Economía

El 14% de las subvenciones a I+D+i aún se destina a gasto no competitivo

El Ejecutivo ha recortado un 25% las subvenciones directas a la I+D+i en los Presupuestos, pero sigue manteniendo ayudas a proyectos no competitivos. De los 1.652 millones que destinará en 2010, al menos 222 son para entidades que no compiten por la asignación de fondos.

Los proyectos competitivos tienen garantizada la financiación". Con esta frase, la ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, quiso subrayar durante la presentación de los presupuestos de su departamento el cambio de tendencia a la hora de financiar las actividades de I+D+i: menos subvenciones y más préstamos a empresas. Un viraje que se corrobora en las cuentas, que muestran un recorte de 542 millones en subvenciones (un 25% menos) y una subida de 226 millones en créditos (un 4% más).

Sin embargo, un análisis más detallado de los Presupuestos revela que aún quedan dentro del capítulo VII, dedicado a transferencias de capital (aquellas que se destinan a financiar actuaciones competitivas mediante subvenciones) partidas que no responden a este perfil. Por proyecto competitivo se entiende aquel en el que el investigador o la empresa compite por una asignación de fondos.

A las transferencias de capital se van a destinar 1.652 millones de euros en 2010, de los que 1.189 corresponden al Ministerio de Ciencia e Innovación, 290,3 al Ministerio de Industria y los restantes 170,3 millones se reparten entre los organismos autónomos y otros Ministerios.

De los 1.652 millones de euros, al menos 222, según los cálculos realizados por este diario, se van a dedicar a gasto no competitivo, lo que supone el 14% del total de las subvenciones incluidas en los presupuestos. De esta cantidad, 140 corresponden al ministerio de Ciencia e Innovación y el resto a Industria.

Se trata de partidas que se destinan a ayudas directas a fundaciones y consorcios científicos, renovación de infraestructuras, financiación de la participación en organismos internacionales o a cubrir costes financieros de determinadas entidades. Estas subvenciones, según los expertos, deberían estar incluidas en la partida de gasto y no en la de transferencias de capital.

Entre los fondos asignados al Ministerio de Ciencia e Innovación destacan los 1,6 millones para cumplir con las inversiones pactadas en el Estatuto de Cataluña, los 41,3 millones que se reservan para cubrir los costes de financiación del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industria (CDTI) o los 16 millones que se otorgan a la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (Fecyt). Pero el gran grueso de esas subvenciones (50 millones) se destina a financiar la construcción y el equipamiento de grandes infraestructuras tecnológicas.

Algo similar ocurre en el Ministerio de Industria, al que se destinan más de 15 millones de euros para financiar a tres fundaciones a través de la Secretaría General de Energía o los 7,1 millones que recibe el Instituto Nacional de Tecnología de las Comunicaciones. La mayor parte de las subvenciones de Industria se las lleva la entidad pública Red.es, con 45,6 millones, que además tiene asignados créditos por valor de 188,6 millones.

Las consultoras alertan sobre el escaso uso del crédito

Los expertos coinciden en elogiar el cambio experimentado por el Ejecutivo de primar los préstamos sobre las subvenciones, aunque discrepan respecto a los efectos que pueda tener en el sistema de ciencia e innovación.

Juan Mulet, director general de la Fundación Cotec, afirma que es un presupuesto muy bueno. "Establece prioridades y arriesga donde tiene que arriesgar para evitar que las empresas se queden fuera", señala. A su juicio, es un acierto que se haya mantenido el gasto competitivo a través de la renovación de los programas Cenit o Torres Quevedo, así como de todas las convocatorias incluidas en el Plan Nacional de I+D+i.

Isabel Navarro, directora de Innovación de la consultora Alma Consulting, especializada en I+D+i, destaca que la mayor concesión de préstamos, en detrimento de las subvenciones, sirve también para enjugar las cuentas públicas, ya que al estar incluidos en el capítulo ocho de los presupuestos (activos financieros) no computan como déficit.

Navarro también alerta sobre el escaso uso que pueden hacer las empresas de las líneas de crédito. "No existe una cultura empresarial clara sobre el crédito. Las compañías están acostumbradas a recibir ayudas a fondo perdido y no son muy receptivas a recibir créditos por las dificultades que les supone devolverlos", señala.

Por ello prevé que no se utilicen los préstamos que se incluyan en la ley de Economía Sostenible, aún por decidir, y que la mayoría de empresas opte por las partidas asignadas a la I+D+i en el Fondo Estatal de Inversión Local, dotado con 5.000 millones, ya que se distribuirán a través de ayudas directas no reembolsables.