4.800 millones de euros

Los acreedores proponen a Reyal un plan para reestructurar su deuda

Los principales acreedores de Reyal Urbis han presentado una propuesta a la empresa para reestructurar la deuda de 4.800 millones de euros que tiene la inmobiliaria española, según indicaron a Efe-Dow Jones fuentes financieras.

El siguiente paso ahora es que Reyal Urbis deberá aceptar un pliego de condiciones, que han sido establecidas por diez de los mayores acreedores de la compañía, antes de que esa propuesta pueda enviarse al resto de los bancos prestamistas. Entre los principales bancos acreedores se encuentran Banco Santander, Barclays, BBVA, Caja Madrid, Banco Popular, Banco Sabadell y Bancaja.

Los términos de la propuesta presentada ayer son similares a una anterior realizada por el asesor de Reyal, Lazard. El grupo de bancos que firmaron el pliego de condiciones son los principales negociadores de un grupo de más de 50 acreedores. En octubre, Reyal propuso a la banca con la que negocia la refinanciación de sus préstamos el aplazamiento del pago del principal y de los intereses de la deuda hasta diciembre de 2012.

En este proceso, Reyal Urbis también propuso a las entidades acreedoras la concesión de un crédito puente que se amortizaría mediante los ingresos que generara la venta de sus activos, ingresos que también servirían para la amortización parcial de un crédito sindicado que tiene concedido.

El plan de refinanciación de Reyal Urbis, según señaló entonces la compañía, "permitiría estabilizar la actividad de la sociedad en el medio/largo plazo", porque con los ingresos recurrentes (patrimonio y hoteles) tendría suficiente para cubrir los costes fijos y de estructura a partir de 2012.

Venta de un lote de inmuebles

Una de las medidas que ha tomado Reyal Urbis para aligerar su deuda es la venta de inmuebles. Con este objetivo, a finales del pasado mes de octubre, la compañía anunció que tenía previsto desprenderse de un lote de edificios valorado entre los 200 y los 300 millones de euros. Ese mismo mes, la inmobiliaria que preside Rafael Santamaría decidió paralizar temporalmente su actividad de promoción, una medida que se enmarcaba dentro del objetivo de recortar costes. También propuso el nombramiento de un representante de los acreedores para supervisar el plan de negocio.