Tras un desencuentro con Paterna

Ikea y su tienda imposible en Valencia

Fachada de una tienda de Ikea
Fachada de una tienda de Ikea

La apertura de una tienda de Ikea en Valencia se ha convertido en un despropósito que está a punto de cumplir 10 años. Ese es el tiempo que lleva la multinacional sueca del mueble intentando instalarse en la Comunidad Valenciana sin conseguirlo. Y pese a que en el último año y medio parecía que se había encarrilado el proyecto, con un acuerdo con el Ayuntamiento de Paterna, en el cinturón urbano de Valencia, un desencuentro sobre quién debe pagar los accesos al nuevo parque comercial ha vuelto a dejar en el aire la apertura.

La implantación de Ikea en Valencia tropezó en una instancia inicial con el sector del mueble, concentrado tanto en fábricas como en tiendas en las localidades del sur de la ciudad. Se oponían a la apertura ante el temor de que afectara a sus ventas. Pero con el tiempo, esa oposición se fue venciendo, básicamente por la crisis de un sector anclado en el diseño clásico y por la lógica, ya que los consumidores se desplazaban masivamente en furgonetas a las tiendas de Ikea de Barcelona y Madrid a hacer sus compras.

Tras muchos años de rumores, en 2008 el Ayuntamiento de Alfafar, en cuyo término hay varios parques comerciales -entre ellos el más antiguo de la Comunidad Valenciana, que acogió el primer hipermercado, por entonces Continente- y una agrupación de interés urbanístico, llegaron a un acuerdo con Ikea. La intención era tener la tienda para 2010. Todo avanzaba pero, de repente, Ikea rompió con Alfafar arguyendo que no le cuadraban los plazos.

Entonces entró en escena Paterna. El ayuntamiento y la multinacional firmaron un acuerdo para crear un nuevo desarrollo terciario en el término municipal. Ikea pagaría 34 millones para los accesos, que se diseñaron y plasmaron sobre planos.

Pero la semana pasada todo se torció. Tras el periodo de alegaciones, el consistorio presentó a Ikea unos planos distintos y la compañía sueca se levantó de la mesa de negociaciones. El alcalde de Paterna, el popular Lorenzo Agustín, dio por rotas las negociaciones, asegurando que la empresa de mobiliario estaba buscando un "mejor postor".

Ayer, Ikea respondió con una rueda de prensa en la que negó que hubiera roto los acuerdos. El director de expansión de Ikea Ibérica, Udo Knappstein, aseguró que nunca han tenido la intención de romper las negociaciones. "Mantenemos el compromiso de inversión en el municipio; llevamos trabajando en él dos años", dijo Knappstein. "Lo que ocurrió la semana pasada es que el ayuntamiento nos presentó un plano radicalmente distinto al pactado, por lo que nuestros representantes en la reunión pidieron tiempo para poder dar una respuesta".

La confusión se consumó con la presencia, inesperada, del alcalde de Paterna en la rueda de prensa. Al final de la misma tomó la palabra, para asegurar que no era esa la impresión que tuvo tras la reunión, pero aceptó volver a sentarse a negociar con Ikea. La cuestión es quién sufraga los costes de los accesos. Ikea ya dijo que no pondría más de 34 millones, pero según el alcalde, los costes de los mismos van a superar los 100 millones, cantidad que el consistorio no puede asumir. Tampoco lo pagará la Generalitat, cuya sombra está presente en todo el proceso de idas y venidas de Ikea con algunas sospechas sobre el sesgo político de la operación (Alfafar es del PSOE y Paterna del PP). Las dos partes se han dado ahora un mes para encontrar una solución.

La cifra

50 millones de euros se gastaron los valencianos el año pasado en Ikea, para lo que tuvieron que ir a las tiendas de Madrid, Barcelona o Murcia.

"La única gran ciudad en la que no estamos"

"De todas las zonas urbanas con más de un millón de habitantes que hay en Europa, Valencia es la única que no tiene una tienda de Ikea", lamentó ayer el responsable de expansión de Ikea Iberia, Udo Knappstein. La explicación a esta ausencia es difícil de encontrar, puesto que sólo la oposición de un grupo de empresarios no debería ser suficiente, si bien ha sido un argumento sustentado por la Generalitat Valenciana durante años.

El Gobierno autonómico debe dar la autorización a esta gran superficie. Sobre la mesa de la Consejería de Empresa ha estado durante años el asunto y no han faltado las voces que apuntan a que tuvo que ver en la decisión de no seguir con el proyecto de Alfafar, donde se apuntó que no se garantizarían los plazos para los accesos, pese a ser una zona ya urbanizada y comercial, y de trasladar el proyecto a Paterna. El diario El País publicó hace unas semanas que el suelo en el que se ubicará el centro en Paterna pertenece mayoritariamente a simpatizantes del PP, entre ellos la familia Carpi, una de cuyos miembros, María Miguela Carpi, tiene una estrecha amistad con la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá.

El alcalde de Paterna, Lorenzo Agustí, se limitó ayer a decir que los terrenos son de varios propietarios. El terreno sobre el que se actuará tiene 220.000 metros cuadrados, de los que 132.000 serían para la cadena sueca de muebles.

Por otra parte, Ikea ha retirado de todas sus tiendas del mundo su trona Leopard por un defecto de fábrica en su estructura que, al romperse, puede causar a los niños lesiones en la cabeza y otras partes del cuerpo, y por el riesgo de asfixia que los engranajes pueden provocar si son ingeridos por niños pequeños, informó la organización de consumidores Facua en un comunicado.