Energía

El único proyecto nuclear europeo, al borde del fracaso

El reactor de Finlandia costará casi el doble de lo previsto: 5.300 millones

El único proyecto de los últimos 30 años para la construcción de una central nuclear en Europa, el de la planta de Olkiluoto en Finlandia, corre serio peligro de fracasar. El conflicto abierto entre el fabricante del reactor, el coloso francés Areva, y su promotor, el grupo energético finlandés TVO, se recrudece. Ambos se enfrentan desde hace meses a un arbitraje internacional en París, que podría durar años, en el que se reclaman fuertes indemnizaciones (TVO exige a Areva mil millones y ésta al grupo finés, 2.400 millones) por los retrasos en la construcción de la central y el encarecimiento del proyecto, cuyos costes se han casi duplicado.

La construcción de la central nuclear de Finlandia (un nuevo reactor EPR de tercera generación), que el parlamento de ese país autorizó con el 51% de los votos, tenía previsto iniciar su explotación comercial a mediados de este año. Sin embargo, la construcción del reactor por parte de Areva (asociada con Siemens en este proyecto), arrastra tal demora, que no se prevé su puesta en marcha, al menos, hasta 2012.

Como consecuencia de estos retrasos el presupuesto inicial se ha disparado: el contrato firmado en diciembre de 2003 preveía un precio cerrado de construcción de 3.000 millones, una cifra que muchos consideraron política por parte de Areva, pues se trataba de un proyecto piloto de la nueva familia de reactores que le serviría para promocionarlo en el resto del mundo. De momento, el sobrecoste es de 2.300 millones, lo que se ha traducido en pérdidas extraordinarias para Areva por esa misma cantidad.

Precisamente, el grupo público galo se ha visto obligado a realizar este mes provisiones añadidas de 550 millones de euros con cargo a las cuentas del primer semestre del año. Por este motivo, el resultado operativo de Areva ha caído hasta 16 millones de euros, frente a los 539 millones que obtuvo en el mismo periodo del año pasado. Además, el Estado francés, propietario de casi el 100% de la compañía, quiere realizar una ampliación del capital de Areva para dar entrada a un socio privado que compre el 15%. Probablemente, según fuentes francesas, a un fondo soberano árabe.

Mientras tanto, las partes endurecen sus posiciones. La presidenta de Areva, Anne Lauvergeon acusa a su cliente de haber provocado los retrasos, por no haberle entregado "los documentos" (permisos del regulador) en el plazo previsto en el contrato. Según sus palabras, recogidas por el diario Les Echos el 1 de septiembre, "TVO ha tardado 11 meses en validar estos documentos, frente a los dos meses previstos". Algo que, en su opinión, "es un comportamiento que no se corresponde con las prácticas habituales en la construcción de centrales llave en mano y ha ocasionado los retrasos y los costes extraordinarios".

Este mismo mes, Lauvergeon ha amenazado por primera vez, con suspender la construcción y no ir más allá de la obra civil, según declaraciones públicas. El proyecto ha entrado en una nueva fase: la del montaje de la cúpula del rector, que se instaló hace unos días

Por su parte, el jueves pasado, el vicepresidente de TVO, Timo Rajala, y presidente del primer accionista del grupo, la papelera PVO, contraatacaba en el citado diario galo acusando a Areva de los retrasos. Según dijo, el grupo francés "no había realizado los planes de ingeniería del reactor cuando firmó su venta" lo que ha provocado los tres años de retraso en la construcción. "No tenemos relaciones normales con Areva", dijo, tras acusar a Laubergeon de "tener más capacidad para hablar que para escuchar".

Areva amenaza con paralizar la construcción

La energética finlandesa TVO (Teollisuuden Voima Oy) está participada en un 60% por PVO, un grupo papelero que pretendía, junto con municipios integrados en la sociedad, obtener una energía más barata, al promover directamente la construcción del reactor nuclear de Olkiluoto.

Por su parte, el EPR de Areva, estaba llamado a convertirse, con la experiencia finlandesa, en el reactor estrella de la nueva era nuclear. En el primer caso, los retrasos y sobrecostes, que se trasladarán al precio de la energía, ponen ya en cuestión la competitividad de la planta para las papeleras accionistas, que se consideran chivos expiatorios de Areva. En el caso del EPR, el conflicto con TVO se ve como un grave antecedente para el éxito de su promoción. Areva amenaza con paralizar el proyecto.

El mito búlgaro

Aunque hay quien afirma que en Bulgaria hay dos nucleares en construcción, los datos de organismos como la IAEA, indican que no se trata de instalaciones de nueva promoción, sino cuya construcción está parada desde hace años. Como Lemóniz o Valdecaballeros en España.