Si bien descarta su salida de la Eurozona

La CE dirigirá el miércoles una severa advertencia a Grecia por su deriva económica

La Comisión Europea (CE) tiene previsto dirigir el próximo miércoles, 3 de febrero, su más severa advertencia a Grecia por la deriva de sus finanzas públicas y la inconsistencia de su política económica, que no pueden imputarse a la crisis.

Por primera vez, el Ejecutivo comunitario recurrirá a todos los instrumentos legales a su disposición para lanzar una alerta a un miembro de la Eurozona que ha vulnerado no sólo la disciplina presupuestaria, sino también las orientaciones macroeconómicas aprobadas por la UE.

Fuentes comunitarias han confirmado hoy que el problema griego constituirá el único debate de la reunión del día 3, la última del actual Colegio de comisarios.

La portavoz de Asuntos Económicos y Monetarios, Amelia Torres, ha vuelto a rechazar hoy, no obstante, todos los rumores acerca de una eventual salida de Grecia de la Eurozona.

Esas especulaciones, alimentadas por el creciente nerviosismo en el mercado de bonos, "no son realistas", según la portavoz.

La Comisión tiene previsto tomar tres decisiones combinadas en relación con Grecia: propondrá recomendaciones para que corrija a la mayor brevedad su déficit público excesivo, activará la advertencia prevista en el Tratado para los casos de incumplimiento de las orientaciones macroeconómicas comunes, y le dictará una serie de reformas urgentes para acabar con el escándalo de sus estadísticas falsas.

Por lo que respecta al déficit excesivo, la recomendación que tiene previsto aprobar la CE constituye una fase avanzada del procedimiento y significa poner las finanzas públicas griegas bajo la vigilancia directa de Bruselas.

Si la aprueban en febrero los ministros del Consejo Ecofin, la UE dará un ultimátum de cuatro meses a Atenas para que tome medidas correctivas.

Cuando Grecia fue expedientada por déficit excesivo, en abril de 2009, el déficit oficial estimado para 2008 se situaba en el 3,7% del PIB. En diciembre, el nuevo Gobierno socialista informó a Bruselas de que el déficit de ese año había sido revisado hasta el 7,7%, como resultado de agujeros contables, y anunció que en 2009 superaría el 12%.

Con sus decisiones y recomendaciones del miércoles, la Comisión pretende asegurarse de que el déficit griego es corregido urgentemente y de que el gobierno "llevará a cabo políticas económicas que aumenten la competitividad y sean consistentes con el interés común".

Además, quiere que Atenas "haga frente a los fallos sistémicos y a las debilidades que han sido señaladas" en su sistema estadístico y envíe datos presupuestarios fiables en los plazos fijados.

Como ya anunció en la reunión del Consejo Ecofin, el comisario Joaquín Almunia propondrá igualmente un aumento de los poderes de la oficina de estadística comunitaria, Eurostat, para que pueda auditar los datos enviados por los estados miembros.

Almunia, que pasará a la cartera de Competencia en la próxima Comisión, ofrecerá el miércoles a mediodía una rueda de prensa sobre la situación de Grecia.

La negativa de Bruselas a considerar la quiebra o expulsión de un miembro de la Eurozona está en línea con las opiniones expresadas ayer en el Foro económico de Davos (Suiza) por el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet; el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y por el propio primer ministro griego, Giorgos Papandreu.

Papandreu defendió ayer la credibilidad de la economía helena y dijo que percibe "ataques contra la zona del euro por intereses políticos o financieros en los que algunos países han sido usados con frecuencia como los enclenques del área euro".

En los últimos meses, la credibilidad de la economía griega y la capacidad del Gobierno heleno para poner en marcha las reformas necesarias han sido puestas en duda por los mercados, lo que le está suponiendo a Atenas un encarecimiento de su financiación.

La última versión del programa de estabilidad de Grecia, sobre la que se pronunciará el miércoles la Comisión, prevé que el déficit se reduzca al 3% en 2012, unos planes que los mercados financieros han calificado de muy ambiciosos.