Para gravar operaciones financieras a escala mundial

Europa apoya por primera vez la creación de una 'tasa Tobin'

La UE declaró el viernes su apoyo a un impuesto sobre las transacciones financieras internacionales (conocido como tasa Tobin) para sufragar el coste de crisis bancarias como la actual.

Europa apoya por primera vez la creación de una 'tasa Tobin'
Europa apoya por primera vez la creación de una 'tasa Tobin'

Los 27 líderes europeos, reunidos en Bruselas jueves y viernes para celebrar su cumbre de invierno, enmarcan la iniciativa en la necesidad de sellar "un nuevo contrato social" entre la banca y la opinión pública. Para lograr esa reconciliación entre la industria financiera y los contribuyentes, Francia y Reino Unido anunciaron impuestos de hasta el 50% sobre las primas multimillonarias del sector, algo acogido de buen grado por el presidente del BCE, Jean-Claude Trichet. El presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, considera que el proyecto de ley de Economía Sostenible ya consigue ese mismo objetivo.

La UE, por su parte, animó al FMI a estudiar la creación de "tasas de seguros, fondos de resolución, acuerdos de capital contingente y una tasa mundial sobre transacciones financieras".

La propuesta supone un éxito para la canciller alemana, Angela Merkel, que ya en 2007, antes de que comenzase la crisis, impulsó sin éxito una regulación internacional de los fondos especulativos. Y que desde hace meses, defiende la imposición de gravámenes al sector para sufragar futuras crisis.

El acuerdo hubiera sido inconcebible hace sólo un año, cuando la llamada tasa Tobin (por el premio Nobel de economía James Tobin, que la propuso en 1972) era prácticamente un asunto tabú en Bruselas. Pero la caída de Lehman Brothers y el vendaval financiero posterior ha obligado a los líderes más liberales a reconsiderar su oposición.

Incluso el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, señaló el viernes al término de la cumbre comunitaria que "la idea ha ganado apoyos (...) porque hemos visto lo que ha pasado con el sector financiero, los problemas que ha creado para toda le economía y los costes que ha tenido que pagar el contribuyente".

La Comisión y, en particular, el comisario de Economía, Joaquín Almunia, consideraban hasta hace unos días que la creación de una tasa Tobin era "una idea bonita, pero extremadamente difícil de convertirla en viable".

La dificultad continúa porque el acuerdo alcanzado en Bruselas ni siquiera apunta cómo, cuándo o a qué tipo de operaciones se aplicaría el impuesto. Y supedita su entrada en vigor a un acuerdo internacional que, al menos por ahora, EE UU no aceptaría.

Aún así, el apoyo comunitario revitaliza un proyecto que se abandonó tan pronto como lo formuló Tobin. Y que según cálculos de la CE, podría generar una recaudación de 287.000 millones de dólares en todo el planeta con un gravamen del 0,01%. Los países más beneficiados en Europa, según esos mismos cálculos, serían Reino Unido y Alemania.

El objetivo de la UE, sin embargo, tiene poco que ver con la idea de Tobin, que pretendía frenar la volatilidad de los mercados. Ni con la defensa de ese mecanismo por parte de las ONG, que pretendían destinar los ingresos a ayudas al desarrollo. Si la reencarnación de Tobin de 2009 sale adelante, los fondos se destinarían a sufragar el rescate de entidades bancarias en el futuro, una factura que desde 2007 ha supuesto cientos de miles de millones de euros a los erarios públicos.

Cumbre económica con presidencia española

La UE convocó el viernes una cumbre extraordinaria de primeros ministros para analizar el próximo mes de febrero la situación económica y la agenda de reformas necesarias tras la esperada salida de la crisis. La reunión será la primera al más alto nivel bajo presidencia española. Y la primera prueba del grado de convivencia entre el presidente semestral de la UE, José Luis Rodríguez Zapatero, y el nuevo presidente del Consejo, Herman Van Rompuy.

España asegura que se esforzará en que el nuevo cargo de Van Rompuy gane la máxima presencia y relevancia durante el próximo semestre.

La cita de febrero, de momento, sirve a los intereses de los dos líderes. El belga dispondrá de una ocasión para marcar su estilo. Y a Zapatero le permitirá acelerar los trabajos sobre la agenda macroeconómica que pretende cerrar al final de su semestre.

El objetivo español es que la nueva estrategia, en sustitución d e la pactada en Lisboa hace 10 años, conduzca a un verdadero gobierno económico de la UE.