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Informe Económico 2009

Zapatero pide el apoyo de CEOE para recuperar la confianza

Arropado por medio centenar de empresarios y altos cargos del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero hizo ayer en La Moncloa un generoso elogio de su Plan E y aprovechó para acentuar la salud de las finanzas públicas españolas, en clara respuesta al varapalo dado por Standard & Poor's el miércoles. "El Tesoro se financia con absoluta normalidad", advirtió.

Si no se hubieran tomado las "fuertes medidas" anticíclicas conocidas en el último año y medio, argumentó Zapatero, el desempleo se hubiera disparado dos puntos adicionales, hasta casi el 20%, y se hubiera destruido "un número muy importante" de empresas. El precio de los estímulos fiscales, añadió el presidente, no pondrá en riesgo la sostenibilidad a medio plazo y aunque ha aumentado el nivel de endeudamiento, que llegará a un 68% del PIB, no ha puesto al Tesoro en apuros. Es más, en una contestación directa a Standard & Poor's, que el miércoles colocó en perspectiva negativa el rating de la deuda española, Zapatero señaló que el Tesoro "se está financiando en condiciones absolutamente normales".

El presidente informó que el ratio de cobertura de las subastas de emisión de deuda se sitúa alrededor del 200% por encima del año pasado y que, a pesar del esfuerzo fiscal realizado, presentará el año que viene un ratio de deuda sobre PIB casi 20 puntos inferior a la media europea. Zapatero recordó que Moody's y Fitch, las otras dos agencias de calificación, han confirmado la nota máxima para la deuda española.

En este mismo contexto, el presidente recalcó que el esfuerzo del Estado "tiene un carácter temporal", criterio que ya respetan los Presupuestos de 2010, en los que los gastos "se reducirán un 4%, manteniendo la austeridad del gasto corriente". Zapatero también vaticinó que la proyectada subida de impuestos, que tendrá efectos principalmente a partir del segundo semestre del año que viene, facilitará "una reducción progresiva del déficit público estructural" en los próximos ejercicios. En todo caso, abundó, "se cumplirán con los objetivos del plan de estabilidad en 2013". Eso sí, matizó el presidente, "sólo recuperando la confianza y la iniciativa del sector privado lograremos recuperar el tren del crecimiento". La hoja de ruta de la economía sostenible, añadió, "se cumplirá a rajatabla".

Puesta la venda en la herida provocada por S&P, el presidente se zambulló en una detallada explicación de los logros que se han conseguido con los planes de inversión pública, saliendo al paso también de las descalificaciones que se han hecho para menospreciar todo este esfuerzo. La imagen "peyorativa de un abrir y cerrar zanjas o de un levantar aceras inútil" no se corresponde con la realidad, dijo Zapatero a la defensiva.

El balance que presentó es ilustrativo: a través del ICO se han dado más de 350.000 préstamos a familias y empresas, ha habido aplazamiento de impuestos para 170.000 sociedades, 400.000 personas han sido empleadas con el fondo de inversión local, se han ejecutado en tiempo récord 11.000 millones en inversión pública, se ha apoyado a 137 empresas de la industria auxiliar del automóvil y a 17 fabricantes y más de 310.000 trabajadores mantienen su empleo gracias al modelo de suspensiones temporales, que ha suplido en muchos casos a los expedientes de extinción.

Reforma laboral y de pensiones

A juicio del presidente, "los datos más recientes sitúan como inminente la vuelta al crecimiento positivo" y aunque este tren "está muy próximo", la creación de empleo sólo se conseguirá "si aplicamos con rigor todas las reformas en marcha".

Las más urgentes son las siguientes: la consolidación del sistema financiero, la reforma laboral y la reforma de las pensiones. Para la primera dio el plazo de "los próximos meses". Para la segunda, el primer trimestre del año que viene y para la tercera, el mes que viene. Con un matiz importante: los cambios en la legislación laboral estarán supeditados a la marcha del diálogo social y en las pensiones, a la comisión del Pacto de Toledo.

El blindaje que el Gobierno ha conseguido con la actitud de los sindicatos también fue puesto en valor por el presidente. En su opinión, "deberíamos haber aprendido" de esta crisis que la mejor forma de afrontarla "no es corriendo el riesgo de fracturar la sociedad, sino, al contrario, preservando y hasta incrementando la cohesión". Dicho de otro modo, añadió, "que de la crisis hay que salir juntos, o si no prolongará sus efectos en el tiempo mucho más de lo previsible y mucho más de lo necesario".

En el acto estuvo también presente el dirigente de UGT Toni Ferrer. Zapatero profundizó en las bondades del diálogo con los agentes sociales y prometió "un papel activo del Estado para asegurar el mantenimiento del sistema económico", que se ha demostrado muy útil para "sostener la actividad y estimular su reactivación por la senda más conveniente para todos". Sin una respuesta coordinada de los poderes públicos en el marco internacional, concluyó, no hubiera sido posible estabilizar los mercados financieros y detener "la caída libre" de la actividad económica.

