Rafael Cámara

"Tenemos que conseguir una ley de auditoría incuestionable"

Los auditores españoles están a punto de lograr una de sus reivindicaciones más persistentes. La nueva ley de auditoría, aún en anteproyecto, recoge la petición de que la responsabilidad del auditor sea proporcional al daño causado y no ilimitada como hasta ahora.

"Tenemos que conseguir una ley de auditoría incuestionable"
"Tenemos que conseguir una ley de auditoría incuestionable"

El pasado ejercicio, es decir, a cierre del pasado mes de junio, los auditores españoles firmaron 70.000 informes, de los que 20.000 fueron auditorías voluntarias. Se trata de un dato significativo, en opinión del presidente del Instituto de Censores Jurados de Cuentas de España (ICJCE), Rafael Cámara. "Las empresas requieren nuestros servicios de manera voluntaria porque nos ven como una forma de reforzar la confianza en el mercado. Hay que tener en cuenta precisamente que la actual crisis ha tenido mucho que ver con la falta de confianza y en estos momentos la firma de un auditor la genera". Cámara asegura que ese incremento de la dedicación profesional exige al colectivo de los auditores "una labor extenuante de puesta al día de los problemas, de las nuevas reglas y de entender perfectamente la complejidad de la crisis".

¿Le es más difícil al auditor hacer su trabajo en épocas de crisis o de bonanza?

No se trata de dificultad. Nuestros pronunciamientos son neutros con crisis o sin ella. Lo que ocurre es que los resultados financieros de las empresas son peores.

¿Cómo ha afectado la nueva contabilidad a las empresas en medio de la actual situación económica? ¿Está acarreando muchos problemas?

Mentiría si dijera que la nueva contabilidad les ha llegado en el mejor momento a las empresas. No facilita las cosas, pero desde luego lo que sí hemos hecho los auditores es asumir la responsabilidad y hemos hecho un esfuerzo extenuante en materia de formación. Hemos multiplicado por tres los cursos para alcanzar las 5.000 horas de formación. Eso sumado a las que cada firma de auditoría ha dado a sus propios clientes. Hemos hecho un gran esfuerzo, porque lo que no podíamos hacer era dejar caer en barrena a quienes tenían que hacer ese esfuerzo de adaptación.

¿Cuál es el estado de la profesión? ¿Qué queda pendiente una vez que consigan la entrada en vigor de una nueva ley de auditoría?

En estos momentos nos encontramos en un estado de serenidad. La serenidad que permite mantener el equilibrio con una situación económica muy exigente con los auditores en general y con todas las compañías y ante la expectativa de poder culminar tras muchos años una reforma legislativa que es de una importancia decisiva, así que por lo tanto estamos serenos que es lo que requiere la situación económica y la de la profesión.

¿Qué le ha parecido al colectivo de auditores el borrador de anteproyecto?

Ahí hemos tenido que hacer un ejercicio de responsabilidad todos. El contenido que hemos conocido en trámite de información pública del borrador supone un avance en alguna materia de forma clara, como es en el caso de responsabilidad, que es una adaptación a la normativa europea y a los requerimientos de la UE. También supone un avance en materia de transparencia de las firmas de auditoría. Es un paso sobre todo para salvar el espacio de armonización que existía entre la legislación española y europea que estaba sin adaptar o sin modernizar desde hace prácticamente 20 años. Pero hay algunas cuestiones que requieren todavía de estudio. Especialmente en el capítulo de independencia. Ahí tenemos que trabajar para acercar los requerimientos de la UE con la norma.

¿Qué cambios deberían introducirse en el anteproyecto?

Pues que la ley tiene que ser inequívocamente clara. La claridad en el entendimiento de lo que establecen las reglas de independencia son lo que te permiten garantizar el cumplimiento estricto de los requisitos de independencia de la Unión Europea. Y el texto en este momento sigue siendo un poquito complejo. Y si algo hemos aprendido en esta crisis financiera y económica es que la información y la regulación tiene que ser clara y por lo tanto tiene que estar sometida a altas dosis de seguridad. De todas formas estamos seguros de que en los próximos trámites se van a limar algunas cuestiones y vamos a analizar con mucho interés algunos aspectos técnicos.

Alegaciones conjuntas a la norma

¿Qué alegaciones han presentado los auditores de cuentas al anteproyecto de ley de auditoría?

Las alegaciones son muy técnicas, pero son muchas y hay que estudiarlas y trabajar sobre ellas. El texto es un tanto complejo de entender y estamos pidiendo fundamentalmente claridad. Se trata de ayudar y colaborar en que la aplicación sea segura porque la dificultad sería que no todo el mundo entendiera lo mismo al aplicar la ley.

¿Las alegaciones se han presentado conjuntamente por las tres corporaciones sectoriales?

Sí, hemos enviado el mismo documento. Eso es el fruto de la colaboración y la decisión de dar un paso al frente y relacionarnos de forma normal con nuestro regulador, que es lo mejor para todos los miembros de la profesión, independientemente de en qué corporación se esté.

¿Estas buenas relaciones entre las corporaciones podrían acabar en una integración?

Yo puedo hablar de lo que ocurre ahora. Y nuestra prioridad es fundamentalmente la auditoríade cuentas. Los compañeros pueden optar a estar en la corporación que quieran y decidir en base a los servicios que les ofrezcan en momentos en los que es muy difícil entender lo que está ocurriendo con los requerimientos de los reguladores, de las empresas, porque el momento económico es extraordinariamente difícil. Esa es nuestra prioridad.

¿Cree que es bueno que existan tres corporaciones para una única profesión?

Lo mejor es trabajar en común y resolver cuestiones que, sinceramente, antes nos distraían del objetivo fundamental y eso, afortunadamente, ha desaparecido. Y ese es el avance más importante que podíamos ofrecer como corporaciones a nuestros miembros.