Líder global de infraestructuras y 'capital projects' de PricewaterhouseCoopers

Carter Pate: "Fue triste ver la oposición de EE UU a fondos árabes"

El responsable mundial de la división de infraestructuras de PricewaterhouseCoopers repasa las oportunidades de negocio para el sector en las próximas décadas y alaba la experiencia de las firmas españolas

"Fue triste ver la oposición de EE UU a fondos árabes"
"Fue triste ver la oposición de EE UU a fondos árabes"

Los directivos de la distintas divisiones internacionales de infraestructura de PricewaterhouseCoopers se dieron cita la pasada semana en Madrid con su jefe, Carter Pate. Según las previsiones de la firma, de aquí a 2030 el 3,5% del PIB mundial se destinará a inversiones en infraestructuras 710.000 millones de dólares. Y la consultora internacional espera que Gobiernos y compañías reclamen sus servicios. Carter Pate llega a la capital española desde India, luego viajará a Davos (Suiza) y después se trasladará a Brasil. "España es muy conocida en el mundo por tener gran talento en la actividad de infraestructuras y en países como Estados Unidos o Brasil querrían atraer parte de ese talento", asegura.

Las compañías españolas del sector han alcanzado una amplia experiencia internacional, ¿qué mercados considera que todavía pueden explorar, en cuáles hay ahora mayores oportunidades de negocio?

Vemos oportunidades en Brasil, Estados Unidos, Abu Dhabi y Arabia Saudí, India, Europa central?. Las Olimpiadas en Río de Janeiro será un acontecimiento que va a transformar toda Suramérica; Arabia Saudí va a pasar de gastar el 0,3% de su PIB a un 4% en los próximos 10 años en infraestructuras; Abu Dhabi, uno de los países más ricos del mundo, está inmerso en un proceso de inversión en infraestructuras; India está rehaciendo cada uno de sus aeropuertos y reconstruyendo líneas de ferrocarril. Finalmente Estados Unidos va a gastar en cinco años decenas de miles de millones de dólares en arreglar sus infraestructuras, aquellas que construyó a mediados del siglo pasado y que tienen una vida útil de unos 70 años como sus autopistas. Si no lo hiciera tendría un problema importante por el deterioro de puentes y carreteras.

¿Y quién va a financiar esas obras?

Esa es la gran pregunta, la pregunta. La vía habitual ha sido la inversión pública gubernamental, la utilización de vehículos públicos, pero cada vez se está popularizando más asociaciones entre el sector público y privado. Esta colaboración también supone que las compañías requieren servicios de consultoría como los que ofrece nuestra firma para tener la seguridad jurídica de que esa alianza entre lo privado y lo público financiará sus obras.

¿Qué tipo de entidades forman esa parte privada de la alianza con la Administración pública para financiar las obras de infraestructura?

Hay gran variedad de recursos, entre ellos los fondos de pensiones, fondos de infraestructura y acaban de llegar a escena los fondos soberanos. Estos últimos pueden suponer políticamente un problema en algunos países, por ejemplo cuando provienen de Oriente Medio.

Fondos árabes se encontraron en Estados Unidos en 2006 con la oposición del país a que adquirieran derechos de gestión de puertos.

Ese es un ejemplo perfecto; empresas de Oriente Medio querían comprar puertos en Estados Unidos, el negocio era perfecto sin embargo el sentimiento político era contrario. Tenemos que ser muy sensibles a lo que se puede hacer realmente, nadie quiere perder el tiempo. Desde mi punto de vista fue una triste posición política. Nosotros hemos trasladado al Congreso de Estados Unidos que esa confrontación puede ser muy dañina para las relaciones internacionales, la decisión política contraria a esa inversión de un fondo soberano era emoción pura y envió una señal equivocada de que Estados Unidos no trataba equitativamente a todas las compañías.

La crisis financiera actual, ¿puede modificar esa desconfianza?

Podría ser. Los tiempos cambian. En Estados Unidos hemos cambiado de presidente y quizá el nuevo presidente pueda cambiar esa percepción y deshacer aquel entuerto. Habitualmente discutimos con políticos sobre este tipo de cuestiones. Por ejemplo, en Penilvania se acordó la colaboración público privada para la construcción de una autopista de peaje pero entraron los sindicatos en escena y provocaron cambios legislativos que rompieron esa inversión. Como resultado ahora Pensilvania genera desconfianza en la inversión privada por esa posición sindical.

Puertos y transporte de mercancías en España

Carter Pate destaca durante toda la entrevista el papel que las compañías españolas de construcción pueden desempeñar en el ámbito de la inversión mundial en infraestructuras en las próximas décadas. "La experiencia de las compañías españolas es muy demandada, países como Estados Unidos o Brasil querrían atraer ese talento", dice. PricewaterhouseCoopers ofrece servicios de consultoría en infraestructura en 60 países. "Es un hecho probado que los países que invierten un porcentaje importante de su presupuesto en infraestructura tienen un mayor crecimiento económico y generan más empleo", afirma Carter Pate.

"La crisis ha provocado que se adelante la inversión prevista en infraestructuras, los Gobiernos saben que así pueden generar más empleo", añade. Cuando se le pregunta sobre las necesidades en inversión en infraestructuras en España el responsable mundial de la división de PwC traslada la pregunta a Guillermo Massó, socio del grupo de construcción e inmobiliario de la consultora. "Destacaría dos campos importantes en los que invertir necesarios para mejorar la competitividad de la industria española. Creo que donde más inversión se requiere ahora es en puertos y transporte de mercancías. La infraestructura de nuestros trenes de carga, de mercancía, no son muy competitivos. Posiblemente sea un negocio que dependa mucho de la coordinación a nivel europeo, hay distintos países y distintas regulaciones lo que hace que el transporte internacional europeo no sea eficiente en términos de tiempo", comenta el ejecutivo español.