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Los fabricantes de bolsas de basura, en la encrucijada

Los industriales del plástico aseguran no estar de acuerdo con lo benéfico de retirar sus sacos, dicen que les dejará en una delicada situación.

La zaragozana Sphere se ha reconvertido y ya fabrica bolsas reutilizables
La zaragozana Sphere se ha reconvertido y ya fabrica bolsas reutilizables

Por si no fuera suficiente con la crisis que está cayendo, la industria española del plástico aguanta en estos meses un chaparrón extra. La retirada del 50% de bolsas de un solo uso para 2010, prevista en el Plan Nacional Integrado de Residuos (PNIR), se ha unido a la decisión de Eroski y Carrefour de eliminarlas definitivamente de sus cajas. Una iniciativa celebrada por el Gobierno y por los ambientalistas que tiene como contrapunto la delicada situación en que deja a los fabricantes. El 50% de las bolsas quiere decir también el 50% de ingresos y el 50% de trabajadores, lo que se traduce en 5.500 puestos de trabajo pendientes de un hilo en las 350 empresas que se dedican a la producción de bolsas, según Anaip, la Asociación Española de Industriales de Plásticos.

Anaip sostiene que la iniciativa de Eroski y Carrefour responde a una maniobra publicitaria ya que las sustitutas que ha elegido no son ecológicas. Desde el uno de septiembre, día en que se puso en marcha la medida, Carrefour ha distribuido gratuitamente 180.000 bolsas de rafia en el País Vasco y 600.000 unidades en Madrid. Estos sacos son ya viejos conocidos del consumidor.

Se utilizan, por ejemplo, en los almacenes Ikea, tienen la característica de ser muy resistentes y se pueden reutilizar durante años. Sin embargo se fabrican en el mercado asiático lo que termina de rematar la angustiosa situación de los fabricantes españoles.

"La rafia no es reciclable en el sistema que Ecoembalajes lleva a cabo en España, aunque sí es reutilizable. Están hechas de propileno, nailon, hilo y cera y al terminar su vida útil irán a parar a los vertederos", explica Ángela Osma, directora del departamento técnico de Anaip. Lamenta que, mientras las empresas españolas se someten a estrictos controles de calidad, estos sacos fabricados en Asia y que están en contacto con nuestros alimentos no pasan por tales análisis.

Por último Osma hace notar que las bolsas procedentes de China "no llegan a España en bicicleta" por lo que el coste en CO2 de su transporte es muy alto. Otras sustitutas a las bolsas tradicionales de polietileno son las de polipropileno (fabricadas también en Asia), las biodegradables, las de papel y las de tela.

Alguna de ellas, o una combinación de todas, tendrá que sustituir a los 13.000 millones de bolsas de un solo uso que se reparten en España al año (300 por persona), según datos de la Organización de Consumidores y Usuarios.

Greenpeace se ha sumado a las organizaciones que aplauden la decisión de Eroski y Carrefour. En su web afirma que la principal motivación de las dos empresas es la económica, "pero si una motivación económica tiene un efecto positivo sobre un problema ambiental, bienvenida sea". Recuerda también que las bolsas de plástico pueden tardar hasta 400 años en degradarse y que en sus 100 años en el mercado ya han causado graves daños en la naturaleza.

Caos en el sector

"La decisión del Gobierno ha sembrado el caos en el sector. Hay una gran inquietud tanto en la industria como entre los distribuidores" afirma Pablo Mascaraque, portavoz de la empresa Plásticos Romero que produce bolsas mono uso desde 1979, además de otros productos.

El clima de nerviosismo se eleva por la falta de plazos en el PNIR 2008-2015. La norma recoge la "disminución del 50% de las bolsas no biodegradables a partir de 2010 y su prohibición progresiva". Sin embargo no da ningún calendario. Mientras el Ministerio no se lanza a dar fechas de sustitución con porcentajes del número de sacos a reducir, los tiempos los están marcando las empresas distribuidoras. Tras la decisión de Eroski y Carrefour el sector espera atento a que se posicione el otro gigante,Mercadona. Su estrategia ante la crisis de las bolsas será vital para los fabricantes y las decisiones que habrán de tomar de cara al futuro.

Plásticos Romero no ha notado por ahora el bajón en las ventas. Sin embargo, el clima de inestabilidad en el sector y la demonización del plástico les están dando problemas a la hora de encontrar financiación para sustituir las máquinas antiguas por las que fabrican las nuevas bolsas. "Si dejo de obtener préstamos el desarrollo de mi empresa y de la industria en general se paralizará. También notamos que todos los clientes nos llaman preguntando por nuevas soluciones porque hay una gran desinformación y vendemos más productos biodegradables".

