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Los lunes de los fondos

La Bolsa 'turbo'

Los fondos de extensión activa o 130/30 apuestan tanto al alza como a la baja.

Hace sólo poco más de dos años salió a la palestra del mercado de fondos de inversión europeo un concepto de producto nuevo que popularmente se conoce como los 130/30. Estos son fondos de inversión de renta variable que tomando prestada una técnica o estrategia de gestión propia del mundo de los fondos hedge (largo/corto, o lo que es lo mismo, la posibilidad de tomar posiciones largas en determinados valores y cortas en otros) que busca maximizar los retornos en relación a un fondo de Bolsa normal.

El hecho de que normalmente puedan tener una posición ligeramente apalancada, es decir superior al valor del patrimonio del fondo busca potenciar las rentabilidades de las posiciones largas, es decir, aquellas en las que el gestor tiene una visión positiva y piensa que subirán. De ahí la primera parte del nombre, 130, indicando que el fondo estará normalmente expuesto en un 130% de su patrimonio en posiciones largas.

Al mismo tiempo estos fondos, en circunstancias normales, se situarán cortos en determinados valores en un 30% del valor de los activos o patrimonio del fondo. Esto significa que en algunas acciones donde el gestor tiene una visión especialmente negativa y piensa que bajarán en precio toma una posición (o apuesta) corta que en caso de acertar le permite ganar dinero en la misma proporción que baja la acción. Las posiciones 130% largas y 30% cortas son la referencia objetivo y normalmente las gestoras especifican que los fondos se moverán en un rango alrededor de ellas que no suelen ir más allá de 150% a 115% para las posiciones largas y 50% a 15% para las posiciones cortas. Potencialmente en momentos muy puntuales pueden no tener posiciones largas ni cortas. El hecho de que las posiciones largas y cortas puedan ser variables, dependiendo también de los fondos, es lo que ha hecho acuñar un término relativamente nuevo, conocido como "extensión activa" y que Lipper ha incorporado a su clasificación.

El objetivo final que podría esperar un inversor de este tipo de fondos es obtener unas rentabilidades más óptimas con un binomio rentabilidad versus riesgo superior. Potencialmente podrían conseguir para el inversor unas ganancias superiores cuando las Bolsas están alcistas y moderar las pérdidas cuando las bolsas caen gracias a sus posiciones cortas. En España existen cerca de una decena de fondos registrados a la venta y tras más de dos años de historia puede ser conveniente comenzar a hacer balance de su comportamiento.

No obstante, es conveniente puntualizar que se debe exigir un plus de estos fondos con respecto a los fondos tradicionales de renta variable por al menos dos razones. La primera es que para obtener posiciones largas y cortas estos productos hacen uso intensivo de derivados financieros que siempre conllevan un riesgo adicional en relación a los fondos ordinarios. La segunda hace referencia a los gastos, ya que aunque el análisis del ratio TER (incluye no sólo comisiones de gestión sino todos los otros gastos operacionales que se cargan al fondo) revela, según los datos de Lipper, que las diferencias son mínimas -incluso algo favorables a los 130/30- éstos soportan comisiones sobre beneficios. Así, en caso de rentabilidades positivas las comisiones pagadas pueden ser superiores.

El análisis del comportamiento, a través de los índices Lipper de las categorías de renta variable europea, revela (como se observa en el gráfico central) que tomando los tres últimos años los fondos de extensión activa superan en rentabilidad pura en varios puntos a los tradicionales y a los índices de mercado de referencia. No obstante, dicho exceso de rentabilidad se generó al principio de dicho periodo, y si tomamos sólo los difíciles dos últimos años (donde el universo de fondos 130/30 se expande y es más representativo) los guarismos son muy parecidos. Si analizamos el comportamiento en subperiodos alcistas y bajistas de Bolsa, observamos que en las caídas el calibre de las rentabilidades negativas medias es muy similar. Por el contrario, en el fuerte rebote desde marzo los 130/30 superan a los tradicionales en más de tres puntos, si tomamos todo el universo europeo.

Las volatilidades medias, medidas por la desviación típica anualizada, indican que los fondos de extensión activa de bolsa europea sufren una variabilidad mayor de sus precios (algo menos de un 2% más). Esto es algo que pudiera esperarse por el uso de derivados. En cuanto al binomio rentabilidad riesgo y la capacidad de generar una rentabilidad superior a la benchmark, medido a través del ratio alfa en los dos últimos años, obtengo un 2,20% para los extensión activa y un 2,14% para los tradicionales. Las diferencias son demasiado ajustadas por el momento como para ver una fuerte expansión de este tipo de fondo. Además, el universo y el plazo siguen siendo escasos para un veredicto definitivo.

Director de análisis de Lipper

Unos más rentables que otros

Los fondos de extensión activa requieren en principio de habilidades extra a la hora de gestionarlos. Por ello pudiera pensarse que esta dificultad añadida podría generar grandes diferencias de rentabilidad entre fondos.Efectivamente, en España en el último año la diferencia de rentabilidad entre el fondo más rentable y menos rentable fue de más de 20%.Sin embargo, las diferencias entre los fondos tradicionales son iguales o mayores y la variabilidad de los retornos más grande. Por tanto, elegir los fondos ganadores es clave.

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