La abogacía de negocios busca mercado en el outsourcing de las corporaciones
La abogacía de negocios tiene ante sí el reto de seguir creciendo en un mercado sin grandes operaciones financieras. Los futuros modelos de negocio pasarán por fórmulas como impulsar el outsourcing de los departamentos legales internos de las empresas, la alta especialización en pequeños nichos o la apertura del capital social de las firmas a socios no profesionales. Así lo explicó ayer en los Desayunos Esade Ricardo Gómez-Barreda, socio director de Garrigues.
Un sector que en épocas de oscuridad económica mantiene crecimientos no tiene razones para cambiar en un futuro próximo su modelo de negocio. ¿ O tal vez sí? Con unas cuantas pinceladas claras y sistemáticas, Ricardo Gómez-Barreda, socio director del bufete Garrigues, dibujó ayer un cuadro de los que, a su juicio, deberán ser los motores de éxito de la abogacía de negocios para los próximos años. Un escenario poscrisis en el que no se contará necesariamente con la seguridad de las grandes operaciones financieras del pasado-" yo, personalmente, no creo que volvamos a verlas"- y en el que cada firma tendrá que buscar el modelo que mejor se ajuste a su estrategia y sus recursos. Así lo explicó ayer durante los desayunos que organiza la escuela de negocios Esade en Madrid, con el patrocinio de Criteria Caixa Corp y la colaboración de CincoDías.
"Los grandes despachos españoles hemos sabido adaptarnos a lo que está ocurriendo y mantener buenos niveles de facturación en la crisis. En otros países esto no ha sido así, quizá precisamente por depender excesivamente de las grandes operaciones", señaló en su intervención tras señalar que el sector creció en España un 11% en 2008.
¿Cuáles serán los mimbres de ese futuro? Gómez-Barreda analizó distintos modelos, entre los que destacó la oportunidad de asumir la labor de los departamentos legales internos de las empresas. "Yo me pregunto por qué no hay todavía en España firmas especializadas que digan a las empresas: 'te ofrezco ocuparme de todas las declaraciones tributarias de tu compañía' o de todas tus demandas por daños. Se trata de procesos en masa con características predefinibles y codificables que se pueden gestionar eficazmente a gran escala", argumentó.
"Los bufetes españoles hemos sabido adaptarnos a la crisis"
Más financiación
La falta de financiación suficiente para llevar a cabo éste u otros procesos es, a su juicio, uno de los puntos flacos del sector. "Los socios de los bufetes en España no actuamos como propietarios, sino como usufructuarios y, por tanto, no hay una cultura de inversión". Gómez-Barreda apunto a la posibilidad de que en el futuro se abra el capital social de las firmas a socios no profesionales. Como ejemplo, mencionó el caso del bufete australiano Slater & Gordon, que decidió salir a Bolsa en 2007. "En el mercado español esto es todavía anatema. En general, no se entiende que inversores que no son abogados puedan tener participación en las firmas legales", advirtió. También recordó que Reino Unido ha aprobado una ley que permitirá a terceros la entrada en el capital de las firmas. "En España, con la Ley de Profesionales, teóricamente es algo que podría ocurrir".
Otra de las grandes oportunidades del futuro será la especialización en determinados nichos de negocio donde existirá una fuerte competitividad, así como el uso de los servicios de abogados en el extranjero. Una práctica que ya existe en otros mercados legales, como el estadounidense, donde el 20% de las declaraciones tributarias de las compañías, por ejemplo, se gestionan fuera de las fronteras a través de abogados de otras nacionalidades.
Cuando el cliente marca el paso a las minutas
Las grandes firmas españolas especializadas en derecho empresarial han sabido afrontar la crisis con buenos resultados, pese a tener que asumir honorarios más austeros por parte de sus clientes. Así, los bufetes han tenido que adoptar fórmulas de contratación con descuentos prefijados, bien en forma de honorarios cerrados por operación, bien a través de honorarios de éxito. "Comenzamos a usar estas fórmulas a finales de 2008 y es lo lógico en estas circunstancias. Las empresas han visto el panorama de los costes jurídicos y han querido apretar el cinturón", explicó Ricardo Gómez-Barreda. Como consecuencia de los cambios del entorno económico, se ha modificado la cesta de los servicios de las firmas. "Los grandes bufetes hemos mantenido o mejorado la facturación a través de los departamentos anticíclicos y con la reducción de las inversiones en nuevas oficinas". Según el socio director de Garrigues, la salud del sector es razonable. "Entre las diez primeras firmas europeas hay tres españolas, lo cual es mérito nuestro y demérito de ellos, si tenemos en cuenta el peso relativo que tiene la economía española", recordó. ¿El futuro? "Probablemente en el mercado global habrá una élite de despachos británicos. A continuación se situarán el resto de las grandes firmas, a nivel regional o global, que es donde deben estar las españolas. Y después estarán los despachos de nicho, que serán exitosos si logran especializarse al máximo". Gómez-Barreda se muestra muy realista con el proceso de internacionalización de la industria legal española. "Se habla mucho de internacionalización y es cierto que le damos importancia, pero más del 90% del trabajo jurídico sigue siendo nacional".
Las cifras
5.434 millones es la cifra de volumen del sector, según la Encuesta Anual de Servicios (EAS).2.000 millones corresponden a operaciones de derecho empresarial.160 mil euros es la facturación media por letrado en la abogacía de negocios.