Los expertos reclaman moderar el gasto antes que elevar la fiscalidad
Aunque la situación de las finanzas públicas requiere medidas concretas para contener el déficit, la prioridad debería centrarse en la racionalización del gasto y, sólo después, podría abordarse la subida de impuestos planteada por el Gobierno. Esa es la opinión mayoritaria de los expertos que participan en el simposio de fiscalidad que se celebra en Málaga y patrocinan Unicaja y Funcas (la fundación de las cajas de ahorro).
Manuel Lagares, teórico de las reformas del IRPF de 1998 y 2002, critica los planes del Ejecutivo al afirmar que "no se puede predicar una subida de impuestos en general sin plantear antes un programa de recortes de gastos. Lo primero es muy fácil, pero es más necesario lo segundo".
A su juicio, lo más perjudicial sería subir impuestos sobre la renta de las familias (como la supresión de la deducción de 400 euros en el IRPF, o la subida de tipos sobre el capital), "pues darían la puntilla al consumo". De tocar algún impuesto, el catedrático se inclina por los especiales y el IVA, que "afectarían menos al consumo dada la inflación negativa". Michael Keen, del departamento de Asuntos Fiscales del FMI, sugiere que el posible impacto sobre la progresividad que supondría una subida del IVA podría salvarse elevando las diferenciaciones de tipos según productos.
La catedrática de Hacienda Pública de la Universidad Complutense Laura de Pablos se inclina por potenciar la lucha contra el fraude y "elevar la racionalidad" del gasto, porque algunos servicios que se prestan "no son progresivos". "¿Son todos los jubilados pobres, para que se les abone universalmente el gasto farmacéutico?", se pregunta.
Castells aboga por mantener los estímulos
El consejero de Economía de Cataluña, Antoni Castells, afirmó ayer en el mismo congreso de fiscalidad que aún no ha llegado el momento de retirar los estímulos fiscales para luchar contra la crisis. En unas polémicas declaraciones, Castells había criticado el miércoles la subida de impuestos anunciada por el Gobierno (que, teóricamente, supone lo contrario a un estímulo fiscal), porque, según explicó, la prioridad no debe ser el equilibrio de las cuentas públicas, sino la recuperación del crecimiento.