Informe

El auditor de Babcock ve peligrar la continuidad del grupo industrial

El auditor de Babcock Power España (BPE) ve en peligro el futuro de la empresa, que cerró 2008 con 28,5 millones de pérdidas. La matriz austriaca, A-Tec Industries, tuvo que inyectar 27,5 millones en junio para evitar su disolución.

El futuro de Babcock Power España (BPE), la antigua Babcock Wilcox, sigue en entredicho. Su continuidad "dependerá de su capacidad para generar beneficios de explotación futuros en cuantía suficiente, así como del mantenimiento del apoyo financiero" de su matriz, el grupo austríaco A-Tec Industries. Así lo hacen constar los auditores de Alfa Solutions en el informe que acompaña a las cuentas del grupo correspondientes a 2008, aprobadas el pasado mes de junio.

La antigua empresa pública cerró el ejercicio pasado con unas pérdidas de 28,5 millones de euros, tras facturar 68,6 millones (el 94% de ellos en el mercado exterior), muy lejos de lo 110,1 millones que logró a lo largo de 2007.

Los negocios de equipamientos industriales y de válvulas sustentaron la actividad del fabricante de bienes de equipo, al aportar el 43% y el 38% de los ingresos, respectivamente. El negocio relacionado con las actividades de energía y medioambiente aportó el 17,5% restante. El efectivo y los activos líquidos que la compañía tenía disponibles era de 2,2 millones.

En la práctica, BPE cerró 2008 en situación de disolución ya que, con unas pérdidas continuadas de explotación, su patrimonio se redujo de tal manera que quedó por debajo de la mitad del capital social, situándose en los 21,3 millones de euros negativos.

Condonación de créditos

Esto obligó el pasado 3 de junio a la matriz a inyectar fondos por valor de 27,5 millones de euros para evitar la quiebra. En concreto, el grupo austriaco condonó créditos (vencidos y exigibles) a BPE por valor de seis millones de euros, que destinó a compensar pérdidas. Asimismo, novó préstamos por otros 21,5 millones, convirtiéndolos en préstamos participativos.

Los responsables de Babcock achacan las pérdidas continuas que sufre la empresa a una cartera de pedidos que consideran que es "insuficiente" y al exceso de costes de estructura. Sólo los gastos de personal ascendieron a 24,2 millones de euros el año pasado, con 18,5 millones en sueldos y los restantes 5,7 millones en cargas sociales. Según el informe de gestión, los cuatro integrantes del consejo de administración no cobraron por su actividad. El documento no detalla la retribución de los miembros de la alta dirección, al considerar que no procede dado que no pueden tomar decisiones relevantes sin la autorización del consejo.

Al cierre de 2008, la empresa contaba con 400 trabajadores, 96 de ellos en puestos directivos. BPE aprobó un ERE para 112 personas hasta 2011 y que ya le ha supuesto gastos excepcionales de 30,3 millones, parcialmente compensados con 24,2 millones facilitados por la SEPI para atender el ajuste.

En cualquier caso, los directivos insisten en que el compromiso de apoyo manifestado por A-Tec Industries y el plan de negocio que ya está en marcha les hacen pensar que la sociedad "dispondrá de recursos suficientes para hacer frente a sus compromisos futuros".

Incertidumbre tras la anulación del ERE aprobado en 2004

Una de las incertidumbres que pesa sobre el futuro de Babcock son las consecuencias que pueda tener la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid del pasado mes de marzo que declaró nulo el expediente de regulación de empleo (ERE) que afectó a 258 trabajadores (247 de la fábrica vizcaína de Galindo y 11 del centro en Madrid).

"La sociedad está llevando a cabo los trámites necesarios para recurrir la sentencia, estimando que esta decisión no debiera afectar en el futuro a la compañía, si bien se desconoce el efecto que sobre el patrimonio y los negocios de la misma podría tener en caso de hacerse firme", admiten los responsables de Babcock en su informe.