En pleno proceso de reestructuración

La Seda formaliza un crédito de 371 millones para financiar su planta de Portugal

La Seda de Barcelona comunicó hoy que ha formalizado un crédito de 371 millones destinado a la planta de MEGA PTA que tiene en Sines (Portugal), según informó la química en un comunicado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

El 'project finance', liderado por Caixa Geral de Depósitos y a un plazo de 15 años, será desembolsado tras la ejecución de la ampliación de capital que prevé llevar a cabo la empresa catalana, que sigue inmersa en un plan de reestructuración para afianzar su viabilidad.

La construcción de esta factoría se inició en marzo de 2008 en el polígono petroquímico de Sines. Está calificada como proyecto de interés nacional y cuenta con subvenciones directas de las autoridades lusas y beneficios fiscales.

La fábrica cubrirá el déficit de PTA del continente europeo, que importa de Asia unas 500.000 toneladas de este producto. La planta, que se integra al grupo Seda como Artenius Sines, iniciará su operativa comercial en el segundo semestre de 2011 y contará con una capacidad de producción de 700.000 toneladas de PTA, según señaló la compañía en un comunicado.

Desde esta nueva filial, La Seda generará 150 nuevos puestos de trabajo directos y 200 de indirectos. Artenius Sines se proyecta como una planta competitiva a escala global y con ventajas en costes. Según la química, los costes energéticos se reducirán alrededor del 25%.

El anuncio del visto bueno de este crédito coincide en el día que el presidente de la química, José Luis Morlanes, y el consejero delegado de BA Vidro, Carlos Moreira, se reunirán con el presidente de la Generalitat catalana, José Montilla, en el Palau de la Generalitat.

A principios de enero, el Instituto Catalán de Finanzas (ICF), entidad de crédito público de la Generalitat catalana, acordó conceder el préstamo de 15 millones de euros que hacía meses que La Seda de Barcelona esperaba para seguir con su reestructuración.

Morlanes ya explicó entonces que el crédito del ICF era importante para oxigenar sus necesidades de circulante y reabrir la fábrica de El Prat de Llobregat (Barcelona).