Cambio en las tradiciones

La cesta de Navidad, en peligro de extinción

Las empresas eliminan el tradicional aguinaldo a los empleados o lo sustituyen por otros regalos

La cesta de Navidad, en peligro de extinción
La cesta de Navidad, en peligro de extinción

Turrón de Jijona y polvorones variados de Estepa, un par de botellitas de Rioja, cava catalán y los siempre recurrentes espárragos de Navarra... Pocos empleados ignoran qué es una cesta de Navidad y qué productos caben en ella, aunque cada vez son menos los que llegan a casa con una. Y contrariamente a lo que una primera lectura podría aportar, el hecho de que este regalo esté cayendo en desuso no depende exclusivamente de la crisis económica que recorta las partidas presupuestarias en esta campaña.

El top de las grandes empresas españolas -Santander, Endesa, Repsol o Telefónica, entre otras muchas- dejó de ofrecer este particular incentivo a sus trabajadores hace ya años, cuando aún estaban embebidas por la bonanza. Algunas, incluso, nunca lo implantaron. Los agentes del sector apuntan que, en estos casos, la razón principal para eliminar el aguinaldo gastronómico está más relacionada con la dificultad de articular una infraestructura de distribución y reparto -estas organizaciones tienen una enorme magnitud, con presencia en diferentes países y profusísimas plantillas-, que con el gasto que conlleva el lote en sí mismo.

Así las cosas, las multinacionales abren una puerta por la que es previsible que vayan entrando las pymes durante las Navidades sucesivas. Las empresas pequeñas y medianas están más apegadas a la costumbre, pero la mayoría acaban asimilando los conceptos estructurales y de gestión inaugurados por las grandes compañías. La socióloga Cristina Cuenca, del Colegio de Politólogos y Sociólogos de Madrid, explica que "existen algunos estudios que demuestran que los lotes navideños no mejoran la satisfacción del empleado". "Cuando sabes que tendrás un regalo de estas características todos los años, ya no da alegría", zanja.

"Los clientes han atendido más al precio y retrasado los pedidos al máximo este año"

Si no produce un retorno, y considerando que ésta es en un área -el ámbito de la empresa- donde la eficacia es actualmente la única máxima, parece lógico deducir que la cesta entregada a los empleados tiene los días contados. Acabaría pues un rito que, según algunos historiadores, proviene del pago de Navidad, el regalo que en el siglo XIX recibían los servidores públicos (funcionarios del Estado), y que fue ganando terreno dentro del sector privado a lo largo del XX.

Malos augurios

La crisis, que desde hace más de dos años todo lo trastoca, está actuando como un acicate de esta nueva tendencia. En las fiestas de 2008, la demanda de cestas retrocedió un 20% respecto al año anterior. Para la presente temporada, Aslovac (la Asociación de Elaboradores de Lotes y Cestas de Navidad de Valencia, Alicante y Castellón que representa al 70% de los fabricantes españoles) estima que la caída será del 10%. Además del menor volumen de solicitudes, el ajuste también repercute en la austeridad de los pedidos. "Nuestros clientes han atendido más al precio este año y han retrasado al máximo las peticiones", admite el gerente de haztucesta.com.

Cristóbal López asegura, sin embargo, que "los 50 euros que vale una cesta son un importe ridículo en comparación con los costes de los seguros sociales pagados por cada empleado", por lo que a última hora "casi todos están realizando sus encargos". "Les sabe mal no tener un detalle con la plantilla", remacha. Eso en las empresas de menos de 200 trabajadores a las que sirve el distribuidor por internet, pero también en otras mayores a las que están dirigidos los proveedores líderes -como Grupo Alonso o Cuatro Rosas-, que confirman la misma tesis. El acervo cultural sale al rescate de este premio, convirtiéndose en su único asidero.

Para algunos expertos del ramo, la cesta no muere, evoluciona. Y lo hace adoptando formatos menos materiales y más prácticos. En esta categoría están incluidos los cursos impartidos por Adicciones Digitales para instruir a los profesionales sobre "buenos hábitos tecnológicos", explica el vicepresidente, Juan Manuel Romero, los cuales son más contratados en estas fechas.

Partidarios de las opciones más solidarias

Existe una "selección natural" de los elementos que componen las tradiciones según lo que "la sociedad exalta en cada periodo", dice la socióloga Cristina Cuenca. Esto mismo habría alejado a la Navidad de la celebración religiosa, en favor de "los ritos relacionados con la esfera económica", afirma la experta. Las compras representan el máximo exponente. No obstante, algo del espíritu original de paz y fraternidad queda en muchas empresas que encauzan sus acciones navideñas por esa vía.

Algunas reorientan el presupuesto de la cesta al empleado a fines benéficos. Otras organizan campañas específicas, como el día solidario del grupo CIMD, que entrega el total de los ingresos obtenidos durante la jornada en la intermediación y facturación de sus nueve sociedades a una ONG.

Sin grandes alardes, pero con voluntad de aportación, muchas compañías han introducido los productos de comercio justo en los lotes que regalan a sus trabajadores. "Es una opción solidaria que significa la garantía de vivir dignamente para los productores", indica Mónica Aparicio, del departamento de Comercio Justo de Setem. "Las empresas que se decantan por esta opción, repiten", remarca.

La cifra

20% disminuyeron los pedidos en las fiestas de 2008. Este año las previsiones tampoco son buenas: un descenso del 10%.