Entrevista

Obama dice que logrará aprobar la reforma sanitaria y que no se "echa atrás" con la inmigración

El presidente de EE UU, Barack Obama, aseguró hoy que logrará la reforma del sistema sanitario pese a la oposición republicana y que no se está "echando atrás" en su promesa de impulsar la reforma sobre inmigración.

En entrevista con el programa "Al Punto" de la cadena Univisión, una de cinco transmitidas hoy en programas dominicales, Obama defendió enérgicamente su propuesta para la cobertura médica universal y reiteró su compromiso de reformar el sistema de inmigración en Estados Unidos.

Al describirse como una persona "realista", Obama dijo que tanto la reforma sanitaria como la de inmigración son tareas muy difíciles que, sin embargo, "se pueden lograr".

"A mí me gustaría mucho resolver nuestro problema de inmigración y no puedo resolver todos los problemas de golpe... el...problema de inmigración es un juego de problemas y... salen a relucir una gama de asuntos a través de este asunto de inmigración", manifestó el mandatario.

Según Obama, el mayor desafío en el tema migratorio no es un cronograma estricto sobre su debate en el Congreso sino "que se apruebe este proyecto de ley".

"Yo dije que esto va a ser una lucha bastante difícil; queremos cerciorarnos de que estamos trabajando lo más arduamente posible y no me estoy echando hacia atrás, en lo absoluto, en lograr eso", enfatizó.

Obama nuevamente dejó en claro que los inmigrantes indocumentados quedarán excluidos del futuro sistema sanitario, que habrá mecanismos para verificar que sólo los residentes legales tendrán acceso a un programa de "intercambio" en el que, mediante subsidios federales, éstos puedan comprar un seguro médico.

Durante su reciente discurso ante el Congreso, el legislador republicano Joe Wilson le gritó a Obama "Usted miente!", cuando el presidente estadounidense acababa de afirmar que los indocumentados quedarían excluidos.

Preguntado sobre si los indocumentados podrían siquiera comprar seguros particulares de su propio bolsillo, el mandatario estadounidense dijo que eso "es entre ellos y la compañía aseguradora privada, no lo podrán hacer a través de un intercambio".

Se calcula que cuatro millones de niños nacidos en EE UU tienen al menos el padre o madre indocumentado pero, según manifestó Obama, estos niños, por ser ciudadanos, tendrán cobertura.

"Vamos a cerciorarnos de que esos niños tengan cobertura", como ya la tienen bajo el programa federal de asistencia médica para niños pobres, indicó.

A juicio de Obama, el problema de la inmigración tiene que resolverse pero es un debate separado al de la reforma de sanitaria, un tema que EEUU ha intentado abordar "durante 40 años".

Tal como lo ha hecho en otras ocasiones, el mandatario estadounidense también defendió la llamada "opción pública" que permitiría que el Gobierno ofrezca un plan de seguro médico que compita con los de las aseguradoras privadas, si bien es tan "sólo un elemento" del ambicioso proyecto de reforma integral.

En ese sentido, Obama consideró que la opción pública no está muerta "en absoluto", pero que el objetivo de esta reforma es reducir los exorbitantes costos de la sanidad, ampliar las opciones para los estadounidenses y mejorar la calidad de la cobertura médica.

La reforma que salga del Congreso no deberá contribuir al déficit pero sí deberá prohibir que las aseguradoras nieguen cobertura por "padecimientos pre-existentes", dijo.

Por otra parte, Obama descartó que las críticas en contra de sus políticas tengan un cariz racial -como aseguran el ex presidente Jimmy Carter y otros expertos-, y que más bien proviene de la desconfianza de algunos sectores hacia el Gobierno y la resistencia a grandes cambios.

"Yo creo que en sí tiene más que ver con el hecho de que hay algunas personas que piensan que el gobierno no puede hacer nada bien hecho. Hay algunas personas que cínicamente quieren derrotarme políticamente. No hay nada nuevo sobre esto", observó.

Otros presidentes afrontaron luchas similares, apuntó, al citar el ejemplo del presidente Franklin Delano Roosevelt cuando echó a andar el programa de Seguro Social, y el del presidente Lyndon Johnson, con el programa de "Medicare" para ancianos y jubilados.

A Obama le preocupa mucho "cuánto veneno y disgusto se ha expresado" en este debate pero instó a los estadounidenses a que mantengan la calma y la cortesía pese a la acritud que ha generado la reforma.