Cumbre

El Parlamento Europeo pide al G20 una reforma amplia del sistema financiero

El Parlamento Europeo consideró hoy que los líderes del G20 deben tratar de avanzar en la próxima cumbre de Pittsburgh (EE UU) hacia una reforma en profundidad del sistema financiero global y no centrarse sólo en detalles como las remuneraciones en el sector bancario.

El pleno de la Eurocámara celebró hoy un debate en el que la ministra sueca de Asuntos Europeos, Cecilia Malmström, y el comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Joaquín Almunia, expusieron sus objetivos ante la reunión que se celebrará en Pittsburgh los próximos 24 y 25 de septiembre.

Esta discusión precede al encuentro que mañana celebrarán los líderes de los Veintisiete en Bruselas para pactar una posición común con la que acudir a la ciudad estadounidense, donde, por tercera vez en el último año, los líderes de las principales economías del mundo buscarán soluciones a la crisis.

El objetivo de la presidencia sueca de la UE, recordó Malmström, es que los socios europeos del G-20 hablen en Pittsburgh con una sola voz sobre el proceso de retirada de los estímulos extraordinarios para hacer frente a la crisis, los sueldos a los ejecutivos bancarios y la lucha contra el cambio climático.

La ministra sueca incidió en que la cooperación internacional puede contribuir a la recuperación y estabilización de la economía, un proceso ya iniciado pero todavía incierto, y resaltó que Europa debe seguir liderando los cambios.

Hasta ahora, prosiguió Malmström, el G20 ha logrado resultados importantes para sacar a la economía de la recesión, gracias a las cuantiosas inyecciones de dinero público, y para mejorar la reglamentación financiera, aunque reconoció que "queda mucho por hacer".

Malmström se refirió a las remuneraciones en el sector bancario y abogó por establecer "estructuras razonables" que no incentiven la asunción excesiva de riesgos.

Por su parte, Almunia hizo hincapié en que la actuación del G20 y los compromisos alcanzados hasta ahora han servido para evitar una recesión aún más profunda y para sentar las bases de un sistema económico y financiero "que evite la repetición de los desequilibrios y excesos que condujeron a la situación actual".

Así, recordó que primero se acordó acometer importantes planes de reactivación -en el caso europeo, por un importe cercano al 5,5% del PIB de la UE- que, unidos a la política monetaria y las ayudas a la banca, detuvieron "la caída libre de la economía" e impulsaron la reactivación.

Esas medidas se mantendrán mientras sea necesario, aunque también hay que empezar a pensar, advirtió, en cómo y cuándo ponerles fin.

En paralelo, destacó el comisario, se ha diseñado una ambiciosa agenda de reforma del sistema de supervisión y regulación financiera, "tras décadas dominadas por la desregulación".

Almunia consideró que Pittsburgh debe enviar un claro mensaje disuasorio, para "que nadie piense que, una vez pasado lo peor, pueden volver a las prácticas anteriores que generaron la crisis". Almunia aludió, en este contexto, a la cuestión de los sueldos bancarios, a los que habría que imponer algunas reglas, para no poner de nuevo al sistema en peligro.

Pero la mayoría de eurodiputados que intervinieron en el debate restaron importancia al tema de las remuneraciones -algo de lo que han hecho bandera algunos líderes europeos, principalmente el presidente francés, Nicolas Sarkozy- y reclamaron cambios de mayor calado del sistema financiero internacional.

Desde el Grupo Socialista, la francesa Pervenche Berès dejó claro que el problema va más allá de la cuestión de las primas y abogó por "un cambio total del sistema" para hacerlo más democrático.

En la misma línea, la conservadora británica Kay Swinburne dijo que hay que centrarse en diseñar un marco regulatorio adecuado y en lograr más coordinación internacional "y no tanto en los bonus"

Desde el PPE, apoyaron el debate sobre las remuneraciones a los directivos de banca -"es necesario, aunque no suficiente", recalcó el español José Manuel García-Margallo-, pero incidieron en que hacen falta nuevas estructuras para controlar el sistema financiero mundial.