El caos en el sector ya se ha llevado por delante algunas pequeñas empresas que no han tenido capacidad de reacción tras la llegada de la doble crisis. Otras, como la zaragozana Sphere Group, comenzaron a reinventarse hace un par de años. Desde los 70 fabrican bolsas mono uso pero en 2006 comenzaron a trabajar las biodegradables de fécula de patata, una de las candidatas a sustituir a la tradicional mono uso de polietileno. Pero las bolsas biodegradables son entre un 6% y un 400% más caras que las tradicionales (depende del tipo de saco y de la combinación de materiales) y no todos los distribuidores quieren o pueden asumir ese coste. "Dentro de la industria estamos de acuerdo en que las bolsas de usar y tirar tienen que tender a desaparecer pero no lo harán del todo porque muchas pequeñas empresas no pueden permitírselo", opina PabloMascaraque.

"Me gustaría que el 100% de mi producción fuera biodegradable pero la crisis ha establecido otras prioridades", afirma Alfonso Biel, director general de Sphere. Para rizar el rizo, en la industria han aparecido bolsas pirata. La compañía que dirige Biel ya ha denunciado a dos empresas que habían colocado en el mercado sacos no biodegradables como si lo fueran. "El Gobierno no ha hecho los deberes y hay tal desinformación entre los consumidores y los distribuidores que este tipo de actitudes pueden proliferar sin problemas".

Solución ecológica y española

La industria del plástico ha propuesto su propia solución ante la amenaza de que las sustitutas a las bolsas tradicionales se encuentren en Asia. Es ecológica y made in Spain. Se trata de sacos de polietileno, el mismo material que las mono uso, pero reutilizables y reciclables.

Las empresas de Anaip, la Asociación Española de Industriales de Plásticos, comenzaron hace más de un año a investigar la bolsa perfecta. El resultado ha sido un saco resistente, pero con la cantidad de polietileno acotada para que no utilice más material del necesario, ya que procede del petróleo. Su aspecto es similar a las antiguas pero son más grandes para que se utilicen en menor número. Y son más gruesas, para que se puedan usar al menos 15 veces. También está acotado el tipo de tintas utilizadas, el consumo de electricidad y el del agua. Si el 1 de septiembre Eroski y Carrefour lanzaron su medida, días más tarde Anaip contraatacó certificando sus nuevos sacos en Aenor (la Asociación Española de Estándares y Certificación). Se podrán reconocer porque en cada uno vendrá el número de certificación (UNE 53492) y al lado indicará que es reutilizable y reciclable.

"Las bolsas de polietileno siempre han sido reciclables en el cubo amarillo pero el consumidor nunca lo ha sabido" por ello expresa su descontento Angela Osma, de Anaip. Ecoembalajes, la empresa que gestiona el reciclado de los envases, recibe al año 16.000 euros de las distribuidoras para que se ocupe de gestionarlas.

Ruanda ya las ha prohibido

Es sorprendente saber que países como Ruanda ya han prohibido los sacos plásticos. Las bolsas volaban durante kilómetros y les arruinaban los cultivos y por eso hoy cualquier tipo de bolsa está proscrito. Su persecución llega a tal punto que es común que a los turistas les abran la maleta en el aeropuerto y les saquen todas las bolsas que llevan consigo. Una de las características de la terminal de Kigali, la capital del país, es que tiene habitaciones enteras llenas de plástico requisado en la aduana. La guerra contra estos sacos comenzó en abril de 2007 en Leaf Rapids, un pueblo minero de Canadá, donde su alcalde ordenó dejar de distribuir bolsas de un solo uso bajo pena de multa de hasta mil dólares. También en la ciudad norteamericana de San Francisco se planea prohibir el uso porque además de no ser biodegradables, ensucian las calles y ahogan la vida animal de la zona. China, siguiendo los pasos de Irlanda, Ruanda y Bangladesh, prohibió las bolsas ultra finas en junio de 2008. Otros países que han tomado medidas al respecto similares a las que se han tomado en España están India, Francia, Taiwan, Kenia y Dinamarca.

No se sabe si la tendencia mundial será llegar a prohibirlas definitivamente. Por ahora, en la normativa comunitaria de la Unión Europea no hay menciones específicas a una futura prohibición. Tan sólo la reducción del uso de bolsas y su reutilización están contenidas en los principios generales de la gestión de residuos 2011 llegará a Europa y a Estados Unidos en su completamente eléctrica, la más limpia.