El futuro del automóvil

España descarta ayudas a Opel hasta que Magna explique el plan industrial

España, en la reunión que hubo ayer en Berlín para hablar de la financiación de la nueva Opel, se opuso a negociar ningún tipo de ayuda hasta que no se detalle el plan industrial que Magna y Sberbank han diseñado para el negocio europeo de General Motors.

La reunión entre los países europeos con plantas de Opel celebrada ayer en Berlín no logró arrojar nueva luz sobre la operación de venta a Magna y llevó al ministro español de Industria, Miguel Sebastián, a decir: "Cuanto más conocemos la opción de Magna, menos nos gusta".

El encuentro, en el que también participaron representantes de la Comisión Europea, había sido convocado por Alemania para pedir cooperación en el paquete de créditos y avales de 4.500 millones a los que se ha comprometido Berlín para salvar Opel.

Antes de entrar en la reunión, en la que sólo se acordó que Berlín pedirá a Magna que precise su plan financiero y de viabilidad, Miguel Sebastián criticó la política de información sobre una venta anunciada por sorpresa en vísperas de las elecciones alemanas y que causó malestar en diversas capitales.

"Falta ahora mismo información por parte de Magna. Ha habido una decisión que nos ha parecido sorprendente, porque General Motors nunca vio la opción de Magna como la mejor", dijo Sebastián.

Subrayó que el Gobierno español y el aragonés todavía no conocen "los detalles del acuerdo ni la opción industrial de Magna". Las críticas se dirigieron también indirectamente contra el gobierno de Angela Merkel, pues la reunión ha sido convocada oficialmente para hablar sobre las ayudas financieras que cada país aportará a New Opel, y no para debatir el plan en sí.

"Cuando uno va a un restaurante primero mira el menú, luego come y luego paga la factura. Hoy nos han convocado para pagar la factura y todavía no hemos visto el menú", dijo el ministro español en declaraciones a la prensa.

Sebastián hizo hincapié en que España confía en que Opel tiene un "futuro brillante", pero únicamente si todos los implicados trabajan juntos en la solución de los problemas.

Tanto Sebastián, como la secretaria general de Industria, Teresa Santero, y el consejero de Industria, Comercio y Turismo del Gobierno de Aragón, Arturo Aliaga, también presentes en la reunión, comentaron que para España el problema del plan de Magna no se reduce a la destrucción de empleo (casi 1.700 puestos) sino que afecta a la capacidad de la planta que perdería el montaje del Corsa de tres puertas en favor de una fábrica alemana. Reiteraron que no habrá ayudas mientras no se conozca el plan.

Volkswagen y BMW desconfían del grupo

Los principales competidores alemanes de Opel, Volkswagen y BMW arremetieron ayer contra la venta de la filial de General Motors a Magna, por considerar que la empresa canadiense pasará a ser un competidor, además de un proveedor. Volkswagen piensa revisar los acuerdos comerciales que tiene con Magna, según anunció el presidente ejecutivo de la compañía, Martin Winterkorn, quien previamente había advertido de que la operación podía generar un conflicto de intereses. El director financiero de BMW, Friedrich Eichiner, expresó la disposición de su compañía a seguir trabajando con Magna, si bien puntualizó que habría que seguir de cerca la evolución del acuerdo.