese a que 14 comunidades permanecían ayer en alerta por viento, nieve y lluvia, el temporal apenas dejó secuelas en el transporte marítimo y por carretera. Las líneas marítimas que unen Algeciras con el norte de África sufrieron cancelaciones a lo largo de la mañana, pero el servicio fue posteriormente restablecido y no registró incidentes. La escasa duración de la nevada y los medios técnicos impidieron que la nieve caída a primera hora cuajara.