Premio Conama a la sostenibilidad de pequeños municipios

Premio a un pueblo mudado en escuela de saberes rurales

Arevalillo, una localidad de 111 habitantes de la Sierra de Ávila, sufría una versión acentuada de los mismos problemas de todo el campo español: escasa población, envejecimiento, desesperanza... Un proyecto que le ha convertido en una suerte de escuela de saberes rurales, y a sus ancianos habitantes en profesores de fabricación de pan, siega con guadaña o pastoreo, le ha valido el Premio Conama a la sostenibilidad de pequeños municipios.

El galardón es otorgado por el Colegio Oficial de Físicos bajo el protectorado del Ministerio de Medio Ambiente, y destaca en esta iniciativa de la asociación de desarrollo rural Argareal su "contribución a la mejora de la calidad de vida y la relevancia social de la población local".

La actividad ha devuelto a los ancianos habitantes de Arevalillo el aprecio por sus propios conocimientos, en peligro de desaparición, y que ahora cuentan con un auditorio de visitantes deseosos de saber cómo crear su propia huerta o limpiar a mano la ropa en un lavadero.

Miriam Martín Prieto, responsable de Argareal, explica que la intención original era "aportar algo a personas que, como otras muchas en España, sin alternativas de ocio, poco menos que pasaban el tiempo esperando la muerte. Pero pronto descubrimos que la mejor forma de animarles era convertirles en útiles y mejorar su autoestima, poniendo en valor su sabiduría". Por el pueblo han pasado hasta ahora clases escolares o la asamblea de alcaldes de Castilla y León.

Además de la conversión de Arevalillo en un Pueblo para la Educación Ambiental, Argareal ha reformado algunas infraestructuras con ayuda de los vecinos, como una fuente, y ha construido un Museo Etnográfico en el que se guardan fotos, recetas y juguetes, y se da cuenta de las costumbres e historia del pueblo.