Calificación

Moodys mantiene la perspectiva negativa para el sector bancario en EE UU

Moody's manifestó hoy que la depreciación de activos aún obligará a los bancos de Estados Unidos a contabilizar provisiones "considerables" por pérdidas en sus cuentas de 2009 y de 2010, por lo que mantiene su perspectiva negativa para las calificaciones que otorga al sector.

En la actualización difundida hoy de un informe sobre las perspectivas del sistema bancario de EE UU que ya divulgó en junio pasado, la agencia de calificación explicó que esas provisiones harán que, como en los últimos trimestres, muchas entidades bancarias no consigan beneficios durante amplios periodos de tiempo y añadirán tensión a sus niveles de capital.

"Consideramos que el deterioro en la calidad de los activos en el sector bancario estadounidense no ha tocado su cota más alta y por lo tanto prevemos múltiples trimestres de pérdidas para un amplio numero de bancos calificados", señaló el experto de esa agencia Craig Emrick en un comunicado de prensa.

La agencia calcula que los bancos estadounidenses que califica contabilizarán alrededor de 470.000 millones de dólares durante 2009 y 2010 por perdidas de crédito y de valores bursátiles, así como por depreciación de activos.

De esa cantidad, unos 415.000 millones corresponderán a perdidas asociadas sólo a préstamos impagados.

Durante la primera mitad de este año, los bancos estadounidenses que califica Moody's ya anotaron 70.000 millones de perdidas netas asociadas a créditos, lo que supone alrededor del 1,3% del total de los préstamos emitidos al finalizar el año anterior.

La agencia señaló que el valor de los activos de los bancos se deterioró en el segundo trimestre de este año y en el caso de los bienes inmobiliarios comerciales la erosión incluso ha superado a la del mercado residencial.

Dentro del sector inmobiliario comercial, los prestamos para la construcción han sufrido un deterioro "sustancial", según Moody's.

Entre algunas tendencias positivas en el trimestre pasado, la agencia de calificación percibió un leve descenso en la morosidad y una mejoría en el acceso de los bancos a los mercados de valores.