Internet

El anonimato digital es la nueva moda

Las redes sociales mantienen su ritmo de crecimiento, pero surge la oposición a compartir datos privados.

En un mundo tan veloz como el de internet, con la posibilidad de que todos los puntos de vista se difundan rápidamente, las modas se imponen con pasmosa velocidad... y encuentran opositores al mismo ritmo. "Los datos que antes la KGB obtenía con presión, o tortura, ahora todo el mundo los publica en Facebook", afirmaba en otoño en un diario argentino Andreas Weigend, ex directivo de Amazon. Y, repentinamente, frente a los millones de usuarios de las redes sociales y sus incontables defensores, surge una corriente de oposición, síntomas de dudas.

Unfriend, literalmente no amigo, ha sido elegida por el New Oxford Dictionary como la nueva palabra del año 2009. En la web española se ha puesto de moda el dicho "eres más falso que un amigo de Facebook". Y unas 200.000 personas, una gota en el océano de Facebook, pero una cifra estimable en todo caso como tendencia, han empleado en los dos últimos meses los servicios de la Web 2.0 Suicide Machine o de Seppukoo para llevar a cabo lo que se ha denominado como suicidio digital: borrar todos sus datos de las distintas redes sociales -también MySpace, LinkedIn o Twitter- para hacer desaparecer sus datos personales de la red.

Las razones para el abandono de estos servicios por parte de una minoría son crecientes. Por un lado, una parte de ellos son los geeks, los que se anticipan a las tendencias, que ven cómo la que era su casa se convierte ahora en un lugar en el que están presentes todas las empresas y se organizan todo tipo de campañas publicitarias. Este tipo de fenómeno de excesiva comercialización es el mismo que terminó por reducir el impacto de Second Life, que hace tres años parecía que iba a ser el núcleo vertebrador de toda la vida digital.

Entre las razones citadas por otros usuarios de la holandesa Web 2.0 Suicide Machine están la exigencia de tiempo que suponía un exceso de vida social digital o las decepciones por el tipo de relaciones establecidas; un 51% de los jóvenes consultados en una encuesta del pasado año de Mindshare afirmaban que las redes sociales habían debilitado sus relaciones personales.

Otro elemento que puede haber pesado en algunos usuarios son las informaciones sobre el empleo de la información que han ido apareciendo, en particular desde que el periodista Tom Hodgkinson afirmara en el diario inglés The Guardian que la CIA, a través de un fondo de capital riesgo, es uno de los principales inversores de Facebook. Hodgkinson recomendaba leer las condiciones de uso de la web, que le dan amplios poderes sobre la información depositada, e incluso permiten su comercialización para estudios de mercado, sustituyendo Facebook por Gran Hermano.

De las distintas redes sociales, ha sido precisamente Facebook la única que ha intervenido para bloquear los accesos desde las "webs de suicidio". Entretanto, además, mantiene sus excelentes datos: 350 millones de usuarios, 1.600 millones de mensajes enviados al día... y también un coste de 200 millones de dólares anuales (140 millones de euros) para mantener con vida todo ese caudal de información.

En ese contexto, son mayoría los expertos que auguran larga vida a las redes sociales. Para Dani Pérez, responsable en España de la red profesional Xing, "los problemas que pueden existir con este tipo de servicios no se deben a que no sean útiles o no estén aquí para quedarse, sino a que todavía los usuarios no han aprendido a emplearlos correctamente. Por ejemplo, limitando el acceso de usuarios anónimos a las informaciones que se desee presentar". Pérez señala como paradigma que, dos décadas después de su nacimiento, aún son numerosos los envíos de correos electrónicos con problemas como el de dejar a la vista todas las direcciones de los receptores.

Pérez no cree que la facilidad para que las empresas encuentren información personal de candidatos a un puesto de trabajo mediante sus perfiles en redes sociales suponga ningún problema: "Puede ser una forma de comprobar que la persona que contratas es la misma que hace su vida fuera del trabajo, sin nada oculto. En una empresa, cuanta más transparencia por todas partes, mejor. Coca-Cola, por ejemplo, acaba de publicar un documento con su política al respecto, en el que ofrece unas pautas de comportamiento, sin sugerir en ningún momento que no se deba estar".

Y, sin duda, el empleo de las redes sociales profesionales, como LinkedIn o la propia Xing, parece ya consolidado como herramienta. Según Jorge Minvielle, consultor de Adecco, "nos brindan información sobre ese profesional a través de la gente que ha trabajado con él, y supone un elemento complementario imprescindible al currículum o las entrevistas personales". Respecto a las redes más extendidas, Minvielle aconseja a quienes busquen un trabajo "la prudencia lógica en su utilización", y admite que en ocasiones se consultan para conocer competencias del candidato.

Colosos encallados

Facebook es el mayor fenómeno privado de la historia de internet, pero en la red se han vivido ya numerosas eclosiones pasajeras. De las millones de cuentas abiertas en Second Life, Fotolog o MySpace, hoy apenas se mantienen activas un 10%.

Claves

Las medidas anti-twitter de la NBA

Kevin McHale es un mito del baloncesto mundial, compañero de Larry Bird en los Celtics de los ochenta. Como entrenador, su carrera no ha sido tan buena, pero seguramente no esperaba enterarse de su despido del banquillo de los Minnesota Timberwolves el pasado verano porque uno de sus jugadores estrella, Kevin Love (en la foto), puso un mensaje en Twitter con la noticia. Este y otros incidentes, como algunos envíos de textitos desde el banquillo durante los partidos, han motivado que la NBA haya decidido tomar medidas para limitar el empleo de esta red social por parte de los jugadores: no pueden enviarse tweets noventa minutos antes del partido y hasta después de las ruedas de prensa.

Discreción por contrato para las estrellas

Aunque no ha sido confirmado oficialmente por los implicados, las webs mejor informadas sobre temas de Hollywood aseguraron que Cameron Diaz y Mike Myers, habituales dobladores de los personajes centrales de la serie Shrek, tuvieron que incluir en su contrato una cláusula de confidencialidad en la que se comprometían a no adelantar ningún detalle del argumento de la cuarta entrega de la serie, que se estrenará el próximo verano. Entre las celebridades con centenares de miles de seguidores de sus cuentas se encuentran Demi Moore, Ashton Kutcher, Britney Spears, Jessica Alba, Ben Stiller o Arnold Schwarzenegger.