Manuel Menéndez

El ganador discreto

Capacidad de trabajo y disciplina forjan el carácter del presidente de Cajastur, entidad que tomará el control de CCM

El ganador discreto
El ganador discreto

La sede de Cajastur se encuentra en la Plaza de la Escandalera, en Oviedo; la de Hidrocantábrico, en la Plaza de la Gesta, a poco más de un kilómetro. Una distancia que Manuel Menéndez, presidente de las dos entidades y aficionado a correr, salva con rapidez. Llega a las 7 de la mañana y se marcha a las 10 de la noche y entre dirigir la caja y la eléctrica, hay veces que se olvida de comer. Su capacidad de trabajo y disciplina le retratan. La toma de control de Caja Castilla La Mancha (CCM), aprobada esta semana por el Banco de España, le consolida como una figura de referencia en el mapa financiero español. Cajastur da un salto de gigante de la mano de quien está considerado la discreción en persona. Tal es la prudencia de Manuel Menéndez que uno de sus amigos bromea sobre su perfil: "Es el hombre invisible, como la novela de H. G. Wells".

Manuel Menéndez Menéndez es un gestor precoz. Llegó a la presidencia de Cajastur en febrero de 1995 desde la sociedad de garantía recíproca Asturgar. Tenía 35 años y destacaba por su "conocimiento del sector, la prudencia de sus consejos y el acierto de sus propuestas", recuerdan sus colaboradores. Cinco años después, se vio envuelto en la batalla política que desencadenó la aplicación de la ley de Cajas, fue apartado del cargo en lo que se conoció como decretazo del presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces. Unos meses después, una alianza entre el PSOE y el PP le devolvió la presidencia. Iniciaba una etapa de gestión enfocada a ganar recursos y a la expansión. A finales de 2008, la caja contaba con 1.901 empleados y 643 oficinas en 24 provincias.

A Manuel Menéndez le inculcaron valores como el trabajo y el esfuerzo. Nació en Ovanes, un pequeño pueblo del consejo asturiano de Salas -también nacieron allí el fundador de la Universidad de Oviedo, Fernando Valdés, y el consejero del Tribunal de Cuentas y premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales, Juan Velarde-, en el seno de una familia campesina. "Desde pequeño ha visto que en el campo todo el mundo trabaja, los niños también, en lo que pueden", relata un compañero de promoción y catedrático como él. Durante los fines de semana y el verano, volvía a casa a segar la hierba y atender el ganado. "De ahí mantiene el amor y vinculación al campo", añade uno de sus amigos.

En sus tiempos de universidad, volvía a casa los fines de semana y el verano para segar la hierba y atender el ganado

Otro compañero de vida universitaria recuerda que cuando ambos trabajaban en la tesis, el tesón de Manuel Menéndez no pasaba desapercibido ni para las personas que tenían la concesión de la cafetería de la universidad. Cuando ellos abrían el negocio, a las 7 de la mañana e incluso antes, ya estaba allí aparcado el Opel Corsa de Manuel Menéndez.

Se licenció en Economía y Administración de Empresas por la Universidad de Oviedo, se doctoró en Ciencias Económicas por la misma institución y no había cumplido los 40 años cuando ganó la cátedra de Contabilidad.

Su trayectoria encaja con la del hombre hecho a sí mismo, típico de la cultura americana, aunque sus presidencias distan mucho de limitarse al papel del chairman. "No sobrevuela los temas, se implica en ellos". Tiene las ideas claras y una capacidad de análisis que aplica a la política de alta velocidad ferroviaria o la crisis de las subprime.

Su primera responsabilidad en Asturias fue Asturgar, de ahí accedió al consejo de administración de Cajastur, la entidad surgida de la fusión del Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Oviedo con la Caja de Ahorros y Monte de Piedad Municipal de Gijón en 1946. Bajo su gestión, la caja se colocó en los puestos de cabeza del ranking por eficiencia y rentabilidad.

Menéndez es, además, un gran conocedor del sector eléctrico. Es presidente de HC Energía (la antigua Hidrocantábrico) desde 2001. Como máximo ejecutivo de las dos entidades, en 2004 defendió una alianza con la portuguesa EDP como una garantía para mantener la asturianidad de la eléctrica, en un momento en que Hidrocantábrico era el campo de batalla del sector energético (los portugueses tomaban el 95,7% de HC y Cajastur se hacía con el 5,53% de EDP).

Otro de los hitos fue vencer a Iberdrola en la privatización de la empresa del País Vasco Naturgas, principal operador gasístico del Cantábrico. Este verano, HC Energía ha creado una comercializadora con las 200 pequeñas distribuidoras que habían quedado marginadas en el nuevo sistema de suministro eléctrico frente a las grandes.

Un colega del sector energético describe a Manuel Menéndez como profesional serio y conciliador, que tiene claro hasta dónde es capaz de llegar y que para conseguir sus objetivos, propiciará acuerdos. "Es un hombre tranquilo, nunca defiende posturas extremas, es muy prudente en sus exposiciones y no suscita polémicas".

Trabajador, austero, parco y frugal. Así describen los que le conocen al hombre que pilotará la integración de Cajastur y Caja Castilla La Mancha. "Viajar con él en el coche es como estar en una oficina móvil", ilustra un colaborador. Los que le tratan desde hace años saben que Manuel Menéndez no se caracteriza por su locuacidad. "Tiene capacidad para establecer empatías en las distancias cortas, pero no dedica mucho tiempo a la vida social", comentan.

Sus dos grandes aficiones son el fútbol y el footing. La disciplina de la que hace gala en el trabajo es la que le permite escaparse un día o dos a la semana a jugar al deporte rey. E igual de concienzudo que en el despacho resulta en el terreno de juego. Su excelente condición física es envidiada entre los compañeros. No le gusta perder ni al fútbol, aunque como madridista sufre lo suyo. Hombre familiar, está casado, tiene dos hijos y es amigo de sus amigos. æpermil;stos le dicen a menudo que trabaja demasiado y él promete todos los años arreglarlo.