Energías Renovables

Toledo controla las turbinas eólicas del mundo

El centro de control de Iberdrola Renovables gestiona y repara los aerogeneradores de la compañía en 11 países

Toledo controla las turbinas eólicas del mundo
Toledo controla las turbinas eólicas del mundo

Un aerogenerador en el parque de Twin Buttes, en Colorado (EE UU) se para inesperadamente. No hay nadie rondando la zona pero un técnico del otro lado del Atlántico lo sabe, lo controla, detalla la avería, la soluciona y lo pone en marcha de nuevo. Sin que al molino se hayan acercado más que los insectos y el propio viento. Esa es la labor del Centro de Control de Energías Renovables (CORE) de Iberdrola Renovables, gestionar y mantener todas las turbinas eólicas que la empresa mantiene en once países distintos desde Toledo. En total, opera 24 horas y 365 días al año en 5.500 aerogeneradores, 68 minihidráulicas y una planta termosolar.

El punto de partida para construir este centro de control, que se puso en marcha en diciembre de 2003, fue "mejorar y optimizar al máximo la disponibilidad de las instalaciones eólicas, de modo que se pudiera ir incrementando la potencia renovable en la red", explica Gustavo Moreno, director del CORE. "Cuando no existía este control, nadie sabía si había una incidencia en un parque a no ser que algún operario anduviese por allí", explica. Pero "estas paradas o malos funcionamientos, que no generan ningún problema cuando la energía que produce el parque es insignificante, se convertiría en un quebradero de cabeza ahora que el volumen en el sistema es importante", dice.

Y el volumen es cada vez más reseñable. La energía eólica se consolidó como la tercera tecnología del sistema eléctrico español en 2009, al cubrir el 14,3% de la demanda eléctrica, sólo superada por las centrales térmicas de gas de ciclo combinado y las nucleares, según datos de Red Eléctrica de España. Sólo en España hay más de 18.000 megavatios (MW) instalados. En el mundo hay 120.000 MW. Desde el CORE se controlan cerca de 6.000 MW en España, Portugal, Brasil, México, Estados Unidos, Francia, Alemania, Grecia, Polonia y Hungría.

REE tiene una "visión más real de la eólica con estos centros de control", afirman en Iberdrola

El mapa del mundo lleno de puntos de colores en una de las pantallas del CORE no indica nada al visitante. Sin embargo, el técnico identifica en cada punto un parque, en cada parque, sus turbinas y en cada turbina, su problema. "Cada instalación renovable cuenta con un sistema de control e información local que recoge las principales variables de funcionamiento de las máquinas y de la subestación eléctrica. Se conectan de forma remota al CORE y facilitan las tareas propias de mantenimiento", explican desde Iberdrola. Esther Vicente, de Servicios del CORE, detalla que, además de la conexión por fibra óptica y vía satélite, algunas máquinas y subestaciones cuentan "con cámaras de vídeo por seguridad y para ver si hay fuego, hielo en las palas o si se acerca una tormenta". Una vez que una alerta salta en el CORE, "indican la fecha, el tipo de incidencia, el lugar y la máquina en cuestión", afirma Vicente.

Mayor capacidad de operación

Desde 2006, es obligatorio que exista un centro de control para las instalaciones de más de 10 MW. REE tiene su propio centro al que se le facilitan los datos de los parques. Así, el gestor del sistema sabe exactamente la generación eólica y controlar puntas de producción como la ocurrida el pasado 14 de enero a las 1.33 horas. En ese momento, la eólica cubría el 42% de la demanda eléctrica.

Moreno cuenta que la noche de Nochevieja de 2004, "la de menor demanda eléctrica del año", hubo mucho viento. "No había obligación de compartir la información sobre producción eólica entonces. REE hizo sus previsiones de consumo contando con la generación de otras instalaciones y de repente, tenía un exceso de producción eléctrica de golpe y no sabía de dónde venía", explica. REE llamó al CORE "para que bajara su producción eólica, aunque suponía un perjuicio económico y no teníamos obligación". Esta capacidad de operación a tiempo real "ha dado más estabilidad a la red y una visión más global de la eólica a REE", afirma.

Ahora, los operadores tienen que entregar sus predicciones de viento "con 48 horas de antelación". "Cada cuatro horas se recalculan estas previsiones, de todos modos, porque el porcentaje de desvío medio respecto de lo que ocurre al final suele rondar el 15%", afirma Vicente.

De este modo, REE puede decirles a las productoras "que no caben 1.000 MW, por ejemplo" y están "obligadas a reducir la potencia que están generando en 15 minutos. Si no, hay una penalización económica", detalla Vicente. Esta reducción también se puede hacer desde el CORE. "Sólo se puede regular en tiempo real la potencia eólica en España. En otros países, sólo se hace en momentos puntuales", detallan.

Iberdrola ha construido un CORE más pequeño en Valencia "de respaldo, por seguridad". Plantea instalar centros como el de Valencia en otros países.