El futuro de la vivienda

Por qué dicen 'a reformar' si quieren decir 'inhabitable'

Surge el primer salón inmobiliario de segunda mano con la queja de los compradores: "No bajan los precios".

Por qué dicen 'a reformar' si quieren decir 'inhabitable'
Por qué dicen 'a reformar' si quieren decir 'inhabitable'

Justo cuando arrecia el debate sobre si los promotores han bajado o no el precio de las casas en la misma proporción que indican las estadísticas, surge otra pregunta: ¿qué han hecho las familias que tienen pisos a la venta?

Este fin de semana se celebró en Madrid el Primer Salón de la Vivienda de Segunda Mano de Particulares, ideado por el empresario Eduardo Molet, de la Red de Expertos Inmobiliarios (REI) con el objetivo de concentrar bajo un mismo techo a oferta y demanda inmobiliaria, con frecuencia demasiados dispersos en internet.

"Todos los ciudadanos interesados en adquirir una casa en la ciudad de Madrid o su provincia tienen la oportunidad de buscar entre una oferta de más de 1.600 inmuebles seleccionados por nuestra empresa. La composición de la cartera es un reflejo fiel de cómo está el mercado: pisos desde 80.000 euros a más de dos millones. Otras, de precios exorbitados en relación a su estado y ubicación las hemos tenido que desechar. Por regla general, los propietarios son muy reacios a bajar sus precios", asegura Molet.

En el lado de la demanda, el llamamiento funcionó. Fue tal la respuesta de los potenciales compradores, que desde antes de las 11 de la mañana del viernes ya había gente esperando a que se abrieran las puertas del Palacio de Congresos en el Paseo de la Castellana. Una veintena de agentes informaba al público sobre si existía o no en su base de datos un inmueble con las características y precio deseados. En algunos casos, y para evitar largas esperas que desanimaran a los visitantes, los intermediarios se tuvieron que limitar a registrar los datos de los compradores y qué tipo de producto buscan. "Nos han dicho que si encuentran algo, nos llamarán", comenta una pareja de jóvenes que acaba de iniciar la tarea de buscar casa.

Frente a este perfil, la mayoría de quienes acudieron al salón eran ya veteranos. "Llevo desde 2007, justo antes de que estallara la crisis financiera y no encuentro lo que busco. No es verdad que hayan bajado los precios, quizás se han moderado las subidas, pero a mí ya me han quitado dos casas que me interesaban por pensármelo demasiado. No me va a volver a ocurrir", explica una joven que confiesa que sólo será intransigente con dos aspectos: "el barrio que quiero y que sea el último piso del edificio", añade.

La premisa de que las casas usadas no son hoy significativamente más baratas que hace un año se repite en el 99% de los encuestados. "Sólo han bajado el precio aquellos propietarios que necesitan perentoriamente vender porque lo están pasando mal y quienes son conscientes de que su casa no cuenta con buenas calidades ni una gran localización", señala una asidua a este tipo de iniciativas, que admite que quiere comprar como inversión.

La mayoría de quienes acudieron al Palacio de Congresos lleva al menos un año intentado comprar casa y en el 85% de los casos es para residir en ella. Se trata de familias que se crean y otras que evolucionan. "Me he quedado viudo hace poco y necesito un piso con ascensor que esté céntrico", asegura uno de los visitantes más madrugadores. "Nosotros venimos de Bilbao, nuestra hija se ha mudado aquí y buscamos un apartamento donde pasar temporadas", asegura un matrimonio de jubilados.

En cuanto al estado general en el que se encuentran las viviendas actualmente en venta, las opiniones también son unánimes. "A pesar de que hay de todo, la mayor parte no reúne las condiciones de habitabilidad que justifican el precio que se pide por ellas. Cuando en los anuncios leo para reformar, me echo a temblar, porque en realidad muchas están en condiciones de absoluta inhabitabilidad y eso nunca es tenido en cuenta por los propietarios cuando trato de negociar el precio a la baja", comenta un joven que acaba de firmar su primer contrato indefinido y está decidido a encontrar casa.

"En este sector, como en tantos otros, estamos rodeados de publicidad engañosa. Por qué dicen exterior, cuando después sólo tiene ventanas a un estrecho patio de manzana. Es como si todavía hubiese gente dispuesta a vivir en una cueva", denuncia airada una mujer que acudió al salón acompañada por su hijo. "Por favor, indica que no nos cuenten mentiras: áticos no son todos los últimos pisos de un bloque", subraya una joven andaluza que se ha propuesto quedarse en la capital. "Lo único a mi favor es que no tengo prisa", puntualiza. æpermil;sa es otra de las características que más se repiten. Ninguno de los encuestados que acudió a esta variopinta feria manifestó tener verdadera urgencia en la adquisición. "Es la peor consejera, tal y como está el mercado", afirmó uno de los agentes que atendía al público.

"Con demasiada frecuencia nos sentimos engañados"

Gracias a las nuevas tecnologías, buscar casa ya no es la tediosa tarea de antaño que consistía en visitar todos y cada uno de los inmuebles que tenían un cartel de se vende, o en acudir a las agencias intermediarias.

Internet ha facilitado enormemente el acceso de los particulares a miles de casas, de las que pueden ver imágenes y hasta realizar lo que los portales especializados denominan una visita virtual sin moverse de su sillón. Sin embargo, muchos de los potenciales compradores que acudieron este fin de semana al salón de la vivienda usada de Madrid, cuya entrada era gratuita, justificaron su interés por esta iniciativa en el hecho de que ya están cansados de "demasiadas decepciones". "Como somos de fuera de Madrid, no podemos concertar visitas de un solo piso para cada viaje y por ello para nosotros internet es de gran ayuda. Sin embargo, cuando contactamos con los propietarios, resulta que muchas de las características que aparecen en la ficha de la vivienda no son ciertas. Con demasiada frecuencia, nos sentimos engañados", señala un matrimonio que busca casa como inversión y está dispuesto a pagar sin hipoteca. Otros visitantes ponen de manifiesto la prepotencia y las técnicas poco profesionales de algunos propietarios. "A mí me dijo uno el otro día que le habían llamado 20 personas preguntando por su piso y que él se lo vendería al mejor postor. No me parece muy ético, la verdad", afirman dos jóvenes que han comenzado a buscar casa antes de finalizar su carrera universitaria. "El comprador es cada vez más exigente y suele acudir a ver un piso con toda la información sobre qué préstamo está dispuesto a concederle su banco", recuerda Eduardo Molet. "Yo tengo crédito gracias al aval de mis padres porque no cuento con ingresos regulares", admite un joven actor.