Ya no necesitamos héroes

En la segunda mitad de los sesenta, la España de Santana jugó y perdió dos finales de la Davis. En mi casa se habló más de aquello que de la llegada del hombre a la Luna. En la última década, España ha conquistado cuatro Ensaladeras con diferentes generaciones de tenistas. Una, incluso, sin Nadal y a domicilio. Donde un día hubo héroes forjados por la casualidad y el empeño personal (Bahamontes, Santana, Nieto, Ballesteros…) se levanta hoy una potencia deportiva más acorde con el lugar que ocupa el país en el mundo.

¿Y en qué momento se produjo el gran cambio? Probablemente en la preparación de los Juegos de Barcelona, que parieron aquel plan ADO que puso el mundo de la empresa, vía patrocinio, al servicio de los deportistas. Aquellas becas (más de 300 este año) y la consideración de los sucesivos gobiernos de que no hay mejor marketing para un país que su deporte pusieron en marcha la maquinaria: atletas sin necesidad de pluriempleo, mejores entrenadores, centros de alto rendimiento y médicos y dietistas para exprimir sus condiciones naturales. Si buscan ahí, encontrarán el anillo de Gasol, los mundiales de baloncesto y balonmano, la Eurocopa de fútbol, los tres ganadores de los últimos cuatro Tours y hasta a Fernando Alonso.

Luis Nieto es director de As.com