Elecciones

El paro ensombrece la recuperación alemana

Impuestos y nucleares centran las elecciones del domingo

Este domingo culmina en Alemania la legislatura más extraña desde la caída del Muro de Berlín. Los ajustadísimos resultados de hace cuatro años llevaron a una coalición contranatura entre los dos grandes partidos, el democristiano CDU y el socialdemócrata SPD. Y ello, en medio de la mayor crisis económica sufrida por el país desde tiempos del nazismo. Pero la propia recesión ha actuado de pegamento en el improbable pacto, culminado con el éxito de unas cifras de paro que apenas han aumentado durante el vendaval.

A partir del lunes las cosas cambiarán: la correlación de fuerzas es hoy más favorable a la CDU de la canciller Angela Merkel, gran candidata a renovar el cargo con un programa sin grandes novedades. Instados por su partido hermano de Baviera, el CSU, los democristianos se han comprometido a recortar en dos puntos el tipo mínimo del IRPF, hasta el 12%, y a elevar el umbral a partir del cual se aplica el tipo máximo general del 42% (existe uno superior para grandes fortunas) desde los 50.000 hasta los 60.000 euros. Merkel también promete eliminar un 25% de las trabas burocráticas que sufren las empresas, una vieja reclamación en un país donde la burocracia del pago de impuestos les cuesta a las firmas 20 millones de euros al año.

Al contrario que sus aún socios de la CDU, los socialdemócratas de Frank Steinmeier han apostado fuerte en el ámbito programático, resumido en su Plan Alemania. Un documento con el objetivo clave de crear cuatro millones de puestos de trabajo y alcanzar el pleno empleo en 2020. La mitad de ellos se situarían en la industria y, en concreto, en el marco de las energías renovables y nuevas tecnologías. Stenimeier habla de Alemania como el futuro Silicon Valley de la industria respetuosa con el medio ambiente.

Lo más duro de la crisis

El ambicioso plan choca con la cruda realidad del ciclo económico: aunque Alemania salió de la recesión en el segundo trimestre de este año sin castigo en el empleo, la OCDE cree que su tasa de paro se situará a finales del año que viene 4,2 puntos por encima del actual 8,3%: hasta 1.762.000 parados más, que, al margen del impacto social, tensarán aún más las cuentas públicas. Tras los arduos esfuerzos para volver a cumplir el Plan de Estabilidad en la primera mitad de la década, Alemania se enfrenta a previsiones de déficit del 6% para el año que viene. Las políticas para afrontar la que será la parte más dura de la crisis (incluso después de abandonar crecimientos negativos) dependerán, en buena medida, de las alianzas, en las que el FDP parte en posición de ventaja. Los liberales llevan en su programa un recorte de impuestos más ambicioso que la CDU, que limitaría los tramos del IRPF a tres: 10%, 25% y 35%. Según sus cálculos, la factura fiscal de la reforma sería de 35.000 millones de euros, aunque sugieren que se compensaría en parte con afloramiento de economía sumergida.

Sea como fuere, cuatro años de gobierno de la gran coalición han difuminado las diferencias en materia económica entre los dos grandes partidos. Quizá el gran punto de discordia sea hoy la energía: mientras el SPD promete mantener la legislación por la que se suprimirán todas las centrales nucleares antes de 2020, la CDU apuesta por retirar dicha norma.

CDU-FDP, la coalición más probable

Ya entrada la última semana de campaña, las encuestas aseguran una victoria clara para la CDU, con alrededor del 37% de los votos, pero insuficiente para gobernar en solitario. La gran baza del partido de Merkel es el FDP: los liberales, que, según las encuestas, obtendrán el 14% de los votos, rechazaron este fin de semana la posibilidad de pactar con Los Verdes y los socialdemócratas, lo que deja la vía expedita al acuerdo con al actual canciller.

En cuanto a sus actuales socios de Gobierno, el SPD, que obtendría un 25% de los sufragios, también ha descartado coaligarse con La Izquierda, el partido creado por disidentes socialdemócratas como Oskar Lafontaine y ex comunistas del Este. Por su parte, Los Verdes se han comprometido a no entrar en un gobierno con los liberales del FDP. En resumidas cuentas: si todos cumplen con su palabra, sólo quedan dos posibles mayorías suficientes para gobernar. La que agrupe a democristianos y liberales sigue siendo la más probable, aunque estos últimos, muy habituados a participar en el Gobierno, hayan puesto como condición un ambicioso recorte fiscal. Vista la complejidad del puzzle de siglas, no puede descartarse la otra posibilidad: una prórroga de la gran coalición entre la CDU y los socialdemócratas de Steinmeier.

La cifra

50% es el aumento de la tasa de paro prevista en Alemania desde el 8,3% actual hasta el 12,5% de finales del año que viene, según la OCDE.