A fondo

Los jueces no se fían de la lotería por internet

Los jueces comunitarios no le podían haber hecho peor regalo de cumpleaños a Bwin. La compañía con sede en Gibraltar celebra en 2009 su décimo aniversario cerrando apuestas a través de internet en buena parte de Europa. Cada día, según su publicidad corporativa, ofrece 30.000 apuestas en casi un centenar de deportes a través de una plataforma en 22 idiomas. Y "nuestra meta", anuncia la compañía que patrocina al Real Madrid, "no es otra que crecer todavía más".

Ese objetivo parece más difícil de conseguir en Europa tras la sentencia del pasado martes del Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Los jueces, en un veredicto que ha sonado a premio gordo para las loterías tradicionales, los bingos y los casinos, han reconocido el derecho de cada Gobierno europeo a imponer los límites que considere oportunos, siempre que sean proporcionados, a la oferta de apuestas a través la red.

Los Estados, por tanto, podrán negarse a que una compañía como Bwin opere en su territorio aunque disponga de autorización en otro país de la UE. Una posibilidad que, en tiempos de vacas flacas presupuestarias, quizá algún país la aproveche para librarse de incómodos competidores que merman un ingreso fiscal indirecto.

El Tribunal de la UE reconoce el derecho a prohibir las casas de apuestas virtuales

El fallo puede frustrar, además, los intentos de la actual Comisión Europea, y en particular de su titular de Mercado Interior, Charlie McCreevy, por abrir a la competencia un sector tradicionalmente monopolizado por organismos públicos o por empresas concesionarias. Para colmo, parece seguro que McCreevy, reconocido aficionado a las carreras de caballos, dejará la Comisión cuando expire su mandato el próximo otoño.

El veredicto ha sorprendido por su dureza a partidarios y enemigos de las apuestas a través de internet. Los jueces no sólo aceptan que se pueda limitar ese tipo de oferta transfronteriza por razones de interés público. Además, arrojan una sombra de desconfianza sobre la actividad de un sector que en algunos países, incluida España, han registrado un considerable crecimiento, e incluso sobre los equipos que aceptan el patrocinio de las casas de apuestas virtuales.

"Los juegos de azar accesibles por Internet suponen, en lo que atañe a los eventuales fraudes cometidos por los operadores contra los consumidores, riesgos diferentes y de mayor importancia en comparación con los mercados tradicionales", señala el máximo Tribunal de la UE.

Y el Tribunal añade que "no se puede excluir la posibilidad de que un operador que patrocina ciertas competiciones sobre las que acepta apuestas, así como sobre equipos participantes, goce de una situación que le permita influir directa o indirectamente en el resultado de éstas con el fin de aumentar sus beneficios".

El litigio en cuestión enfrentaba, precisamente, a Bwin y a la liga portuguesa de Fútbol profesional (patrocinada por la empresa gibraltareña) con el Departamento de Jogos da Santa Casa da Misericordia de Lisboa, una institución caritativa que desde 1783 explota en exclusiva los llamados jogos sociais (lotería, quinielas, loto, etc.) autorizados por el Gobierno luso.