El monovolumen, una de las claves del año

El nuevo Meriva apuntala el futuro de Figueruelas

La planta comienza hoy a fabricar el modelo asignado en exclusiva.

El reto de producir normalmente
El reto de producir normalmente

La planta de General Motors (GM) en Figueruelas (Zaragoza) iniciará hoy la fabricación de la nueva generación del Meriva. El modelo fue adjudicado a la factoría zaragozana tras una reñida pugna con la de Gliwice (Polonia). Su lanzamiento constituye uno de los principales acontecimientos de 2010, un año que se augura como decisivo para el futuro de Opel, tras su fallida venta al grupo austriaco-canadiense Magna.

El primer contingente del nuevo Meriva estará formado por 710 coches, que irán destinados a la promoción del modelo entre medios de comunicación, concesionarios y un selecto grupo de clientes. El gerente del lanzamiento, Manuel Munárriz, subraya que "en los últimos meses se ha realizado un gran esfuerzo para poner a punto las instalaciones y formar a toda la plantilla". Este esfuerzo alcanza también a los proveedores, con los que se trabaja conjuntamente para cumplir las exigencias de calidad.

El nuevo Meriva fue presentado oficialmente en el Salón del Automóvil de Ginebra, en marzo de 2008 por el entonces presidente de GM Europa, Carl-Peter Forster, quien dimitió tras la cancelación de la venta de Opel a Magna. Su sustituto, Nick Reilly, se comprometió, durante su visita a la planta zaragozana, a poner "todos los recursos y esfuerzos necesarios para que el lanzamiento de la nueva generación del monovolumen constituya un éxito que contribuya a reforzar el papel asignado a Figueruelas".

La principal novedad del Meriva (un coche que se ha hecho un lugar en una fábrica considerada como "el hogar del Corsa") son las puertas traseras, que facilitan un acceso más cómodo a esta zona del vehículo. Con las características de un monovolumen, el sistema ideado por Opel permite también un mejor control de los pasajeros infantiles. GM reivindica su esfuerzo por aportar innovaciones propias en cada nuevo modelo.

La fabricación exclusiva del nuevo Meriva ha sido una de las piezas clave para preservar la estructura productiva de la planta, con el mantenimiento de las dos líneas de las que salen los modelos Corsa, Combo y Meriva. æpermil;ste fue el principal caballo de batalla en las durísimas negociaciones con Magna, cuyo proyecto inicial vaciaba la capacidad de la fábrica zaragozana en beneficio de la planta alemana de Eisenach. El planteamiento del comité de empresa, secundado por los Gobiernos central y aragonés, fue defender que Figueruelas no alterara sus líneas de producción ni la nave de Prensas, ajustándose a la demanda durante la crisis, pero recuperando su capacidad en cuanto regresaran los pedidos.

La recuperación de los mercados europeos, gracias a las ayudas a la compra de automóviles, ha permitido a Figueruelas cerrar 2009 con cifras superiores a la capacidad asignada por Magna: 337.500 vehículos frente a 320.000. Sobre 2010 hay muchas especulaciones, tantas como sobre la recuperación efectiva de la economía.

El nuevo Meriva apuntala el futuro de Figueruelas

La fabricación de la nueva generación del Meriva implica, según el gerente del lanzamiento, Manuel Munárriz, "el reto de demostrar que la planta es capaz de fabricar un nuevo modelo siguiendo los procesos productivos normales". Claro que la experiencia de Figueruelas en otros lanzamientos le hace acreedora de confianza. Así lo reconoció el presidente de GM Europa, Nick Reilly, en su visita a Zaragoza. No obstante, detrás del éxito que se persigue, hay tantos flecos y tareas por coordinar, que el esfuerzo es grande. Y también las inversiones. Porque cada adjudicación, lo que significa, en la práctica, es la garantía de futuro para una fábrica. El líder sindical Fernando Bolea lo expresó gráficamente hace tres años al asegurar que "con la adjudicación del nuevo Meriva lo que verdaderamente nos estamos jugando es el futuro de Figueruelas".

Aunque la demanda es el factor que marca la capacidad productiva, Figueruelas debe afrontar un reto más inmediato: la negociación del plan de ahorro. La planta tiene asignado un recorte anual de 25,8 millones de euros, lo que exige sacrificios importantes. GM no ha cerrado las cifras de cada planta, pero el margen de negociación parece escaso. Empiezan a aparecer congelaciones de salarios, eliminación de pluses y cuestiones similares, que van a exigir negociación. Sobre todo cuando en Figueruelas se ha vivido un largo periodo de concertación social.