Esta actuación de los Estados ha evitado que una crisis de dimensiones internacionales haya terminado convirtiéndose, señaló, en una "depresión". En este sentido, recordó que a partir de septiembre del año pasado, cuando la situación económica se agravó "extraordinariamente" y empezaron a caer de forma inesperada "algunos gigantes financieros", se llegó a plantear, incluso, la posibilidad de un colapso financiero que, felizmente, se pudo evitar.

En el caso de España, dijo, la crisis internacional amplificó los efectos sobre su economía, que se encontraba en pleno proceso de ajuste de un "sobredimensionado sector inmobiliario" que había acumulado altas tasas de endeudamiento privado y una reducida productividad. Resultado: 1,6 millones de empleos destruidos, hasta elevar la tasa de paro al 17,9% de la población activa.

El apoyo a la banca arroja 1.600 millones de beneficio

El presidente del Gobierno sacó pecho por la forma en que el Ejecutivo ha gestionado hasta ahora el apoyo al sistema financiero. Al contrario de lo que ha ocurrido en otros países, afirmó José Luis Rodríguez Zapatero, aquí no ha habido desembolso alguno para el contribuyente, explicó durante la presentación del Informe Económico del Gobierno correspondiente a 2009.El Fondo de Adquisición de Activos arroja una previsión de beneficios superior a los 600 millones de euros durante este y el próximo ejercicio, mientras que el programa de avales del Tesoro ha generado más de 1.000 millones en comisiones.Zapatero hizo un retorno a la cruda realidad al reconocer que aunque bancos y cajas han resistido bien la crisis, "hay que lograr que la actividad crediticia pueda apoyar la recuperación". Y para ello prometió que los esfuerzos de los próximos meses se centrarán "en una rápida racionalización del tamaño del sistema financiero".

Arropamiento empresarial y financiero en La Moncloa

Zapatero eligió ayer la sala de Tapices de La Moncloa para presentar su último informe económico. Allí fueron ubicados por separado los empresarios, los altos cargos del Gobierno y los periodistas, a los que no se permitió preguntar ni participar en el cóctel que clausuró el acto.Entre los que arroparon a Zapatero se encontraban Florentino Pérez (ACS), José Manuel Entrecanales (Acciona), Rafael del Pino (Ferrovial), Luis del Rivero (Sacyr), Juan Miguel Villar Mir (OHL), Salvador Alemany (Abertis), David Taguas (Seopan) y Pedro Pérez (G-14). Del sector eléctrico, Antonio Brufau (Repsol), del automovilístico, Jean Pierre Laurent (Renault) y del financiero, Ángel Ron (Popular), Juan Ramón Quintás (CECA) y Miguel Martín (AEB). La primera fila fue reservada a la cúpula de CEOE, encabezada por Gerardo Díaz Ferrán.No se perdieron la presentación del informe las ministras de Agricultura, Igualdad y Vivienda, Elena Espinosa, Bibiana Aído y Beatriz Corredor. Entre ellas se mezcló el coordinador del informe, Javier Vallés, su mujer, Soledad Núñez (Tesoro) y los secretarios de Estado de Hacienda y de Seguridad Social, Carlos Ocaña y Octavio Granado, respectivamente.Poco antes de dar comienzo el acto aparecieron juntos el ex ministro Carlos Solchaga junto al secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, seguidos del también ex ministro Miguel Boyer, junto al titular de Industria, Miguel Sebastián.

La VPO, colchón para mitigar el crac inmobiliario

Gracias a la vivienda protegida, se ha conseguido amortiguar la caída del sector inmobiliario: ha representado este año el 11,5% del total de viviendas vendidas y más del 40% de las iniciadas. Los indicadores más recientes, mantuvo el presidente Rodríguez Zapatero, sugieren que las medidas de apoyo al sector comienzan a tener su efecto.Las cifras de hipotecas y de compraventas de viviendas han frenado su desplome, ya residen en alquiler más del 13% de las familias, frente al 11% de hace dos años y los visados de reforma y restauración alcanzan el 20% del total frente a sólo el 5% de hace un año. A juicio del presidente, el Gobierno ha contribuido de forma decisiva a la "normalización" del sector de la vivienda.Zapatero también anunció que este año sólo el Ministerio de Fomento ejecutará cerca de 19.000 millones de euros de inversión pública, lo que constituye una marca histórica y supondrá, dijo, más de medio millón de empleos. El presidente destacó también los efectos positivos que el Plan E han tenido sobre la industria del turismo, que se ha beneficiado en el primer semestre del año de 1.000 millones de euros para financiar 3.600 proyectos de modernización de infraestructuras. Esta estrategia tendrá continuidad mediante la inyección de 500 millones más en el denominado Plan Futur-E.

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